Cuba, vistazo desde Europa
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Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

 

En Europa da la impresión de que no saben cómo coger, a menos que sea con pinzas, lo que ocurre en Cuba, intento de debate entre “artistas” y gente de poder u “otra cosa”…Los europeos nunca se han apasionado por Cuba salvo cuando Fidel Castro podía ir a la primera plana. Desde que él murió existe una indiferencia bastante evidente. Porque todo lo que ocurrió días atrás en San Isidro y luego delante del ministerio de Cultura parecía una exclusiva de FaceBook, esa revista llegada de Estados Unidos que se ha vuelto indispensable por lo menos para saber qué pasa en América Latina. Y durante dos o tres días han estado retransmitiendo los pormenores del conflicto, si se le llama así, con intervenciones de unos y otros. Y todo gracias a los teléfonos super modernos cuya venta el gobierno cubano permitió en Cuba.A las filmaciones se unen a diario comentaristas improvisados que firman en FB sus opiniones, casi siempre favorables a los que protestan y quieren, según dijeron algunos, “libertad de expresión”. Esta mañana, la respuesta del presidente Miguel Díaz-Canel estaba en Cuba Debate: “Quienes diseñaron la farsa de San Isidro se equivocaron de país, se equivocaron de historia y se equivocaron de cuerpos armados, denunció el presidente cubano. Desde su cuenta en Twitter el mandatario reiteró que “no admitimos injerencias, provocaciones ni manipulaciones. Nuestro pueblo tiene todo el valor y la moral para sostener una pelea por el corazón de Cuba”. Y el domingo se produjo la llamada tángana en defensa de la Revolución, “en defensa de su Revolución frente a una nueva canallada”, de la que daba cuenta el diario Granma.“El pueblo cubano está en la calle, no admitimos injerencias de nuestros enemigos. Los problemas nuestros los resolvemos entre nosotros”. Otra frase presidencial para la historia del momento. Y estas últimas palabras que suenan como advertencia: ¡Nosotros queremos expresarle al mundo que nuestra juventud quiere a la Revolución verdaderamente. Hoy nos convocaron nuestros valores, nuestros principios y nuestra fe en el socialismo”.¿Quiere decir esto—se puede preguntar uno—que lo que se decía sobre conversaciones entre revoltosos y autoridades frente al Ministerio era un deseo y nada más?No sé por qué, y conste que como periodista extranjero extraño las honduras de la política cubana, se me viene a la cabeza aquella frase que decía más o menos “Con Fidel todo, sin Fidel nada”.

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