Hoy se cumple dos décadas del 11S
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Sergio Berrocal Jr.

En la Carta a Estados Unidos de Osama bin Laden de noviembre de 2002, el líder terrorista declaró explícitamente los motivos de Al Qaeda para sus ataques, culpando a la alianza de sionistas y sus colaboradores en una clara referencia a los Estados Unidos. Los principales puntos de sus acusaciones eran el apoyo militar estadounidense a Israel y la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí. Antes del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ya había sufrido una serie de atentados provocados por el terrorismo islámico en las décadas anteriores. Es el caso del atentado contra los cuarteles en Beirut en 1983 que mató a más de 200 soldados estadounidenses y 58 soldados franceses. En 1993, el atentado del World Trade Center, provocado por una furgoneta bomba en los cimientos de una de las torres, mató a seis personas. Los atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998 en Kenia y Tanzania causaron la muerte de 213 personas, incluidas doce estadounidenses. Y en el año 2000 el atentado contra el USS Cole, en el cual se utilizó una lancha bomba suicida, mató a 17 marines estadounidenses.

La idea de ataques suicidas con aviones de pasajeros secuestrados vino de Jálid Sheij Mohámed, quien se la presentó por primera vez a Osama bin Laden en 1996,tras fracasar un gran proyecto similar abortado por la policía filipina en 1995 denominado operación Bojinka. En 1999 un grupo de jóvenes musulmanes radicalizados que vivían en Hamburgo (Alemania), y a los que se apodó posteriormente como la célula de Hamburgo, viajaron a Afganistán a recibir formación para luchar contra los rusos en la segunda guerra chechena. En ese momento Osama Bin Laden los captó y en los siguientes meses financió su entrenamiento a fin de convencerlos de realizar ataques suicidas con aviones para chocarlos contra edificios emblemáticos de EE. UU. Bin Laden se inspiró en parte en el vuelo 990 de Egyptair en 1999, en el que se teoriza que el piloto pudo haber estrellado el avión en el Océano Atlántico. El plan original de los atentados del 11 de septiembre de 2001 era secuestrar doce aviones, once de los cuales serían estrellados contra los siguientes edificios:

El Empire State Building (Nueva York)
El Pentágono (Arlington)
La Prudential Tower (Boston)
La Casa Blanca (Washington, D.C)
El Capitolio de los Estados Unidos (Washington, D.C.)
La Torre Sears (Chicago)
La U.S. Bank Tower (Los Ángeles)
La Pirámide Transamerica (San Francisco)
El Columbia Center (Seattle)

Posteriormente, debido a la cantidad de objetivos señalados, se consideró una operación inabarcable y se redujeron los objetivos de once edificios a cinco: las dos Torres Gemelas (que representaban la economía capitalista estadounidense y ya habían sufrido un atentado en 1993); el Pentágono (que representaba el poder militar); el Capitolio (que representaba el poder legislativo) y la Casa Blanca (que representa el poder ejecutivo). Sin embargo, el quinto avión nunca fue secuestrado porque el piloto suicida que lo iba a dirigir (Zacarias Moussaoui) fue detenido fortuitamente por el FBI el 16 de agosto de 2001 por cargos de inmigración irregular.Alrededor de tres semanas antes de los ataques, los objetivos fueron asignados a cuatro equipos. El Capitolio tuvo como nombre en clave «La Facultad de Derecho». El Pentágono se denominó «La Facultad de Bellas Artes». El código del World Trade Center fue «La Facultad de Urbanismo» La idea de secuestrar simultáneamente varios aviones no era nueva. En septiembre de 1970 sucedieron los secuestros de Dawson’s Field cuando miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina secuestraron, en pocos días, cuatro aviones comerciales (más un 5.º intento de secuestro que fracasó) y los desviaron a Jordania y Egipto. Los rehenes fueron liberados días después y los aviones explotados intencionadamente. En el cine ya se había tratado la idea del choque de un avión contra un edificio en la película inglesa The Medusa Touch (1978) y en uno de los capítulos de la serie Los pistoleros solitarios (emitido el 4 de marzo de 2001) se secuestraba un Boeing 727 para estrellarlo contra una de las Torres Gemelas. Los autores de la masacre de la Escuela Secundaria de Columbine (1999) también planearon secuestrar un avión y estrellarlo en Nueva York.20​ En Nueva York ya se había producido, 56 años antes, el impacto de un avión contra un rascacielos: el choque del B-25 contra el Empire State Building en 1945, con catorce víctimas fatales.

Originalmente cLos dos primeros aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en la ciudad de Nueva York en Manhattan, el tercero contra el Pentágono, en el Condado de Arlington, cerca de Washington D.C., y el cuarto en un campo abierto en Shanksville (Pensilvania).uatro aviones con 265 pasajeros fueron secuestrados mientras volaban hacia California desde el Aeropuerto Internacional Logan de Boston, el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles y el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark. Los cuatro aviones tenían como destino el estado de California, los tres primeros hacia Los Ángeles y el último a San Francisco, por lo que sus depósitos de combustible iban llenos con unos 91.000 litros (unos 65.455 kg)Los dos primeros aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en la ciudad de Nueva York en Manhattan, el tercero contra el Pentágono, en el Condado de Arlington, cerca de Washington D.C., y el cuarto en un campo abierto en Shanksville (Pensilvania).  Fueron revelados testimonios desde los propios aviones, en los cuales los secuestradores habían tomado el control de estos usando simples navajas con las que mataron a azafatas de vuelo y al menos a un piloto o pasajero. Según las investigaciones de la Comisión del 11-S, se tiene también constancia de que usaron algún tipo de aerosol para retener a los pasajeros en la cabina de Primera Clase. Asimismo, se amenazó con la presencia de una bomba en tres de los aviones, pero no en el vuelo que impactó en El Pentágono. Según las conclusiones de esta comisión, los avisos de bomba eran probablemente falsos. En el cuarto avión, el vuelo 93 de United Airlines, la caja negra reveló que los pasajeros, después de enterarse de que el resto de aviones habían sido estrellados deliberadamente, trataron de retomar el control del aparato. Los secuestradores reaccionaron moviendo el avión en un fallido intento para someter a los pasajeros. De acuerdo con la grabación 9-1-1, uno de los pasajeros, Todd Beamer, pidió a la persona con quien hablaba por teléfono que rezara con él y al finalizar simplemente dijo «Let’s roll». Poco después, el avión se estrelló en un campo cercano a Shanksville, en Pensilvania, a las 10:03 a.m. hora local.

Existe un debate acerca del momento exacto en que el avión chocó contra el suelo, ya que los registros sísmicos marcan el impacto a las 10:06 a.m. Posteriormente, el terrorista de Al Qaeda capturado, Jálid Sheij Mohámed, dijo que el vuelo 93 tenía como objetivo el Capitolio de los Estados Unidos. La exclamación póstuma de Beamer comenzó a ser ampliamente usada en los Estados Unidos después de los ataques. Neil Young compuso una canción con ese título como tributo a las víctimas. Por su parte, la viuda de Beamer patentó la frase como marca registrada. Los atentados extendieron la confusión en todo el país. A lo largo del día se sucedió la publicación de todo tipo de informes y noticias contradictorias sin confirmar. Una de las más recurrentes fue la de que había estallado un coche bomba en la sede central del Departamento de Estado de los Estados Unidos en Washington D.C. Esta falsa noticia pasó por las agencias de noticias y llegó a ser publicada por varios periódicos ese mismo día. Otro informe, difundido por la agencia Associated Press, afirmaba que el vuelo 1989 de la compañía Delta Air Lines, un Boeing 757, había sido secuestrado también. La noticia resultó ser también un error: el avión había sido considerado por unos instantes en riesgo de secuestro, pero finalmente respondió a los controladores aéreos y aterrizó con normalidad en el aeropuerto de Cleveland, Ohio. Las muertes se contaron por miles, falleciendo exactamente 2996 personas, incluyendo 265 muertos en los cuatro aviones estrellados (ninguno de sus ocupantes sobrevivió); 2606 en Nueva York, tanto dentro de las Torres Gemelas como en la base de las mismas, y 125 muertos dentro del edificio del Pentágono. Entre las víctimas se contaban 343 bomberos del departamento de bomberos de Nueva York, 23 policías del departamento de policía de la ciudad y 37 policías de la autoridad portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. En 2013 todavía permanecían 24 personas más entre la lista de desaparecidos.