La próxima guerra
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Alfredo Escartin 

La pandemia del coronavirus, que asesina cada día, nos ha vaciado de amor, de deseo, y no nos ha dejado más que un pánico atroz de una muerte que no merecemos, Un gran humanista, el presidente de los Estados Unidos, Joe Bilden, ha elegido este momento de penuria de sentimientos, de amor podrido por el bicho que nos mandaron sus amigos chinos, para echarnos encima a los talibanes, que ni los soviéticos ni los norteamericanos consiguieron engarzar en una civilización. Estos talibanes van a extenderse por el mundo entero, con sus ideas de la “libertad” y su pasión de las matanzas, gracias a esos enormes aviones que los han repatriado de Afganistán.

Occidente sigue luchando contra la pandemia del coronavirus, como si nada. Ahora tendremos que hacer frente al odio infinito y bestial de los talibanes. Prepárate, gran presidente del mundo, Excelentísimo Joe Bilden. Todas las desgracias del mundo vinieron de tu país. Estados Unidos tardó dos años en entrar en la más terrible de las guerras, la II Mundial, por simple cálculo comercial.  Y tenéis la suerte de que los talibanes os pillan muy lejos. Pero no olvidéis de las Torres orgullosas, que cayeron. Y usted, señor Presidente, por no llamarle otra cosa, se atreve a entregarle Afganistán a los talibanes cuando peor es la situación en el mundo con la pandemia. Dios tiene que vengarse de vuestras maldades, de aquellas bombas atómicas en Japón por ejemplo. Y de tantas atrocidades cometidas en nombre de un dios que os habéis inventado en templos hecho a vuestra medida de cabezas cuadradas. Y acuérdese de lo que hizo usted, Presidente George W.Busch, con un país llamado Irak, al que acusó de tener armas terribles. Y no había nada, más que gente con ganas de vivir. Pero usted destruyó todo. Y para colmo ahorcó al Presidente Sadam Hussein de la forma más bestial que probablemente le aconsejaron sus brujos de los servicios secretos. Pero, de todas formas, los ex alcohólicos son peligrosísimos.