Se nos fue el mejor , José Mujica
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Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

En mi isla africana son casi las dos de la mañana, de una mañana que se anuncia lluviosa. No sé qué hora es en Montevideo,una ciudad lenta y un tanto aburrida donde tuve el cóctel de despedida de la Agencia France Presse hace ya de eso más de veinte años. Era todavía relativamente joven, sesenta años, con fuerzas para pelear otros treinta años. Pero la cobardía pudo más, o tal vez el orgullo de saber que mis enemigos me habían acorralado y que si salía de Brasilia, mi último puesto de corresponsal, sería como vencido, rumbo al garaje de París, donde me esperaba probablemente un ajuste de cuentas.

Porque yo había sido uno de los miembros fundadores de la AFP en quienes se pensó en un momento para dirigir ese servicio Latinoamericano que yo había fundado con dos rostros conocidos, Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, dos excelentes escritores peruanos. Amén de un montón de otros grandes periodistas españoles. Pero en el momento de decidir me encontré solo, algo así como Cary Grant cuando hasta la novia, la bella de bellas Princesa futura de Mónaco, le había abandonado. Y tomé el camino de en medio, el avión que pasando por Sao Paulo me llevaba en un salto a París donde me esperaba la nueva Directora de Recursos Humanos, con todos los papeles para darme el adiós y que dejara de molestar con mis pretensiones. Esto viene a cuento de que uno de los hombres que más he admirado en el panorama político latinoamericano, José Mujica, excelso Presidente de Uruguay, acaba de decidir que ya se aleja de la política. Ha sido todo a lo que puede aspirar un hombre político, que conoció la guerrilla, la cárcel y todo lo malo que tiene la vida. Luego le vino la recompensa y ha sido hasta el instante de describir este adiós el mejor Presidente de Uruguay, el más amado, el más sensato.

Tiene 85 años de edad y al parecer una enfermedad inmunológica que aparentemente le ha avisado de que ya era hora de retirarse, aunque fuese del Senado, su último puesto al servicio de la Patria.Y ha tenido esta frase maravillosa, que otros más orgullosas no han tenido agallas para sacarnos del bolsillo; “Me encanta la política pero más me encanta no morirme. Hay que darle gracias a la vida. Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae.El odio es fuego – ha terminado por lo que leo y copio—como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye”.Ahora, yo, el periodista de la AFP, tiene 80 años. Pero me ha destruido el amor. No he sabido, como el sabio uruguayo, agarrarme al amor.