Cuba en la carrera mundial por una vacuna contra la covid-19
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Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Uno de esos secretos que suelen guardarse bajo siete llaves en este país acaba de ser revelado por una revista especializada que cuesta trabajo encontrar en los estanquillos, Juventud Técnica (JT), y la noticia rodó como polen disperso por el vendaval. Cuba iniciará el 24 de agosto los ensayos clínicos de su vacuna contra la covid-19 y espera obtener los primeros resultados en enero próximo, según el oficial Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, citado por la publicación. “Este proyecto quedó registrado el pasado 13 de agosto, día en que el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) aprobó someter a ensayos clínicos FaseI/II el candidato vacunal”, informó JT,  72 horas después de que el presidente Miguel Díaz-Canel se reuniera con los científicos que trabajan en el medicamento y afirmara que “aunque haya vacunas en otros países, nosotros necesitamos la nuestra para tener soberanía”, según la escueta información sobre ese intercambio emitida el lunes 17 de agosto por medios oficiales. JT agregó que “la investigación para desarrollar el fármaco profiláctico denominado Soberana 01 abarca a 676 personas de entre 19 y 80 años y está a cargo del Instituto Finlay de Vacunas”, con sede en la capital cubana, y especificó que “ese proceso deberá concluir el 11 de enero próximo y los resultados estarían disponibles el 1 de febrero para ser publicados el 15 de febrero”.

 

 

Es extraño, muy extraño este país que no tiene dinero ni para importar alimentos básicos y que sin embargo está en la carrera por alcanzar la vacuna, al tiempo que ha desarrollado un arsenal de medicamentos propios con los cuales evitó la saturación de sus hospitales y redujo la incidencia de fallecidos “a ocho por cada millón de personas, cuando la tasa mundial es de 67,9”, según especialistas. “El país cuenta con 16 proyectos de nuevos tratamientos y tecnologías médicas para prevenir y combatir la COVID-19. De estos, hay 11 productos que se encuentran en estudios clínicos o ensayos de intervención en pacientes y grupos de riesgo”, agregaron. Y quizá el misterio de esta contradicción entre economía en crisis y resultados impresionantes por la baja incidencia del virus en la isla (lleva 15 días sin reportar fallecidos y mantiene esa cifra en 88 tras cinco meses y ocho días de epidemia), se deba a la prioridad que desde hace medio siglo se le concede aquí a la salud gratuita desde la ciudades hasta las montañas ( reinvirtiendo en esa esfera lo que ingresa por la exportación de servicios médicos) y al desarrollo en similar tiempo de un sector científico imponente, articulado ahora hasta el detalle en el esfuerzo nacional contra el virus. No por gusto, los cubanos piden que sean también sus científicos quienes se sumen al empeño de sacar la economía nacional del hondo hueco en que se hunde.

Los rusos dicen que en menos de dos meses comenzarán a fabricar su vacuna, y que podrían coordinar con los cubanos para producirla también en la isla; EU busca la suya invirtiendo miles de millones de usd cuando se aproxima a la fatídica marca de 200 mil muertos; y los ingleses aseguran que producirán la suya con México y Argentina. Pero de momento solo hay expectativas. La Habana insiste en que no será hasta el 2021 que, en realidad, la humanidad pueda contar con un medicamente seguro de este tipo. Por lo tanto solo apunto a otro competidor en la carrera, un competidor muy especial por las condiciones en que se ha lanzado al ruedo.