Crónicas de un Aeropuerto El cielo a 9.000 metros de altitud
image_pdfimage_print

César González | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Érase una vez en un aeropuerto situado al norte de un país que es el mío…Eran otros tiempos que los de ahora. Sin jugar a ser el abuelito que cuenta batallitas, existía un profesionalismo, que en gran parte se ha perdido. El único objetivo cuando trabajabas en una cía. aérea, era de “contentar” a los pasajeros, hacer frente a todos los problemas, y encontrar las soluciones más favorablespara ellos. Evidentemente con la sonrisa en la boca.Casi igual de lo que te pasa ahora. Caras hoscas y malhumoradas, uniformes mal puestos, sin contar los rebufos que te sueltan cuando preguntas algo. Avión efectuando la línea Madrid Londres,  Londres bajo la eterna niebla, avión desviado sobre nuestro aeropuerto.Pasajeros en su mayoría ingleses, con lo que conlleva   de suficiencia y desprecio, sabido es que para ellos el resto del mundo son “aliens”, como rezaban las pancartas puestas en el aeropuerto de Londres, en los controles de policía, citizen,commonwealth, aliens. El caso fue que se dieron todas las explicaciones a los pasajeros sobre el origen del desvió y la espera a que se levante la jodia niebla británica.Todo más o menos normal salvo un pasajero, típico ingles en el habla despectiva y sus manierismos, y además a primera vista un poco caliente, empujó a una de las compañeras que les estaban atendiendo, tirándola al suelo. Intervine y acercándome a él, discretamente levante la rodilla hasta chocar fuertemente con sus genitales, el británico se doblo y tomándole afectuosamente por los hombros le pregunte

 

– ¿Se encuentra mal Sr.? , le acompañare a la enfermería. Al llegar a ella, el tío todavía medio doblado, hable con el médico de guardia explicándole la situación, lo examino y me dijo
– Visto sus pupilas, no me extrañaría nada que se haya tomado algo más que el alcohol, te lo pondré en el informe.

El británico, media hora después, estaba bien, pidió disculpas y se volvió con el resto de los pasajeros.Pasaron los días y nos llego una reclamación de la Presidencia, sobre la reclamación del dicho pasajero. Resulta que el británico era miembro de la Cámara de los Lores y pretendía que le habíamos golpeado…No te digo nada del revuelo, afortunadamente el médico de guardia había puesto en su informe, hablando de él, que supuestamente estaba bajo anfetaminas. Se le respondió a la Presidencia con la copia del informe y no se supo mas. Benditos sean los dioses que le acompañaban, el médico se gano una comida. Y los días pasaban. Uno de esos días de rutina, un aduanero, ya había empezado a estrechar relaciones con la gente, policías, aduanas, resto de cias, le dijo.

– Te vienes a ver la película, hay dos sesiones, una a las 15H y la otra a las 18h., son 5 francos la entrada Intrigado se presento a la sesión de las 15. Local de aduanas, donde cabían más o menos 10 personas, ahí estaban 20 o 25 como mínimo.La película, pornográfica, resultado de las confiscaciones de la aduana, películas porno, porno suecas con animales genero asno o pastor alemán como para asquearte para toda la vida, bueno algunos había que se empalmaban con ello, a cada uno sus gustos.  Los jodios aduaneros montaban las sesiones y con el dinero recaudado tenían para llenar el bar que tenían en común. Había una cía. Suramericana que efectuaba 3 veces por semana el trayecto Madrid/Paris/Londres y vuelta, estaban asistidos operacionalmente por nosotros, no embarcaban pasajeros y volvían de vuelta 4 horas después efectuando el mismo trayecto al revés. El caso es que simpatizo con una de las azafatas, una morena de ojos grandes y formas generosas, con una voz melosa, que le pregunto un día.

– ¿Como no te vienes con nosotros hasta Londres, luego volvemos y así platicamos un poco durante el viaje?  Leches y porque no, a ver si él entendía lo que platicar decía. Hablo con su Jefe. OK, supongo que si alguien llama preguntando por ti, estas en los aviones, le dijo con sorna Embarco como polizón y los dos se sentaron al fondo del avión,Platicando, platicando, manoseando y besuqueando, acariciando pechos y muslos, sexos y bocas, eso sí con una manta puesta encima de las rodillas…Sus manos terminaron llevándola al paraíso. Cuando levanto su mirada se dio cuenta de que en la fila del otro lado del pasillo, había otra azafata, también con la manta encima de las rodillas y que les miraba sonriendo mientas su manta se estremecía con los movimiento des sus manos debajo de ella. Se tomaron un cubata durante la escala en Londres y a la vuelta ella le dijo

– Mi amor, déjame que me ocupe de ti, y acto seguido se metió la cabeza debajo de la manta. Vuelo muy agradable. Al llegar al aeropuerto, ella le dijo al mismo tiempo que le besaba.
– Te avisare cuando vuele en esta línea y así platicaremos de nuevo.
– Como no, a tu servicio
El jefe cuando le vio, le pregunto

– Que tal el viaje? , platicaste mucho?
Vale por lo visto, el no era el único que platicaba, entre Paris y Londres
Cosas que pasaban en un aeropuerto, situado en un país al norte del país que es el mío