Pandemia , La importancia del distanciamiento social
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José Dos Santos | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Datos publicados la víspera por las autoridades sanitarias cubanas avalan el título de esta nota, aunque por razones obvias por su extensión no hayan sido expuestos en el riguroso, pero sintético, reporte del Dr. Francisco Durán, quien con paciencia digna de un oro olímpico insiste a diario sobre la importancia de quedarnos en casa todos aquellos que no tengamos razones para arriesgarnos (y arriesgar a los demás) con el contagio con la covid-19. Una detallada información sobre los 48 confirmados en Cuba hasta la medianoche del lunes 27 llega hasta el detalle de cuantos contactos han sido registrados de cada uno de ellos. La suma total que acabo de hacer arroja 935 potenciales o sospechosos a los que habrá que dedicarles recursos y personal para impedir que esa nueva cadena creada se siga incrementando, una tendencia que tiene que ver con la “percepción de riesgo” que muchos hoy, lamentablemente, no tienen, no sólo en mi país. El promedio de contactos de la jornada, casi 20 per cápita, se rompe ampliamente en localidades como Cienfuegos, que con dos casos sumó 124 (sólo uno de ellos aportó 81 personas-potenciales infectados) o Santiago de Cuba, de la que se reportó solo un positivo al nuevo coronavirus pero que generó 75 nuevas preocupaciones a la salud de esa provincia. El “efecto dominó”, el que describe la acción de UNA ficha tumbando a la de al lado, se multiplica aterradoramente cuando de esta pandemia se trata porque una pieza del entramado social puede, por su descuido y el de los que lo rodean, llegar a derribar un hogar, una cuadra, un barrio completo. Mi capital, la de todos los cubanos, según el minucioso reporte, amaneció ayer con 407 nuevos contactos a estudiar con urgencia. ¿Estarán registrados entre ellos los que todavía se sientan a la medianoche a tomar ron a dos esquinas de mi casa? ¿O los que veo sentados de vez en cuando en el muro de la escuela cercana, sin “nasobucos” inclusive, como si estuvieran pescando en un malecón sin agua? No lo creo porque ellos no están entre las edades más afectadas pero su sola existencia es una tácita burla a lo orientado.

Los que cumplimos –la inmensa mayoría de los ciudadanos—pedimos mano dura con esos indolentes, despreocupados, ignorantes y/o provocadores, para que las cifras de posibles, sospechosos y contagiados en nuestra tierra decrezcan hasta el máximo y con ellas las de esos vagabundos en los que se mezclan los irresponsables con los delincuentes, cuya existencia merma el orgullo y la tranquilidad de esta nación.