Adela Escartín, de Madrid a Cuba
image_pdfimage_print

Sergio Berrocal Jr. | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Era la hora de almorzar. Una llamada insistente del teléfono rompió la tranquilidad de aquel día soleado. La pantalla digital indicaba el número +525555360700. Era Ramón Díaz, mi padrino, profesor de Arte Dramático cubano, quien parecía muy agitado: “Tengo que decirte algo grave, bueno, algo que os va a cambiar la vida a tu padre y a ti. He estado investigando mucho tiempo pero no quería decirte nada hasta estar seguro…

Hubo una pausa. Parecía que la comunicación se había roto.

-Verás, lo que tengo que decirte es bastante íntimo. He descubierto que una de las actrices más emblemáticas que hubo en Cuba es tía tuya, es decir hermana o hermanastra de tu padre… Hoy ella pertenece al libro de oro de la televisión cubana y al pasado del anfiteatro de la CMQ.

Seguía relatando Ramón:

-Por lo que he sabido, desde que se fue de Cuba estaba viviendo en Madrid cerca de un barrio llamado Delicias. Lo cierto es que ella tenía su casa en el Vedado, en la cual hoy vive una pareja extranjera, creo que alemanes… Hace unos meses hubo un homenaje a tú tía en la Habana. Fue bien bonito, aunque hubo un momento donde se fue la luz y yo pensé, parece que anda cerca… Pocos saben esto pero tu tía era una tremenda santera y espiritista, tenía hecho yemayá. Créeme cuando te digo que era tremenda.

Ramón siguió contando:

-A ella le gustaba pasear por el Malecón, pero lo curioso es que muchas veces en las que yo estaba con ella las aguas del mar se revolvían sobre todo cuando estaba como se dice empingada. Aquello era ver para creer. Su nombre en el santo era “Oloyumiya”.

Ramón me estaba deletreando, nada más y nada menos, que la carrera fabulosa de una actriz española, que en momentos en que Cuba todavía no era la que es, se convirtió en alguien muy querido en los escenarios de ambos países.

-Tuvo una historia de amor con Vicente Revuelta antes conocer a quien fuera su marido Carlos Piñero. Por aquel entonces Vicente y la hermana andaban montando el famoso “teatro estudio”, que se caracterizaba por presentar lo mejor y más avanzado del repertorio teatral cubano. Sin embargo me viene a la memoria la vez que tu tía interpretó el papel de Blanche Dubois en la obra “Un tranvía llamado deseo” bajo dirección de Modesto Centeno.

Existen muchas leyendas acerca de tu tía Adela pero es cierto que Marlon Brandon fue a ver “Un tranvía llamado deseo” casi de incógnito por ella y quedó prendado. Esto no me lo contaron, lo viví en primera persona.

Se dice que cuando Brandon estudiaba arte dramático sentía una gran afición por la música cubana y cuentan que en una ocasión  en la que el percusionista Silvano Shueg “El Chori” lo escucho tocar lo entusiasmo tanto que anduvieron rumbeando hasta el amanecer.

-Fíjate que tu tía tenía tal magnetismo que en su casa del Vedado había siempre tres gatos que yo recuerde y uno de ellos solía andar con ella por el escenario sin moverse, tipo esfinge; era cómico ver aquel felino no menear la cola sin que ella lo llamase. Recuerdo inclusive que en las clases que nos impartía en el Hotel Comodoro también llevaba a su amigo de cuatro patas. Era una mujer excepcional como persona pero a veces incomprendida. Había que conocer muy a fondo a Adela para entender su carácter solitario.

Y siguió, imparable:

-Te puedo decir que estuve hace unas semanas en casa de Daisy Granados, pues ella andaba por México, sus chamacos están en el medio del arte, ambos son actores y siempre están de puente aéreo en puente aéreo. Estuvimos hablando de tú tía pues trabajaron juntas en una película titulada “La Decisión”, una historia que aborda el tema de la unificación racial a la vez que ridiculiza costumbres consideradas burguesas por una sociedad dicha socialista que fue dirigida por José Massip y realizada en Santiago de Cuba.

En 1959, tras la caída del régimen de Batista, imparte clases en la escuela de Interpretación anexa al Ballet Nacional de Cuba dirigida entonces por Alberto Alonso y realmente fue ahí donde todo empezó para la Sala Teatro Prado 260.

Mientras que Fidel entraba triunfante junto con Camilo Cienfuegos en La Habana, tú tía había sido nombrada profesora y directora de actuación por el Consejo Nacional de Cultura de la Escuela de Instructores de Arte (ENIA)por órdenes de quien llevara la Revolución al cine cubano, pues Adela estaba muy vinculada a la Revolución.

Adela Escartín hizo también cine en Cuba. Entre los largometrajes más importantes figuran: “Crónica Cubana”, del novelista uruguayo Ugo Ulive, “El libro del buen amor” de Tomas Aznar, “Flor de santidad” del director español ya desaparecido Adolfo Marsillach además de “La Decisión” en la cual trabajo codo a codo con Daisy.

Mujer también y sobre todo de teatro y se recuerda sus actuaciones en “Yerma” de García Lorca y “La Gallina de Guinea” cuya función tuvo lugar en el teatro Meliá de La Habana, así como “Los padres terribles” de Jean Cocteau que se personificó en el Teatro Sótano.

Ramón finiquitó la faena:

-Ya en España participó en la serie “Curro Jiménez” al lado de Sancho Gracia allá por los setenta antes de continuar su carrera como  Catedrática en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid.

Esta conversación tuvo lugar cuatro meses antes de que el profesor Ramón Díaz fuese ingresado en el Hospital Fajardo de la Habana de donde nunca volvió a salir.