Criar Cuervos
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César González | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Sol y ligero viento matutino, temperatura primaveral. Llego al aeropuerto y como de costumbre, directo al bar, dosis de cafeína, 2 como mínimo y 3 si necesario. El despacho tranquilito, los aviones matinales se habían ido y el resto de la jornada se presentaba bien, los aviones no completos, la meteorología, clemente y el equipo en forma, como diría John Wayne, good like, good day La mañana se paso sin más pormenores, dos o tres paridas con ciertos pasajeros, un poco ariscos y pretenciosos, que se creían el rey del mundo porque tenían un billete de Bolsines y a los cuales hubo que meter en su rango. Uno de ellos, cliente asiduo, ya calmado, le espeto
‘-No entiendo como un tío con tus responsabilidades no tiene un teléfono móvil, bajo entendido para poder ser contactado por los clientes…
La respuesta fue tajante.

Sabes que tengo uno, pero carga con el alguien de mi equipo, seleccionan las llamadas y si es verdaderamente importante y no pueden arreglarlo, entonces me pasan el teléfono. El cliente se callo definitivamente, chulitos de poca alcurnia, con tarjetas de visita alargadas y hojas de paga menguadas. El único incidente, si a eso se puede llamar incidente, ocurrió con una pareja en viaje de bodas, habían comprados los billetes en bussines, pero no quedaba más que una plaza, sobreventa como pasaba alguna vez que otra. Vete a explicarle a los recién casados, enamoraditos que deberían viajar separados. Al incidente asistía, ya que salía del salón Vip, para embarcar, un señor, un caballero, además de ser un escritos apreciado, José Luis de Villalonga, acercándose, me pregunto

– Aparentemente tienes un problema
Le explique la situación y ahí salió la cortesía de todo un caballero y haberlos hay pocos. Dirigiéndose a la Señora y en un perfecto francés
señora, no puedo admitir que en una ocasión tan señalada como esta, viajen los dos separados, permítame ofrecerle mi sitio en primera Todo ello con una gran sonrisa seductora. Carajo, se merecía el título nobiliario que tenia. La pareja, más bien ella, un poco seducida y halagada, se lo agradecieron y mi José Luis intercambio las tarjetas de embarque delante de mí, diciéndome con una gran sonrisa
– No tienes inconveniente??
Que va, al contrario, te lo agradezco.
Y la tarde se pasó

Último avión de la tarde. A la frecuencia el comandante pidió hablar con el responsable,  de un asunto muy delicado.
Bajo al despacho y estableció en contacto El comandante le explico que un directivo de la cía. que viajaba en primera, había robado dinero en un bolso de mano de una pasajera y quería la presencia de la policía a su llegada. Hostias, problema gordo Se presento a la llegada del avión. Desembarcaron todos los pasajeros y el apercibo sentado en un sillón  al directivo, conocido suyo. Entro en el avión y se dirigió a él

– Que ha pasado?
– No sé lo que me paso por la cabeza, me fui al baño y al volver en el asiento a mi lado estaba el bolso de la señora con la cartera abierta y un billete medio salido y no sé lo que me paso por la cabeza repitió, me lo metí en el bolsillo.
EL, entro en la cabina, donde estaba el comandante acompañado por el sobrecargo
El sobrecargo le explico que la señora había constatado que su bolso estaba abierto y la cartera también y quería depositar una denuncia?
El comandante dirigiéndose a él pregunto
-Te responsabilizas tu del hecho o llamamos a la policía

– Vale, voy a intentar calmar la situación, ya que una intervención de la policía, nunca es agradable para la reputación de la casa.
Volviendo a la cabina, hablo con la señora y otro pasajero que decía que la señora decía la verdad. A él le pareció reconocerlo y a ella también
Les acompaño a la recogida de las maletas y ahí su memoria le vino. Ella venia casi todas las semanas a pasarla en Paris y el era el hijo de un antiguo alto directivo de la compañía.

Dirigiéndose a ella, le dijo
– Tenemos dos posibilidades, la primera les acompaño a depositar una denuncia a la policía  y serán llamados a testimonio más tarde cuando sea juzgada la causa, no se preocupe les mandaran la convocación su domicilio en España, habrá que contar también que la prensa siempre al corriente de esas cosas, se apresurara a sacar trapos sucios, o bien yo me encargo personalmente de gestionar el incidente a nivel local y no habrá traza alguna.
Ella se puso blanco, le miro y dijo, ya calmadita
– Bueno si Vd. me asegura que gestiona el incidente lo dejamos en sus manos
– Personalmente, me encargo
El otro hizo un poco el gallito para hacer ver que…, pero se marcharon los dos
Volvió al avión y hablo con el cuatro barras.
– Incidente zanjado
– Cono como has hecho?
– Simple “la Señora” viene casi todas las semanas aquí a pasar el week end, pero nunca con su marido, al que conozco por lo menos de nombre y el otro se ha callado
– Y que hacemos con “nuestro” directivo
– Si estás de acuerdo, me voy con él, le hablo duramente, zanjamos el incidente y nos olvidamos.
-OK
el acompaño al capitoste de la casa y le pregunto
– Que carajo has hecho, como un tío como tú que gana un sueldazo has podido robarle un billete de mierda?
– Con trémolos en la voz, el repetía
– No lo sé, no lo sé, perdí la cabeza
EL dio el incidente por terminado.

El problema se presento al día siguiente. Resulta que a bordo del avión viajaba un supervisor de sobrecargos, que dio parte del incidente y todo ello subió hasta la presidencia de la compañía. Y ahí ya no había forma de pararlo
El presidente exigió la cabeza del interesado, pero para ello hacía falta el testimonio de EL o en su lugar la denuncia a la policía. Como denuncia no había habido, todo reposaba sobre EL, convocaría delante de la altas jerarquías. El Gerente, el jefe de personal, etc, etc, todos los altos mandos de la casa en el país
Le pidieron  que dice su testimonio, ya que era necesario para comenzar un procedimiento de despido.
Se negó rotundamente, alegando que lo que había pasado, quedaba entre ellos y nada más, y añadió que su actitud seria la misma con cualquiera de ellos, un deslice lo tiene cualquiera y visto que nadie había depositado la denuncia, para el el incidente estaba terminado.
Fue puesto en acusación y todos menos dos le agredieron verbalmente, diciéndole que su carrera estaba terminada, y otras lindeles por el estilo
El argumento, que había dado su palabra y que para él su palabra valía todo y que asumiría las consecuencias si necesario.
Joder como se pusieron, la presidencia quería su cabeza en una picota ya que no podían tener la del “directivo”
El Gerente, logro convencerles de que su posición de delegado sindical, delegado de personal, amén de las múltiples relaciones que EL tenia a nivel prensa, diplomáticos, etc. harían la cosa un tanto complicada? Finalmente se saldo por una sanción de 3 días sin empleo y sueldo.
En la reunión del comité de empresa, a la cual asistía en tanto que delegado sindical, el Gerente hablo del incidente en términos claros
– Creo que todo el mundo está al corriente del incidente habido con un mando de la casa.
Quiero dejar constancia, que esa persona, sigue teniendo toda mi confianza y no admitiré que se hable más de ello. Un delegado sindical murmuro.
– Claro, dos pesos y dos medidas…
Respuesta tajante
– no pretenderá Vd. compararse con el no???
Terminada la reunión, el gerente le dijo
– Los tres días de empleo y sueldo los tomas cuando quieras, y yo proveeré una prima excepcional para cubrir el sueldo.

El jefazo, al que había salvado su cabeza lo invito un día a comer y nada más. Unos meses más tarde se arreglaron para que el “jefazo” se fuese, con una fuerte indemnización, nunca más volvió a saber de él. Cría cuervos…. Y la vida continuo en ese aeropuerto situado en un país situado al norte del que es el mío