Kung Fu a la gran pantalla
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Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr.
«Kung fu» nos traía al monje chino shaolín Kwai Chang Caine (un papel al que su actor, David Carradine, estaría ligado de por vida), que viajaba a través del oeste de los Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX buscando a su medio hermano después de haber huido de China, donde era un hombre perseguido por haber matado al sobrino del poderoso emperador en venganza por la muerte de su maestro. Así pues, la serie tenía un curioso tono en el que la mezcla de géneros le otorgó una personalidad única: por un lado, estaba la parte oriental, con las enseñanzas que había recibido Kwai vistas a través de flashbacks y su puesta en práctica en las peleas y combates; y, por otro, había un inconfundible regusto a western, tanto por los espacios que se atravesaban como por las temáticas que se veían en cada capítulo.

Dentro de esa búsqueda que suponía la trama horizontal, se insertaban tramas episódicas que siempre tenían que ver con un malvado fanfarrón y de pocas luces al que Kwai acababa venciendo poniendo en práctica su sabiduría oriental. Kwai siempre rehuía la violencia y procuraba no usar nunca sus técnicas de kung fu, esto provocaba que fuera víctima de burlas y persecuciones hasta que, al final del capítulo, demostraba su valía y derrotaba al antagonista.

Uno de los puntos fuertes de la serie, culpable de gran parte de su éxito, fue el dar a conocer disciplinas filosóficas orientales como el taoísmo. Tengamos en cuenta que, en esa época, en nuestro país casi no se conocían las doctrinas de este tipo. Por eso, todo lo que el pequeño saltamontes aprendía de su maestro, el dominio para controlar la ira y rehuir la violencia, fue un auténtico filón para muchos espectadores, que estaban acostumbrados a que el héroe de turno se liara a mamporrazos a la primera de cambio.

El personaje de Kwai Chang Caine era el reflejo del espectador, un hombre abocado a vivir cada día una aventura diferente e inesperada. Era un individuo tranquilo y misterioso, y por eso cobraban tanta importancia los flashbacks del monasterio budista en el que Kwai se había educado y en el que su maestro, Po, le había enseñado cómo conducirse en la vida.

Como curiosidad, vale la pena contar que el protagonista de ‘Kung fu’, David Carradine, al comenzar la serie, no tenía ni idea acerca de las artes marciales, pero durante la grabación de la primera temporada comenzó a interesarse por su práctica y acabó defendiéndose lo suficiente con ellas como para que las secuencias de pelea tuvieran un buen nivel. Después, continuaría con esta afición durante el resto de su vida.

‘Kung fu’ es una serie de culto para muchos y ha habido muchos proyectos que han tratado de resucitar su espíritu. En 1987, se grabó un piloto llamado ‘Kung Fu. The Next Generation’, protagonizado por el ya fallecido Brandon Lee; esta serie no llegó a buen puerto. En 1993, también pudimos ver ‘Kung fu: la leyenda continúa’, ambientada en época actual, el propio Carradine interpretaba al nieto de Kwai Chang y tenía un hijo policía al que ayudaba a resolver crímenes.

El interés de Hollywood hacia «Kung Fu», no deja de crecer. Hace unos meses se confirmaba la puesta en marcha de un reboot femenino para la pequeña pantalla y ahora se ha anunciado su salto al cine de la mano de David Leitch, el director de ‘Fast & Furious: Hobbs & Shaw’. Por el momento no hay guionista, pero pronto ficharán a alguien para no perder a Leitch, quien también estuvo detrás de títulos como ‘Deadpool 2’, ‘Atómica’ o ‘John Wick’. Está última fue codirigida junto a Chad Stahelski, el cual asumió el control de la franquicia tras la marcha de Leitch. Detrás de esta nueva ‘Kung Fu’ está Universal, compañía que últimamente ha encadenado  enormes fracasos de taquilla entre los cuales se encuentran «Cats» u  «Las aventuras del Doctor Dolittle» esta muy claro que le hacen faltan un gran éxito para sobrevivir.