Cuba, un año después del inicio de la pandemia
image_pdfimage_print

Manuel Juan Somoza | La Habana

El cubano Francisco Durán es un epidemiólogo de apariencia bonachona que sin embargo enrojece y se encabrona ante las cámaras de tv cuando los contagios por Covid-19 y su carga luctuosa aumentan en Cuba, como ha venido ocurriendo desde noviembre pasado. Directivo del ministerio de Salud Pública, este sexagenario da la cara cada día a la Nación para hablar de la epidemia, que arrancó oficialmente en la isla el 11 de marzo de 2020, cuando se dio a conocer el contagio de tres turistas italianos, uno de ellos fallecido el 16 del mismo mes, dando inicio al malévolo conteo de decesos que hasta hoy suma 361 muertos, para una letalidad de 0, 61 por ciento, mientras en el resto de América ese indicador llega a 2,39 por ciento.

“No es un día de celebración, es un año de trabajo y de esfuerzos ante un problema que ha causado millones de muertos y millones de personas con secuelas en el mundo. Sí, hemos aprendido mucho, pero hay que seguir trabajando”, dijo el médico al precisar que este jueves 11 de marzo el país tiene a “23 mil 843 personas hospitalizadas, de ellas cuatro mil 656 con el virus activo y 778 nuevos contagios”. La mayor parte de los nuevos enfermos, 396, se contabilizan en La Habana, la provincia más complicada desde que comenzó este tercer brote del virus a partir del 1 de noviembre, jornada en la que fueron abiertos todos los aeropuertos internacionales.

Sigue sin control la nueva oleada. No obstante, dentro de la desgracia generalizada, Cuba quizá pudiera ufanarse del manejo de este virus a juzgar por un recuento apretado:

-Sin saber muy bien a qué se enfrentaban y con limitación de recursos de todo tipo, los médicos lograron casi el milagro de que la enfermera Yaquelín Collado Rodríguez, contagiada fuera de la isla mientras cumplía una misión de ayuda, se convirtiera en la primera cubana en sobrevivir a la enfermedad tras pasar 59 días hospitalizada, de los cuales 37 permaneció en terapia intensiva en estado crítico o de gravedad.

-En marzo de 2020, pese a muchos criterios en contra, fue recibido en el puerto de El Mariel (oeste) el crucero británico Ms Braemar, con 682 pasajeros, 381 tripulantes, cinco casos positivos a Covid-19 y otros 40 sospechosos de portar el virus, razón por la que había sido rechazado en varios países del Caribe desde finales de febrero. La operación de recepción y traslado a Londres por vía aérea no dejó secuela alguna en la isla.

-El 15 de ese mismo mes, los cubanos despidieron en La Habana a la primera de las 56 brigadas médicas del contingente Henry Reeve desplegadas por 40 países a fin de ayudar a enfrentar la pandemia. Médicos que llegaron incluso a Italia, en momentos en que aquel lugar era como un enorme ataúd desplegado al sur de Europa

-En tiempo récord, científicos desarrollan cinco candidatos vacunales contra el nuevo coronavirus y uno de ellos, Soberana 02, avanza hoy por la tercera y última fase de ensayos en humanos. El gobierno aspira a vacunar a todos los cubanos antes de que termine 2021 con medicamentos propios, porque no tiene dinero para comprar las vacunas que ya corren por el mundo.

-Autoridades sanitarias confirmaron la semana pasada el nacimiento de Helen, primera niña conseguida aquí mediante cesárea de una madre en estado crítico por Covid-19. La progenitora, de 33 años, también sobrepasó la enfermedad.

Apretadísima síntesis ésta a la cual Durán no hizo referencia alguna porque para él, médico al fin, lo perfecto sería que su isla no contara con fallecidos, aunque sean menos los estragos en relación con lo que ocurre en el resto de América cuando, además ,  la Organización Mundial de la Salud acaba de decretar “emergencia sanitaria en América Latina por la cepa del virus detectada en Brasil”.