La extraña “resurrección” de Fidel Castro
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 Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

No sé mucho de política, pero sí de hombres. Cuando siendo todavía un periodista sin más experiencia política que la que dan los hechos, sabía por haberlo frecuentado que el general Charles de Gaulle era un tipo de cuidado, un político hecho y derecho que había salvado el honor de Francia cuando los alemanes la invadieron por orden expresa de Adolfo Hitler. A Fidel Castro muchos europeos, incluso periodistas, le conocimos por sus hazañas en las montañas, su sonrisa, su barba y sus discursos interminables. Había echado a patadas y empujones al malo de la película el general Batista, y eso le convertía para nosotros europeos despistados en cuanto al quehacer político de América Latina, en un héroe de leyenda, incluso cuando se declaró comunista. Fidel murió, la política cubana dio un giro monumental en el que los uniformes verdes oliva eran reemplazados por trajes y camisas tropicales. No había habido ninguna transición política, cambio de rumbo fuera del comunismo, como auguraban con alaridos de venganza algunos “especialistas” europeos, pero parecía que se cambiaba de rumbo. Y poco a poco Fidel Castro fue desapareciendo de las portadas de Granma, órgano del partido comunista cubano, o por lo menos quedaba un poco arrinconado. La nueva clase política tomaba el mando y se les veía a todas horas. Hace un par de semanas, tal vez no sea más que casualidad, en el extraño periódico digital que es FaceBook, invento made in Estados Unidos, que el mundo entero tiene en sus manos a diario, porque es gratuito y está metido, por lo menos en Europa, en los teléfonos portátiles, Fidel Castro reaparece como una prima donna que había caído un tanto en los segundos planos de la actualidad.

En FB le hemos visto todos estos días como nunca, mientras los otros protagonistas de la política cubana, incluyendo a su hermano, pasaban a un plano un tanto lejano. Las fotos y pequeños comentarios que se ven y leen son en su gran mayoría obra de cubanos, pero no de la clásica publicidad cubana emitida por la agencia Prensa Latina. Es como, si de pronto, un montón de fidelistas se hubiesen rebelado y hubiesen dicho: Ya está bien, hasta aquí hemos llegado. Coincide esta reaparición del líder máximo cuando, según los mejores observadores, Cuba atraviesa momentos dificilísimos, sin contar la crisis del coronavirus, ese bicho chino que hace solo un mes se creía vencido y olvidado.

La situación económica cubana es cada día más árida, sobre todo desde que el dólar y el peso pasaron a convivir de nuevo, en un desbarajuste que deja perplejos a muchos especialistas.¿Qué quiere decir este repentino regreso a las páginas de la actualidad, incluso se le ha visto con más frecuencia y tamaño en “Granma”? ¿Hay alguna “callada” rebelión puramente intelectual de fidelistas cansados de la situación y sobre todo de la forma en que no consiguen solucionarla los nuevos gobernantes que nada tenían que ver con Fidel Castro?.

Entre los firmantes de una de esas pequeñas notas en FB he reconocido la firma de un amigo que ocupó las más altas funciones en el periodismo cubano hace unos años y que luego desapareció, mientras se eterniza en la Presidencia de Prensa Latina un mismo hombre, al que nadie reconoce un talento especial como para mover esa maquinaria propagandística.

La semana pasada, aparecía en el digital de Granma una foto de Fidel Castro acompañado por lo que a mí se me antoja un enigmático pie de foto, que dice así::

“Lo que Cuba ratifica Cuando la contrariedad arrecia; cuando no asistimos al mejor momento; cuando el esfuerzo inmenso no es suficiente, y es preciso buscar otras maneras; cuando lo esperado se frustra, debido muchas y tantas veces a dificultades provocadas por un bloqueo económico que solo un ciego de sentido común se negaría a ver, nos preguntamos ¿qué haría Fidel?, como si en él estuvieran, como sabemos que están, todas las respuestas.” El panfletillo, por calificarlo de algún modo, termina claramente diciendo que en la persona del difunto Fidel estaban todas las respuestas.¿Respuestas a qué? ¿Por qué? ¿Y quién escribió esta nota que tiene de corta lo que puede tener de profunda en cuanto a las intenciones que quiera poner de relieve? Y, nosotros, también nos preguntamos: ¿Qué haría Fidel si viese el desconcierto que reina en un país que nació con su Revolución en 1959?