El último metro
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César Gonzalez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

El ruido de los vagones del metro hizo su clásico «sclusssss» al entrar en la estación. Poca gente en el andén. La verdad es que en semana y a esas horas, más o menos las 12 de la noche, el publico era más bien escaso.“EL”, en el túnel oscuro, observaba y esperaba. Las pulsiones en su cabeza habían recomenzado desde  media mañana, intento resistir al máximo, pero llego un momento en el que se rindió. De todas las maneras no podía ausentarse de su trabajo hasta el final de su  turno. Cuando este término volvió a su casa y se cambio de ropa, enfundando un mono de trabajo, recogió una bolsa pequeña donde tenía sus útiles de trabajo y volvió a salir. Estuvo dando vueltas por la ciudad durante varias horas, intentando apaciguar y amainar las voces dentro de su cabeza. Ellas seguían resonando y diciéndole, “venga ya vamos, venga “
Entrada ya la noche, se decidió por una estación de metro, poco frecuentada y alejada de los nudos de correspondencia. Bajo a la estación y espero un momento a que saliese el tren, aprovechando el andén vacio y bajo por la escalera lateral  al túnel, acogiéndose a su oscuridad. Desde ahí podía observar todo,  sin que le vieran.Pasaron las horas y las putas voces seguían reclamando, “vamos ya, vamos “La mujer bajo las escaleras del metro con paso cansino, salía de 10h de servicio en una cafetería. El cansancio marcaba sus rasgos y los anos daban a las arrugas de su rostro una lividez malsana, acentuada por la luz de los pasillos.Llego al andén, vacio y mirando la pantalla constato que el próximo vendría dentro de 12mn y seria el ultimo antes del cierre, suspiro y se sentó en uno de los banquillos, y sacando una novela de su bolso, se dispuso a esperar

“EL”, desde la oscuridad del túnel observaba, de repente tomo su decisión, malditas voces, y subió por la escalerilla lateral al andén?La mujer levanto la cabeza de su lectura al verle salir del túnel, diciéndose Otro trabajador de noche, le extraño que llevase guantes, y sin más, volvió a su novela. Paso firme de trabajador, que sabe,  y conoce el oficio.Al llegar a su altura, se paro y de un gesto rápido, saco el cuchillo de carnicero que llevaba y poniéndoselo en el cuello dijo, al mismo tiempo que la conducía, empujándola hacia la escalerilla lateral Ni una palabra, ni un grito,  y  como para completar su amenaza, hinco levemente la punta del cuchillo en su garganta, provocando una perla roja. La mujer completamente anonada y arrastrando más o menos sus cansados pies, fue llevada hasta la escalerilla.

En el túnel, la condujo hasta un recovo, se oculto y la oculto.El último vagón, del último metro, se alejo y las voces seguían en su cabeza “vamos ya, ahora vamos”Con tiempo por delante, no había obras de limpieza en ese túnel, le ato las manos y los pies. Su cuchillo, rasgo su ropa, dejando sus carnes al descubierto y ahí perdió toda noción de tiempo y de acción. El cuchillo, cortaba rasgaba, quitaba trozos de carne o hacia incisiones, seccionaba pechos y abría otras vías que las naturales en su cuerpo, la sangre brotaba a chorros manchando los muros del túnel y “ EL” se ensaño y se ensaño.

Poco a poco las voces se fueron callando,  dejándole tranquilo. Un momento de reposo, una paz total, el final de un orgasmo.Completamente calmado,  se alejo una centena de metros de la carnicería que había hecho, se desvistió completamente, y  sacando varias botellas de agua mineral de la bolsa, se lavo, saco también una botella de lejía que vertió sobre los residuos de agua. Así no habría trazas de ADN Se vistió con un mono limpio y recogió el lleno de sangre y las botellas de agua y el cuchillo en la bolsa y alumbro un cigarrillo, postcoital. Fumándolo tranquilamente, se subió al andén y camino por los pasillos hasta la verja de salida, saco su pase y subió las escaleras  hacia la calle, después de cerrar la verja. Unas calles más lejos en unos cubos de basura, echo las botellas vacías, en otras calles más lejos, el mono y todavía más lejos el cuchillo y para terminar todavía más lejos la bolsa. Joder no ganaba para gastos de material…Completamente limpio, se dijo, vaya tendría que pensar en irse a dormir al día siguiente empezaba el turno a las 8 de la mañana y el comisario siempre era el primero en llegar….