Messi, c’est fini?
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Sergio Berrocal

El mundo se ha levantado esta mañana sin mí. Y yo sin él. Lo he echado de mi cama porque es una porquería. Imagínense que anoche, antes de acostarme, me enteré que Messi se nos iba de España, bueno, de Cataluña, adonde llegó siendo un bebé y donde le criaron para ser el mejor futbolista del mundo.

Esta mañana he tratado de llamar al Presidente del Barcelona, bueno creo que se dice Barça, pero un tipo muy irritado me ha dicho que el señor no estaba para coñas. No he entendido nada. Yo solo le he dicho que o solucionaba lo de sus dineros (aunque creo que son bastantes millones, yo de eso poco sé…) o yo, ciudadano francés, periodista, escritor y admirador de la belleza jónica, no desayunaba. El tipo se irritó y me dijo alguna palabrota cuando seguí advirtiéndole que si Messi se iba por culta de unas pesetas más o menos yo me declaraba en huelga de hambre indefinida. (No le referí que estoy haciendo régimen y que cuanto menos coma más gano de salud, era un detalle).

Tuve que colgar. Pero llamé a Correos y dije que quería poner un telegrama de 432 palabras, en las que yo motivaba mi pasión por Messi y advertía de la catástrofe que sería para España, peor que la pandemia. La señora que me atendía al teléfono me razonó y me pidió que lo pensara. Que tantas palabras iban a costarme una fortuna. ¿Por qué no le escribía al presidente en URGENTE, y así recibiría mi argumentación dentro de ocho días?.

He empezado con mi huelga del hambre tras haber advertido al diario MARCA, donde una vez tuve amigos y del que fui incluso corresponsal en París. Pero los tiempos han cambiado. Me salió un niñato que se rompió de risa cuando le leí mi telegrama y me dijo que por qué no llamaba a AS. Le expliqué al mozo tozudo que yo había sido corresponsal de Marca, especializado en el noble arte del boxeo, y que AS no me gustaba ni pizca. Creo que los traté de analfabetos.

Anoche, cuando yo cortaba cuidadosamente mi huevo frito, régimen que mantendré mientras a Messi no le paguen lo que es justo, la emisora COPE abrió su informativo de las diez de la noche con un grito de horror, de incredulidad, de dolor, la marcha de Messi. La verdad es que como periodista me hubiese parecido más correcto, pese a mi dolor, que la locutora hubiese empezado hablando de la pandemia que nos mata. Pero, ya ven ustedes, hasta la emisora de los curas, representantes de Dios en la tierra no pudo evitar vomitar el dolor de la pérdida del argentino.Pero, se dan cuenta ustedes, ¿qué va a pasar ahora? ¿Como podrá seguir existiendo el fútbol en España sin los pies milagrosos de Messi, que están inspirados por poderes ocultos?.

Por la mañana me he asomado a la terraza seguro de que me sorprendería el griterío de millones de personas aclamando al jugador, que digo al rey de los jugadores, al emperador de la entrepierna, al mago del muslo, pero no había nadie. Ni un veraneante. Pensé en tirarme por el balcón para que el mundo se enterase de lo que estaba ocurriendo. Bueno, sí, porque pensaba arrojarme al vacío gritando MEEEESSSSI hasta llegar al suelo.Pero de pronto me avisaron que mi huevo frito de régimen estaba en la mesa y se iba a enfriar.

Sequé mis lágrimas y marché rumbo a mi destino.