Cuba en vientos de cuaresma
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Manuel Juan Somoza

La Habana

Semana Santa, relativa quietud y hasta algo parecido a los vientos de cuaresma del laureado escritor Leonardo Padura envuelven a Cuba, mientras en las alturas se adoptan decisiones para mantener el mismo rumbo cuando el próximo 19 de abril Raúl Castro entregue el mando del Estado y del gobierno, y se ponga en marcha la primera transición generacional en el liderazgo de la nación en casi 60 años. Por estos días las iglesias están más concurridas y por las calles de La Habana el gentío sigue su movimiento cotidiano al ritmo siempre cadencioso de esta isla, que está adentrándose en otro cambio, aunque al parecer nada haya cambiado. Los Chevrolet descapotables de los años 50 del Siglo XX se ríen del tiempo y pasean jacarandosos a turistas extranjeros –menos por cierto que en la temporada anterior-, en tanto los nativos maldecimos porque los ómnibus urbanos no alcanzan, el costo de la vida sigue siendo altísimo –el equivalente a dos dólares un litro de leche- y la gorda burocracia se asemeja cada vez más a esos camaleones que sobrevivieron al exterminio de los dinosaurios.

El martes supimos que en las alturas del Comité Central del Partido Comunista fueron trazadas las directrices a seguir y nos enteramos por un informe oficial, que como todos los buenos informes oficiales dicen mucho menos de lo que uno quiere saber. Hay que apelar entonces a la deducción y a la lectura entre líneas –práctica ajena al cubano de a pie-  para concluir con un buen margen de riesgo que continuarán los cambios económicos –implican el desarrollo de los sectores privado y cooperativo-, pero con “una mayor participación (de control) de los Organismos de la Administración Central del Estado”, a fin de evitar que se agudicen las diferencias sociales.

El informe dice que para relanzar las reformas iniciadas oficialmente en 2011 y frenadas en agosto pasado en cuanto al arrendamiento de viviendas y otras actividades de servicios, antes deberá “desplegarse un proceso de capacitación que incluirá a los 580 mil trabajadores por cuenta propia (autónomos) y a más de 30 mil funcionarios públicos” y uno comprende entonces un poco mejor a qué se debe la larga y saludable vida de la burocracia.

Se habló también en las alturas de acelerar la construcción de viviendas, reconocieron los que mandan que en la aplicación de los cambios económicos han sido cometido errores, el fenómeno es más complejo de lo que se pensaba y va más lentos de lo previsto. Algo que para la mayoría de los isleños resulta obvio a la hora de pagar un alimento y encontrar un transporte a fin de llegar a tiempo al trabajo o al dentista, aunque las subvenciones estatales sigan desplegadas con vista a “no dejar a ningún cubano desamparado”, como se afirma oficialmente.

Y el tercer aspecto al que aludió el informe calculado milimétricamente, es que el proyecto de reformas a la Carta Magna “para reflejar las principales transformaciones económicas, políticas y sociales” sigue su curso a nivel de expertos y ratificará “el carácter irrevocable de nuestro socialismo y el papel dirigente del partido (comunista) en la sociedad cubana”, aunque todavía no conozcan su sustancia los simples mortales.

¿Qué cambia, entonces ?.  Pues se rejuvenece al mando desde los gobiernos municipales hasta el central -Fidel Castro primero y después su hermano Raúl han estado al frente del país desde 1959- ; las reformas económicas serán más controladas por el Estado; las administraciones locales podrán disponer de más recursos en los barrios, a partir de lo que muchos pagamos al fisco; y con caras nuevas en el liderazgo nacional seguirá llegando cada año la Semana Santa y volverán los vientos de cuaresma.