Cuba, encierro, campaña antigubernamental y unificación monetaria
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Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Se llenó la copa con un tinto fuerte. En la marcha hacia el final de este año infausto todo parece acelerarse en Cuba. Se cumplieron 7 días de encierro en La Habana para liquidar un rebrote de covid-19 que preocupa a muchos y comenzaron otros siete; el exilio, como es habitual en tiempo de crisis, ha llamado a acciones contra el gobierno; y lo que preocupa a los cubanos tanto como el nuevo coronavirus desde hace más de una década, la unificación monetaria, parece estar al doblar de la esquina, según un audio nada ingenuo que corre por las redes. Los más jóvenes piensan que se trancará el dominó, los que vienen de regreso saben que la vida seguirá y los escépticos, siempre fieles a su estirpe, dudan de todo. No obstante, el hecho cierto es que hasta el 7 de septiembre el toque de queda nocturno vigente en la capital cubana ha ido dando discretos resultados en cuanto a poner al país en mejores condiciones de  ir lidiando contra el virus hasta que se cuente con alguna de las dos vacunas en la que trabajan de forma acelerada sus científicos. El 2 de septiembre, 24 horas después de comenzar las limitaciones de movimiento en la capital del país, se reportaron 46 contagios y 3 fallecidos; el domingo 6 de septiembre cinco infectados y un deceso; y el lunes 7 sumaron 17 los contagiados en la ciudad, pero sin muertos. Cuarenta y tres fueron los nuevos infectados, incluido un extranjero que se enfermó fuera de la isla, y se reportó un fallecido en la central provincia de Ciego de Ávila, nuevo escenario de la agresividad del virus. En tal contexto, no se han reportado mayores sobresaltos en ninguna de las otras 13 provincias cubanas ni el municipio especial Isla de la Juventud, pero como son tiempos complejos el exilio quiere aprovecharlos y ha llamada a que el martes 8 los cubanos se expresen contra el gobierno colgando consignas en las redes y girasoles o lazos amarillo en sus puertas, coincidiendo con las tradicionales festividades de la virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba para los católicos. Queda por confirmar el impacto del llamamiento, aunque acciones similares en otros momentos complejos nunca se correspondieron en la práctica con los sueños de sus promotores.

UNA SOLA MONEDA

Desde la crisis de los años 90 circulan en Cuba dos monedas, aunque el dólar estadounidense ha reaparecido mediante tarjetas magnéticas para compras en tiendas específicas. Una, el peso nacional (cup), casi simbólico por su valor real hasta hace poco; y otra que se dio en llamar peso cubano convertible (cuc), especie de divisa 24 veces más fuerte que el nacional, que solo circula en la isla, que paradójicamente equivale a un dólar estadounidense, que vuelve loco a los visitantes, ha convertido a cada cubano en financista y es difícil hasta de explicar más allá de las fronteras. Esa dualidad monetaria y cambiaria tuvo su efecto positivo para salir de la crisis anterior, pero como muchas cosas en este país perdió ese efecto, se fue quedando, distorsionó todo el manejo económico, y desde hace una década se trata de llegar a su unificación.  Según el audio que circula por las redes, nada casual después de varias semanas de propaganda en los medios oficiales a favor de esa acción, la unificación comenzaría a implementarse el 1 de octubre en trayectoria que llegaría hasta abril de 2021. El audio tiene como protagonista a una presunta funcionaria, de las que se han ido entrenando para acometer esa unificación, y cuenta ella que los pesos convertibles se irán cambiando por nacionales a 24 cup por 1 cuc (como es el cambio actual); en seis meses solo quedaría el cup; subiría el salario medio –no habló de pensiones- ; desaparecerían algunas de las muchas subvenciones vigentes; y aumentarían los precios de los productos importados. Está por ver –eso tampoco quedó claro- cuántos cup se pagarán por un dólar o un euro.

Todo se acelera en un país donde ha imperado la lentitud en casi todo, por lo que de ahora a abril los cubanos estarán –estaremos- muy entretenidos en el desafío a la covid-19, haciendo cuentas y sintiendo en carne propia una acción impostergable cuando urge sacar a la economía nacional del hueco.