Cuba, Bolton y cómo “arreglar” el mundo

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Cada quien hará sus conclusiones, porque la pluralidad de opiniones implica espacio hasta para aplaudir lo siniestro. En mi caso, dedicarle tiempo al más reciente libro de John Bolton deja sensaciones diversas, quizá por formar parte de una generación que desafió a tipos como él pagando caro la osadía. Por ello, no es secreto descubierto que prime en la Sala Oval este criterio compartido por demócratas y republicanos:  «El mundo es un desastre, y somos los únicos que podemos arreglarlo». Es bien conocida aquí la fórmula que ellos tienen para arreglar las cosas. Lo novedoso es constatar en el ego desbocado del ex Consejero de Seguridad Nacional de Trump hasta qué punto llega la prepotencia entre quienes siempre tienen a la mano el gatillo nuclear. Son muchos los pasajes reveladores, incluido aquel en el que Bolton, quien hasta donde conozco jamás sintió en su pellejo el costo de cualquier guerra, explica al presidente “cómo funcionaría un ataque preventivo contra los programas nucleares y de misiles balísticos de Corea del Norte”, la solución más expedita para él en el tema coreano, y “cómo podríamos usar bombas convencionales masivas contra la artillería de Pyongyang al norte de la zona desmilitarizada, que amenazaba a Seúl”. Y así, a lo largo de un burujón de páginas el consejero apela a una fórmula similar en otros conflictos a fin de llevar al mundo la paz americana.

Cuenta Bolton sus esfuerzos para llegar a un puesto con poder de decisión después de comprobar que sería inalcanzable la Secretaría de Estado  “sólo estaba interesado en el trabajo de Consejero de Seguridad Nacional”-  y narra con orgullo su pedigrí desde la primera campaña política en 1964 en nombre de Barry Goldwater”, a quien recuerdo sugiriendo una invasión de los marines a Cuba con vista a solucionar la falta de agua que experimentaba entonces la base militar que los estadounidenses mantienen en la oriental provincia cubana de Guantánamo. Yo tenía 19 años por aquellos días y todavía tengo presente la respuesta de Fidel, diciendo que los marines serían bien recibidos ¡A TIROS! e invitando a Goldwater a no perder la oportunidad de ponerse al frente de aquel ataque que solo ocurrió en publicidad.

Sí, es diversa mi reacción ante este compendio de egolatría y reacciono de acuerdo con mis vivencias. La arrogancia de EU es conocida en todas partes. No obstante, estremece constatar cómo los ultra conservadores estadounidenses aspiran a reglamentar la vida del planeta desde la Casa Blanca, invocando democracia.  Es verdad que Bolton se burla de casi todos sus compañeros de pensamiento ahora al mando en el Ala Oeste. No conozco al detalle las interioridades de la vida política de aquel país, pero dudo que este libro impacte en las elecciones de noviembre, porque solo permite conocer un poco más esa ideología con la que comulgan unos y otros. Al igual que textos anteriores, contabiliza el mucho tiempo que se dedica en Washington al quítate tú, pa´ponerme yo,  y el poco destinado a los asuntos que importan a los votantes y al resto de los mortales,  y tales verdades, considero,  no variarán ni con la altísima mortalidad que ha  dejado allá el nuevo coronavirus, como tampoco lo hará el juego electoral, que es vendido mundialmente como ejemplo por el voto directo y secreto, aunque en realidad la presidencia se decida de otra manera. “Pasé la noche de las elecciones, el 8 y 9 de noviembre, en los estudios de Manhattan de Fox News, esperando comentar en el aire sobre las prioridades de política exterior del «próximo presidente», que todos esperaban que ocurrieran en las diez de la noche, justo después de que Hillary Clinton fuera declarada ganadora”, rememoró el autor del libro, al recordar que ni el equipo de Trump pensaba vencer en esos comicios.

Sigo mi lectura a ratos, faltan páginas, pero las esencias están claras. John Bolton ha vuelto a ser atracción mediática y ello, junto al cobro por los derechos de autor, compensará su enorme ego durante algunas semanas, mientras seguirá buscando la forma de arreglar al mundo.  Pa´llá, pa`llá ,  ¡SOLAVAYA!