Yo soy yoruba , cuando la iglesia bendijo la nación yoruba

Jean Batiste | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

 

(Reflexiones de un iniciado en la religión yoruba, que publicamos para mayor conocimiento de una creencia poco conocida fuera de Cuba)

 

 

Para los cristianos, Jesucristo era hijo de Dios, quien se convirtió en hombre y vino al mundo para predicar el amor a Dios y al prójimo. Sin embargo, fue perseguido y murió por causa de los romanos, quienes no aceptaban sus ideales. Jesús apareció como un nuevo líder que se hacía llamar el salvador del mundo, por lo que fue considerado como una amenaza para el Imperio romano, que lo consideraba un blasfemo. Después de su muerte, los doce apóstoles (seguidores de Cristo), que ya habían recibido la misión de difundir la creencia de Jesús, avanzaron por el mundo con el compromiso de cumplir con su tarea. Dichas creencias fueron propagadas y reconocidas por muchos, razón por la cual ganaron gran cantidad de seguidores. De esta manera, nace el cristianismo, cuyo nombre deriva de la palabra Cristo, que quiere decir “persona consagrada”. De por si ya he escuchado por ahí que muchos dicen que ser Babalawo es un culto al demonio O al diablo como si bien quieran decir y sin embargo no hay nada más lejos de la realidad. Cuando un hombre pasa a ser Babalawo transciende al rango más elevado del ser humano. Es iniciado a una deidad llamada Ifá es decir se convierte en un sacerdote consagrado capaz de comunicarse con dios atreves del lenguaje, rezos y la lectura de signos incomprensible para el común de los mortales. Ser Babalawo no es una elección ni un capricho ni un modismo ni la solución a problemas para ganar millones de euros, es un estilo de vida que nació con la persona que fue elegida por Dios. En la actualidad muchos actores, músicos, jugadores y políticos están iniciado en Ifá en los cuatro puntos cardenales del mundo. Entre los tantos consagrados en Ifá encontramos a actores tales como Forest Whitaker y Danny Glover. Sin embargo, con el paso del tiempo mucho se ha hablado de que si esta religión es o no es reconocida por el propio Vaticano. Veintidós años atrás el Papa polaco Juan Pablo II. al que se relacionaba con la caída del socialismo en Europa del Este, se reunió con intelectuales y religiosos católicos, evangélicos y judíos. Y coronó a la Virgen de la Caridad del Cobre como “Madre de todos los cubanos, sin distinción de razas, opciones políticas o ideologías”. Treinta años después de que el Papa Juan Pablo II hiciera un llamado por la paz a todos, Joseph Ratzinger ya proclamado Benedicto XVI repite dicho escenario con el convite inesperado del profesor Wande Abimbola fundador del Instituto Ifá Heritage, de la tradición africana yoruba. Es la primera vez en la historia la iglesia católica apostólica romana reconoce la importancia del legado africano en público.

Según declaró al parecer Benedicto XVI: “La religión católica debe unirse conjuntamente a la nación yoruba. Ya que estudios demuestran que los yorubas son los primeros habitantes del planeta y está demostrado que sus orishas tienen más de tres o cinco mil años antes de Cristo”. Años más tarde Jorge Mario Bergoglio ya convertido en el Papa Francisco I y sucesor de Benedicto XVI dijo públicamente:

“Yo cuando tengo problemas dejo un papelito debajo de la imagen de San José para que me ayude” En Cuba, aunque muchos reconocen al Papa como una figura religiosa importante, apenas un veinte y siete por ciento de la población se dice católica. En su mayoría, los cubanos practican cultos afrocubanos como la santería (también llamada Regla de Osha), la Regla de Ifá, o la Regla de Palo, por ejemplo. Se dice que el primer Babalawo llegado a Cuba hace casi ya doscientos años fue Addeshina. Dicen que, en el momento de su captura en su África natal, se encontraba dándole de comer a sus orishas. Cuentan que, sorprendido por los negreros, se tragó los ikines (nueces de palma), y luego los excretó en el barco en el que lo traían a Cuba. Fue de esta forma que la herencia nigeriana llego a aquella tierra lejana en medio del Caribe.

Lejos de todo eso hace algún tiempo atrás recibí la llamada de un conocido argentino afincado en un pueblecito de la provincia de Buenos Aires. Es lo que llaman en Brasil un “zelador de orixás” o para entendernos mejor un Babalawo. Con voz rota de cansancio y la desesperación del tumulto de una gasolinera con poca wifi, Pepe, que así se llama, me relata: “Estoy en situación de calle, Teresita me echó de casa, anda con otro chabón, esta ciega… esta mujer es mi ruina… No puedo acceder al templo, me sacó a punta de pistola… Mira que Víctor me lo decía. Hoy dormí por primera vez en un colchón desde que estoy a pie de calle. La gente nos mira mal, no sabes lo que es esto… Aquella gente que ayer yo ayudaba, hoy no están ni ahí y lo peor de todo es que cuando me levante yo si estaré para esta gente… No, no sabes, es todo un drama, aquí los electos no están para los ciudadanos, pero si para limpiarse el culo entre ellos es todo un tema…”

Fue entonces que le pregunte:” ¿Y tus santos? y Pepe me exclamo: “Los asentamientos están en la casa, los tiene Teresita, pero no sabes me saco todo para fuera, menos los asentamientos de mi Eshu, por suerte están bien… sigue allí, pero no me dejan acercarme… El tipo que está ahora con Teresa no sabe que el lugar funcionaba como templo… es todo un tema… sobre todo porque tenemos hijos pequeños en común y encima se me junto el problema de la madre de mi hijo Luisito… Entre una cosa y otra estoy podrido, pero me voy a levantar de una forma u otra losé… Anqué hoy los pinochos que mueven los hilos no me miren a la cara sé que voy a vencer esta lucha… ¿Sabes aquello que decía el uruguayo Mujica? – – “El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son”

Lastimosamente esa es la otra cara de la moneda de ser religioso. Las cizañas matrimoniales y la mala elecciones que solemos cometer por miedo de terminar solos. Obviamente, aun hoy en día muchas son las personas que ven en la religión africana una desconfianza, pero esto se debe al desconocimiento y mala praxis de algunos. Recuerdo que antes de tornarme Babalawo allá en Brasil donde viví y estudié tener un religioso a las espaldas era como tomar café en la calle o ir de tiendas. Allá por 1997 y bajo otro gobierno como el de ahora solía juntarme por mi trabajo con artistas del mundillo de la farándula. En aquellos años conocí a una muchachita de color canela y de pelo azabache apasionada por Jorge Amado. Fue aquella muchachita cerca de una placita central de un pequeño barrio popular de las afueras de Brasilia llamado Cruzeiro Velho que aquella mulata me hizo descubrí que cosa era la religión.

No recuerdo bien ¿cómo fue?, pero una de aquellas tardes o noches no se bien… aquella chiquita me llevó a conocer aquello que todo el mundo llamaba “Casa Ilé Axé”. Aquella mujer de cabello negros y al viento me miro diciéndome: “Menino aquí a galera e de Axé… vamos lá garoto…” Adentrándome en aquel inmenso salón en cuyo centro existía un altar decorado por varias, cortinas rojas y bancos de color mate, exclamaron detrás mia en voz baja “esto es seguramente el templo más antiguo del DF, está por cumplir los cincuenta años de existencia… – No hables en alto señaló poniendo sus dedos entre el sonido de su propia voz y la que emitía sus cuerdas vocales… – ¿Ves aquellos de blanco con sombrero de paja y pipa de madera rustica sentados en un banquito? Son los que llamamos aquí os pretos vellos. – – Son sabios que los médiums incorporan… Aquella noche al volver a casa ya de madrugada al barrio donde solía vivir el “Lago Sul” poco antes de entrar en el coche que estaba aparcado en una de las cuadras de la Asa Norte un hombre con barba negra, sombrero, bastón y cigarro tipo habanero apostado en una esquina se me acercó y pronunció con una voz seria y rota: “Laroie, hijo, que esta noche ilumine aquel rey de reyes al que cargas pues tú destino es el camino de la sabiduría y debes enseñar. Pero antes de poder lograr este cometido debes aceptar tu legado, pues esta tierra tuya que quieres con el alma, aunque sabes que no eres de aquí te bendice”.

Y, sin embargo, mientras leo la nota de como la iglesia católica certifico el reconocimiento de religión yoruba recuerdo aquellos días pasados con aquella música que aquella mulata de pelo azabache solía cantar titulada “Quando a Chuva Passar”.