Treinta años después de Bad Boy II  Will Smith regresa a sus Inicios
image_pdfimage_print

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Ha llovido mucho desde que se estrenara en 2003 Bad Boys II “Dos policías rebeldes II”. Diecisiete años han hecho falta para reunir a Will Smith y a Martin Lawrence de nuevo en los personajes de Mike y Marcus y la película no podría ser más víctima de su tiempo: con toda la influencia de los ritmos latinos en su banda sonora, escapadas a México y mucho gringo haciendo gala de su precario español.Y tenemos un guion digno de culebrón con revelaciones asombrosas y un final tan megalómano como era de esperar. Todo arranca con una fuga de una cárcel de máxima seguridad y con un sicario asesinando de forma cruel a todos aquellos que acabaron con los cabecillas de un cártel mexicano, una familia de armas tomar. En la diana, Mike y buena parte de sus colaboradores, desde fiscales hasta jueces. A pesar de que Marcus está a punto de arrojar la toalla, los acontecimientos harán que ambos vuelvan a las andadas, incluso aliándose con una nueva generación de agentes cuyos métodos distan mucho de los suyos.

Es indiscutible que la falta de historias originales hace que los productores de Hollywood echen mano de éxitos taquilleros pasados. Sin embargo, parecen ignorar que la gente tiene ciclos de atención muy cortos. Así, “Dos policías rebeldes III Bad Boys for life” se centra una vez más en las peripecias de los ya carrozones “maderos” Mike Lowrey y Marcus Burnett, encarnados de nuevo por los incombustibles Will Smith y Martin Lawrence, esta vez a la caza de un peligroso delincuente en pleno corazón de Miami. Una jungla de asfalto y neón, una de esas ciudades llenas de necios, que diría Walt Whitman.

La construcción narrativa no es precisamente la virtud de este divertimento.La primera hora de presentación de los personajes carece de entidad, mientras que la segunda, repleta de persecuciones y explosiones, intenta corregir un guion con más agujeros que un colador. Asimismo, los villanos integrantes de un cartel de la droga resultan más chocantes que amenazantes, al tiempo que los ribetes humorísticos, de regusto inequívocamente yanqui, resultan tan impostados, que incluso los incondicionales de la franquicia los encontrarán ridículos.

“Dos policías rebeldes III (Bad Boys for life)” se convierte así en un sucedáneo de parque temático, cuyos visitantes son transformados en hombres y mujeres sin alma, zombis reprogramados por los destajistas de turno. Quizás los realizadores belgas de origen marroquí Adil El Arbi y Bilall Fallah estén aprovechando la ocasión para llevar a cabo su propia venganza contra la cadena de montaje hollywoodiense.Tal vez estén poniendo un espejo ante el estereotipo de su público, muertos vivientes de la sociedad del espectáculo, que probablemente no se dan cuenta de la broma pesada de que son víctimas. Se trata de una americanada de tomo y lomo que en un mundo ideal no existiría ni en sueños. No obstante, lejos de los focos Will Smith, quien literalmente nos enseñó a ligar con las mujeres en aquella majestuosa película titulada simplemente “Hitch”, protagonizada conjuntamente al lado de la actriz cubana Eva Méndez, se lanza a la adaptación de “El Príncipe de Bel- Air” para la gran pantalla.

Anqué esta nueva versión cuenta con un nuevo elenco, no se descarta la participación de alguno de los actores originales y aunque se sabe que Will Smith ejercerá de productor ejecutivo, Quincy Jones y Benny Medina han firmado como los productores de este nuevo proyecto mientras que el guion se coescribirá junto a un desconocido Morgan Cooper.Es cierto que hace años que se lleva hablando de una posible continuación de las andanzas de aquellos personajes y se sabe que han existido negociaciones para formalizar un “regreso” sin embargo todo se quedó en papel mojado ya que con la muerte de James Avery quien interpretada al famoso “Tío Phil» el pensar en remplazar a uno de los co-protagonistas era firmar una sentencia de muerte. Cuentan por ahí que un anónimo Morgan Cooper presentó un cortometraje que simulaba ser un tráiler sobre una hipotética película dramática titulada «Bel-Air» y que calcaba la historia de aquella famosa serie que vio nacer a Will Smith, pero vista desde una perspectiva actual, seria y jodidamente cruda.

Un punto de vista tan personal que despertó el interés de plataformas tales como Netflix quien anda tratando de cerrar filas.