Cuba en otro abril
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Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Abril llega cargado, aunque con pocas o ningunas buenas nuevas. El calor y la sequía ya andan de manos; el gobierno no adelanta señal alguna de cuándo hará la muchas veces anunciada unificación monetaria, la gente con dinero especula y se tensa, mientras los otros se persignan. Comprar alimentos sigue siendo una práctica cara, tormentosa; y los muy contados comentarios económicos con enjundia a los que uno tiene acceso –como los de Ariel Terrero sobre la unificación y Juan Triana acerca de planificación y mercado- dejan la sensación de que caminamos casi a ciegas por el llano. En el terreno de la política hay despliegue mediático. La avanzada cubana a la VIII Cumbre de las Américas estará desde el lunes el Lima, Perú, compuesta por varias decenas de integrantes de la llamada “sociedad civil”, que buscarán exponer su visión de este país, cuando los anticastristas también viajaron desde Miami a desplegar exactamente lo contrario. Donald Trump mandó a decir a sus voceros que ni hablará ni le dará la mano a Raúl Castro , en tanto aquí esperamos conocer quién encabezará la delegación oficial a ese encuentro -nada bueno o concreto hay que esperar-,  que se realizará la próxima semana, cinco días antes de que Castro concluya su segundo y último mandato presidencial, dando inicio al primer cambio generacional en la dirección de la isla en casi 60 años.

Es otro fin de semana con pocos atractivos, si no aparece el ánimo para ir en busca de unas cuantas cervezas heladas de frente al Malecón o para evadir penas con el sonar de alguna de las muchas buenas orquestas –eso sí alcanza y sobra- que suenan por cualquier parte. Puede ser un fin de semana más si no se tiene a mano una novela que atrape, pienso quizá en la última entrega de Leonardo Padura y su Mario Conde –¿la reeditarán en este, su país?, ¿será otra buena entrega, cuando hay lectores de alto calibre en otras partes que me cuentan de cierto aburrimiento por “más de los mismo” ?-. Y por venir, a los que aman la sala oscura les anuncian que a partir del miércoles arrancará la “Semana de Cine Francés”. Claro que siempre queda el recurso del “paquete semanal”, ese compendio audiovisual de iniciativa privada que se mantiene y llega más puntual que el diario Granma a cualquier rincón de Cuba -dejando altos ingresos a sus gestores-, para que estemos al tanto de Scandal, Homeland , el buen partido de futbol de la liga inglesa que no alcanzó a transmitir la tv pública o la última producción de las cinematografías cubana, estadounidense o europea. Y siempre esta vigente el recurso de visitar a los amigos, pero entonces será imposible que las penurias permanezcan fuera.

Pero abril acaba de comenzar, es el mismo en todas partes. No hay que obviar la eventualidad de las sorpresas. Que amanezcamos alguno de estos días con los mercados desbordados a precios asequibles, `porque el salario y la jubilación alcanzaron su valor.  O con la multiplicada burocracia agonizante, los ómnibus urbanos a tiempo, y simplemente el buen talante de quienes nos atienden –aunque resuelvan poco- en los múltiples servicios públicos a los que hay que acudir aunque no se tenga ganas. Somos simples mortales, soñemos mientras abril sigue su curso.