Cuba y lo mucho que se nos rompe
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Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Acabo de vivir uno de esos raros momentos de compensación absurda que acompañan a los humanos, al compartir por separado con varios amigos y llegar a la conclusión de que no ha sido exclusividad eso de que en casa se nos hayan roto, como cumpliendo un cronograma fijado por Satanás, el televisor,  el ventilador, la batidora , la bella lámpara de 10 bombillos y hasta el motor para cargar agua, en momentos en que reparar un equipo, comprar una bombilla o reponer un tv es misión tan compleja como mantener controlado al nuevo coronavirus, al menos en Cuba. “No eres tú, ni ella, ni yo, es que este año está maldito para todos”, concluyó Reynaldo Suárez, al hacer su evaluación personal del inventario de roturas repartidas entre familias. Pienso igual, este cabrón 2020 ya ha se ha inscrito como parte aguas perverso en la historia humana, y nadie, absolutamente nadie escapa. Tratemos entonces de sobrevivir para ver si alcanzamos a conocer cómo será la cotidianidad mañana, cómo la próxima repartición del planeta entre el imperio que dominó el Siglo XX a partir de los escombros de la Segunda Guerra y el que puja por imponerse en el XXI a hombros del virus que partió de China, y en el caso de esta isla, ¡SOBREVIVAMOS! para descifrar con hechos, no con promesas, el impacto de  la unificación monetaria y cambiaria que se viene anunciando desde hace semanas, desde hace décadas, como el acontecimiento económico, político y social más estremecedor en 50 años.

Son temas diarios de conversación y sufrimiento aquí la mala suerte de lo que se nos rompe sin avisar en casa; la presión incrementada del costo de la vida –una libra de tomates si se encuentra vale el equivalente a 2.50 dólares estadounidense-; la desaparición por presiones de Estados Unidos del único canal oficial de envío de remesas desde ese país –una de las tres principales fuentes de ingreso de moneda fuerte de la isla- ; la marcha de la covid-19 que se resiste al control al menos en cuatro de las 15 provincias cubanas; la incertidumbre de cuándo reabrirá a las operaciones normales el aeropuerto internacional de La Habana, siendo miles los nacionales que esperan en otras tierras para poder viajar –la última fecha extraoficial es el 10-12 de noviembre-; si alcanzarán el dinero y las pensiones cuando se devalúe el peso nacional, se incrementen ambas y también crezca todavía más el costo de bienes y servicios; y qué pasará cuando la próxima semana sepamos si Trump –artífice de buena parte de nuestras agonías- seguirá en el Ala Oeste. Otro amigo, Julio Pérez me envió este vaticino:Mi pronóstico para elecciones en EEUU a solo 72 horas de la votación: Biden 54% Trump 46%. Votos electorales :  Biden 311 Trump 224. Le di a Trump Florida y Texas. Si Biden gana alguno de estos dos sería una victoria aplastante de Biden.

Imposible reproducir sensaciones gratas desde Cuba cuando el 2021 comienza a dibujarse difuso, supongo que esta isla no sea la excepción, quizá en otros lares las cosas también se rompan siguiendo una ruta endemoniada. Ustedes me dirán.