Episodio Playeros 1 y 2

Soledad de Lucas | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Pos día de playa, augurando ya la “nueva normalidad” (cómo odio esa expresión….). No sé si se puede, o no, porque estamos en la Fase 2, o 2’5, o 2’75, que hace tiempo me perdí… pero me la repampinfla, porque después de las informaciones delirantes que nos cuentan, he decidido hacer caso a mi sentido común (sí, me engancho la mascarilla a la muñeca antes de salir de casa, nunca se sabe….). Como era de esperar, la misma idea de acercarse a la playa después de trabajar la han tenido, más o menos, 3.000 ciudadanos de los alrededores. Ah, eso sí, hemos mantenido todos la distancia, hasta en el chiringuito. Gente muy concienciada, ya digo…- A ver, dos metros con la gente, eh? No te acerques a nadie a menos de 2 metros…. -predica un padre muy responsable a su pequeño, armado con paleta y cubito.Después de inspeccionar concienzudamente los alrededores, el niño, obviamente, se planta a 40 centímetros de mi toalla, que tengo yo un imán para los cachorros que ya lo quisiera Mary Poppins… el padre acude enseguida para corregirle, llevándoselo a distancia prudencial. No es culpa del angelito, porque a ojo de buen cubero el pobre tiene unos 18 meses…. esperar que su hijo de año y medio sepa cuánto son más o menos dos metros dice mucho del padre….Mi pasatiempo favorito, observar a la gente; pero como tengo los ojos cerrados, me divierto a poner la parabólica escuchando conversaciones (peor que la vieja del visillo, oyes….). Aburridísimo, todo: virus, mascarilla, fase… son las palabras recurrentes. Hay una parejita a 3 metros que tiene otra palabra de moda: ERTE. Después de una hora, y de haber conducido al redil de nuevo al niño dos veces (tiene querencia por mi toalla, el peque….), me pregunto cómo el chaval de la parejita aguanta a su novia, que no ha parado de hablar desde que llegaron. El amor, sin duda; o él es sordomudo, puede ser, porque su voz no la he oído en ningún momento….Los del Kite-Surf me tienen hasta las narices, pasando a mi lado con las cometas gigantescas en el aire…. si alguna se cae encima de alguien, monto un pollo de órdago. Hay bandera roja, porque el mar está picado y la marea se ha comido la mitad de la gigantesca playa, pero algún iluminado hay en el agua…..Cada vez llega más gente. Cachislamar, dejadme en paz en mi playa. Cuando vengo por las mañanas somos cuatro gatos, y mira tú ahora…. el peque que confunde 40 centímetros con dos metros está aquí otra vez. Me cede un rastrillo, animándome a excavar.

– Lo siento, de verdad! – comenta apurado su padre, llevándoselo de nuevo.
Miro mi balcón a 100 metros. Pos que casi me voy a casa, que esto ya parece Miami Beach…. cuando lleguemos a la fase 3, supongo que nos tendrán que dar Entradas para la playa, o pondrán un Vigilante cada 10 metros para que no nos peguemos unos a otros…. Y en la Nueva Normalidad acabaré a gorrazos con los del Kite Surf….Y ya desde mi balcón, contemplo la playa saboreando mi Coca-Cola. Desde aquí hay gente, pero no tanta como me parecía estando sobre la arena………  es un hecho, me he transformado en un ogro asocial. Ahora me toca encontrarme una playa para mí sola….

Me he reconciliado con el género humano playero. Con el resto, todo se andará, pero con el playero, sí. Hoy perfecto Domingo de playa. Hasta reventar, la playa, pero puedo aseguraros que TODO el mundo se instala midiendo la distancia de seguridad. Al menos en Castelldefels, en Barcelona no sé. Yo he estado a tres metros de todos mis vecinos, tranquilamente con mi IPhone haciendo de walkman de otros tiempos, cogiendo bronce (lo cual, teniendo en cuenta que no bajo jamás de Factor 30 de Protección, es una operación que requiere su tiempo).

Me lo he pasado pipa, yo sola. Tanto que bajaba para dos horas, y me he quedado tres. No ha habido peques con afán de incluirme en sus trabajos de excavación, ni kitesurferos con quien enfadarme (la brisa hoy no da para levantar sus gigantescas cometas), y las conversaciones del chiringuito son una fuente inagotable de información (la vieja del visillo, ya sabéis). A mi lado (tres metros) se instala una familia joven, con dos críos pequeños. Los padres catalanes de pro, camiseta del Barca incluida, y hablando solo catalán. Los peques, de unos dos y cinco años, guapísimos (no sé a quién han salido, los papás siendo feos como la parte alta del melón) y hablando solo en castellano.  Nada que hacer: sus padres les hablan siempre en catalán, los catalopeques responden impepinablemente en perfecto castellano.

No digo yo que los papás sean indepes, ojo, porque ni se enfadan ni les instan a responder en catalán: lo más probable es que solo quieran que sus hijos conozcan la lengua de su tierra natal, lo cual me parece de lo más legítimo y loable. Pero es un crudo empeño, ya digo, porque ni un mínimo acento catalán tienen los cachorros cuando hablan. Ahora entiendo yo el empeño que tienen los catalonazis en controlar las escuelas, porque si estos peques actúan así, es porque en su guardería, o en su cole, hablan todo el tiempo castellano. En las aulas o con sus coleguitas; pero en castellano. Ni una palabra en la lengua de Ramon Llull en tres horas….

¿Os habéis fijado lo guapos que nos hemos vuelto como raza los españoles? (excepción hecha con los padres de los catalopeques). Observo a los jovenzuelos, y son guapísimos. Será que hacen más deporte, comen mejor, no lo sé… pero las chicas tienen unos cuerpecitos de infarto, y aunque hay algún gordo, la cosa está bajo control, creo yo. Y rubios, sobre todo los niños pequeños. Son casi todos rubitos, hijos de padres morenos españoles como el buen Jamón; supongo que al crecer el pelo se oscurece, pero fijaos cuántos pequeños rubitos hay. Vete a saber por qué, el modo de vida, el cambio climático culpable de todo o las proteínas del yogur, lo que sea, pero ahora nacemos rubitos. Qué cosas…

Llega un barco que se planta a pocos metros de la orilla, justo por detrás de las boyas. Tiene peor pinta que el barco de Chanquete, y lo llevo viendo toda la semana por estas aguas. Gracias al chiringuito vengo informada que está cogiendo arena de nuestros fondos para llevársela a Barcelona. Que al parecer se la vendemos (la arena, a Barcelona).  No me parece que la fauna del fondo marino esté muy de acuerdo, pero como tampoco sé de qué fauna se trata, antes de erigirme en su defensora paso el tiempo a observar al barco. En efecto, de la cubierta parece brotar a borbotones arena mezclada con agua. Pero después de media hora, yo no sé si la está extrayendo, o si por el contrario la está vertiendo. No me entero.  Se aleja después hacia Sitges, despacio, dejando un surco marrón detrás de sí (lo dicho, no quiero contradecir al chiringuito, pero no me queda claro que se esté llevando arena…).

Qué calor. Llega un punto en que tengo que decidir, si me meto al agua, o me voy a casa. Y la pereza vence. Me voy a casa, a comerme una buena rodaja de sandía fresca.Operación bronceado exitosa: ya tengo las tetas blancas…. aquí el 80% hace top less…. pos casi, casi… no, no, que me da igual que las domingas se me queden blancas, que a mí me mola llevar bikini.Desde el balcón de Castelldefels, por hoy es todo… mira, uno con el kitesurf, hice bien en subirme….