Aquellas damas
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Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Cuando el Creador, sea quien fuere, puso frente al primer hombre, pobre Adán, a la primera mujer, Eva, que con el tiempo se convertiría en el personaje principal de tantas y tantas novelas negras, nació el concepto de mujer atrevida, fuerte, indispensable. Eva engañó a Adán con la maldita manzana, que podría haber sido un vaso de güisqui o una copa de vino tito y dicen que le hizo perder el paraíso. Y llegamos al infierno del siglo XXI, donde un virus desconocido inventado y regalado por los chinos con el bonito nombre de Coronavirus, ha convertido el mundo en un lugar más peligroso que cualquiera de los bares que podría inventar Quentin Tarantino, quien cree que la muerte vale más que la vida a la hora de llenar una sala. Desde Eva la atrevida, la mujer se ha convertido no solo en la gran protagonista de nuestras vidas sino en la indispensable compañera por mucho que engañe, por mucho que te cante al oído tomando la mano de otro amante, hasta que Armando Manzanero no la encontró cuando fue a buscarla bajo la lluvia.La mujer es también la virgen infinita que llena las iglesias de la Cristiandad, al lado del hijo crucificado pero que no era más que un hombre.Ella y Magdalena, la amiga, la amante de Jesús según quien lo cuente. Son las preferidas de los católicos. Los protestantes han preferido borrarla del reparto para dejar todo el protagonismo al hombre Jesús.Pero traducido en la vida de todos los días, el hombre no tiene nada de un Jesús todopoderoso aunque lo clavaran finalmente en una cruz. A los hombres que van por las calles son las mujeres los que a veces los crucifican. Pero con todo y con eso, la mujer es la reina del mundo. No le hace falta tanto feminismo ni nazi feminismo. La más humilde de las mujeres puede con todos los machos perdidos, si es que los hubiese, del hombre más poderoso.

Y es normal. La mujer no es un elemento decorativo de nuestras vidas. La mujer es la Reina, sin la cual el hombre está perdido. Les escribe un viejo, que primero amó a su madre y rápidamente entendió que sin una mujer al lado estaba muerto.La mujer no es solamente, ni mucho menos, el complemento sexual o el complemento hogareño. Algunos descamisados creen incluso que es el alma del hogar porque friega, prepara la cama y da placer. Miren las últimas listas de los Nobel.

La mujer es como aquella Maria que se prostituyó con el Santo Espíritu o quien fuese, José el carpintero tal vez, y tuvo al Hombre, el que todavía nos dirige incluso frente a los chinos.La mujer es lo único bello que queda en la vida y la razón de que en todas las películas, que tanto nos han formado o deformado la visión de la vida, los vaqueros se jugaran la vida en serio. Y en el mundo real son las que nos mandan, nos contentan, nos hacen hombres, porque al principio del comienzo de nuestras existencias de hombres somos unos chiquitines que apenas saben ponerse los calcetines. Repito, he llegado al fondo de mi vida y cuando miro al otro lado lo consiento y lo afirmo. Las mujeres han sido mis mayores alegrías, y alguna pena de paso. Las he amado, las amo, y creo las amaré cuando el coronavirus nos lleve, desde el otro lado del espejo. Todas las mujeres son Alicia, la del País de las maravillas. A veces son la Marilyn Monroe, apenas estrenada, de Jungla de Asfalto, que se sienta en el brazo de un sillón lujoso en espera de poder saquear al viejo que la adora.

Confieso que yo no hubiera existido sin una mujer constantemente a mi lado, guiándome, aconsejándome, llevándome a veces hasta de la mano para atravesar la calle, algo que ellas saben hacer sin que tú, machito loco, te des cuenta. Y no hablo de mi madre que me parió por razones en las que yo no tuve nada que ver. Tuve una mujer oficial, dos mujeres oficiales. Una amiga, otra amiga, un encuentro en los que las mujeres son reinas organizadoras.

Y tuve sobre todo hijas, tres maravillosas mujeres que hoy, con todas mis vivencias, me dan lecciones de vida, de virtuosismo amoroso. Solo tuve un fallo que he pagado con la tranquilidad de toda mi vida. Y tengo ganas de terminar mi período de formación en este mundo para correr al otro a ver si la encuentro y puedo pedirle perdón por mis pecados. Porque los musulmanes dicen que morir es ir a un paraíso donde te esperan bellas mujeres. Quizá Ella esté por allí porque nunca se sabe lo que una mujer tiene en la cabeza. Machistas, gilipollas del mundo entero, sean sensatos. Búsquense una mujer, aunque no les ame porque siempre conseguirán más beneficios que ella. Y aunque ustedes se las den de homosexuales. Las mujeres son también misioneras y capaces de convertir a esos descarriados. Bueno, al menos por un tiempo. Pero quién sabe.

Una mujer es el ser indispensable desde que Jesús subió a la cruz. Y sino, ¿por qué hay tantas mujeres llamadas Vírgenes en todas las iglesias del mundo?Adoro a las mujeres. Aprendí a escribir pensando en ellas. Escribí mil cosas porque ellas estaban detrás de mí, dejándome olerlas detrás de la silla, del sillón. Si no tuviese una mujer a mi lado la vida no valdría la pena.Y si no, explíquenme por qué el poderoso Zeus salió de su Olimpo natural, bajó a la tierra disfrazado de cisne para caer sobre la bella reina Leda, a la que en dos aletazos desvirgó (entonces se llevaba mucho la decencia) y dejó embarazada. Es cierto que la historia griega no explica si ella se defendió…

I love You, femme!.