Inquisición, modelo norteamericano
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Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Hay días que pese a la habitual visita de nuestro amigo chino el coronavirus, que mata y mata, uno tiene ganas de reírse un poco. El otro día se me ocurrió hacer un comentario sobre el Estado de Israel en Face Book y sin tener en cuenta que son tal para cual se me fue la mano y escribí que Israel cada día imitaba más y mejor a los nazis en su trato con los palestinos,

Como estaba casi de buen humor no quise amargar el día a los censores de face book ni del ministerio correspondiente en Tel Aviv o al mismísimo Departamento de Estado norteamericano, quién sabe. Por lo tanto me abstuve de recordar que en esta época de vacunas contra el virus chino, las muy estimadas autoridades de Israel han repartido cinco millones de dosis para poner a resguardo a su población. Pero, según diarios como el español ABC, solo han reservado dos mil unidades para los varios millones de palestinos. Pero bueno, si tienen cuidado y se inyecta a cada uno un par de gotas, habrá para todos y se morirán despacito pera contentos. De todas formas, cuando hayan atravesado todas las puertas de hierro y controles férreos que se interponen entre los malditos palestinos y los centros administrativos del justo Estado de Israel (Alá os bendiga, hermanos), ya estarán exhaustos y con dos o tres coronavirus royéndoles las tripas.

Tampoco recordé que La Corte Penal Internacional decidió este viernes pasado “que tiene jurisdicción para juzgar los crímenes de guerra en Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza”, dice la prensa española.

Y, ¿por qué Face Book no impide con la misma dureza, sin tener en cuenta algo que ellos no conocen, la libertad de expresión, que por otra parte cientos de “cosas” publicadas en sa revista extraña son insultos contra las más altas autoridades de España, desde el Presidente del Consejo hasta el vicepresidente, su esposa, sus hijos, etc,?

Después de mi comentario en Face book, publicación totalmente gratuita y totalmente controlada por los norteamericanos, una parte de los cuales son proisraelíes, me llegó una nota (dicen que es el ordenador que está también enseñado que en seguida salta para lo que no es políticamente correcto) diciéndome que con mi comentarios, de seis u ocho palabras, había incurrido en un “delito de odio”, una terminología absolutamente nazi puesto que los amigos y allegados de Hitler lo utilizaban para que los verdugos del régimen fuesen en busca de algún judío que durante la II Guerra Mundial cometía el desacato de no amar a los nazis.

Total, que me convertí en veinte segundos en un personaje de la época del senador MacCarthy, el diablo guarda su alma entre las llamas de su infierno, que era tan poco inteligente que decidió destacar en algo y se entretuvo durante unos años en pescar comunistas en Estados Unidos, y sobre todo en el cine norteamericano, con lo cual algunos grandes nombres de la pantalla “confesaron” para que les dejaran en paz y otros se expatriaron. Y el cine se jodió.

No olviden que eran tiempos en que John Edgard Hoover, el viejo director del FBI, la policía política más atroz de la época, se encargaba de que sus agentes les contaran con pelos y señales la vida sexual de todos los grandes políticos. Los entendidos dicen que él mismo era un señor que amaba los hombres.

Hay quienes agregan que Marilyn Monroe, una de las más bellas mujeres del mundo, fue suicidada por esa pandilla de policías, en la que la mariconería de Hoover desteñía en odio sobre todo lo que fuese bello y normal, como el amor entre una mujer y un hombre.

El incidente con Face Book, ese chisme que permite el mayor de los delitos, que un analfabeto contagie su analfabetismo, pero eso les conviene a las mil maravillas, me dejó cabizbajo. Todo lo que quieran, incluso meterse con el gobierno local a condición de no tocar a Israel.

Porque curiosamente, es probablemente en Face Book donde en Europa se encuentra más información sobre Cuba e incluso videos de castristas o de sus adversarios. Y la publicidad que le hace esta publicación a la agencia informativa Prensa Latina de La Habana es impresionante. Pero como todo se vende y todo se compra… ¿En nombre de qué delito de odio o de qué transacción comercial el gobierno cubano tiene un espejo donde reflejar sus mentiras? De pronto, Estados Unidos “ayuda” a su peor enemigo desde hace sesenta años.

Un servidor tiene escrito un librito muy mono en el que cuento la historia de una palestina de familia rica que es elegida por un productor norteamericano judío para encarnar una nueva versión de Juana de Arco. Y cuento cómo se enamora de un judío con el que, el lector lo descubre al final, va a tener un hijo. Un canto a la fraternidad entre los dos pueblos, el árabe y el judío.

Lo curioso es que le mandé la novela al representante palestino en España, donde me encuentro en estos momentos, y el muy zocato ni me lo agradeció ni siquiera con un acuse de recibo.

No se lo mandé al primer ministro de Israel Benjamin Natanyahu porque uno de sus predecesores me hizo un feo y no quiero saber nada de esos caciques de la política. Pues, sí, hace unos años, estando en París, donde comulgaba todos los días en la Agencia France Presse, mi madre, mi padre, mi escuela, tuve de pronto ganas de conocer Israel y sobre todo de viajar a los llamados territorios ocupados.

Se lo conté a Michel Perlman, un amigo periodista turco judío que era padrino de una de mis hijas, y él estuvo encantado. Iríamos juntos. Michel había estudiado una parte de su vida en Israel y conocía todo de este país, además de mantener relaciones estrechas con altos cargos del gobierno, creo que con hasta el primer ministro.En estas condiciones, saqué mi pasaporte y esperé a que los amigos de mis amigos me dijeran cuál sería el mejor momento para ir. Michel conocía mucha gente en ese país y creo que hasta el primer ministro de la época era un amigo bastante íntimo..

Pero al cabo de un tiempo, mi demanda de visado para Israel seguía en el limbo y al final me enteré de que me lo habían denegado. Michel hizo indagaciones y una tarde, entre dos güisquis cacher, me dijo que habían rechazado mi visado porque mi apellido se parecía, podía ser, quizá fuera, el de un terrorista marroquí de alto rango (menos mal que no me confundieron con el botones).

Qué cosas.