Cuba, el virus inmundo y la moda

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal JR.

La Habana

En España acaba de convertirse en uso obligatorio varios meses después de iniciados los contagios –dicen que el gobierno pidió disculpas por su reacción ineficaz y tardía; en Suecia se dejó a la voluntad de cada quien por aquello de practicar la llamada “inmunidad del rebaño” – ¡contágiense para producir anticuerpos y los muertos que se jodan!, sería su esencia-;  pero en Cuba la mascarilla sanitaria se lleva por obligación –te multan si la olvidas- y quedará por largo tiempo. Al comenzar las infecciones con el nuevo coronavirus hace 71 días, en la isla solo se aconsejaba a las personas con gripe o resfriados. En febrero, mientras este mal silencioso se abría camino en el Viejo Continente, el responsable de alertar a tiempo – Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades- subestimó su alcance; mi hijo Ariel, residente en Madrid, repetía para calmarme un concepto generalizado entonces: “es un catarro más”. Donald Trump, siempre muy certero y ahora culpando a otros del desbarajuste en su país, también minimizó la malignidad del bicho, mientras América casi toda se despreocupaba. Sí, aquí también se desaconsejó su uso generalizado hasta que dos semanas después de los primeros contagios los llamados nasobucos puestos de moda en Asía mucho antes que surgiera la pandemia actual, se convirtieron en pieza obligatoria.

“Con lo que me quedaba de tela hice los primeros para regalarle a mi familia y a mis vecinas”, comentó Miriam Feyt, de 70 años, artesana especializada en confecciones a base de tejidos. Otros creadores proyectan la elaboración de mascarillas con fines comerciales cuando comience esa proclamada normalidad que en Cuba nadie sabe todavía cómo será. “A la fuerza se hicieron moda y habrá que combinarlos con vestidos, zapatos y carteras”, dicen los emprendedores. En tanto, Sonia Sánchez, una colega que trata de mantenerse siempre sobre la bola, acaba de hacer su primer pedido en Facebook. “Por favor, necesito detalles acerca de si diseñadores de modas, cubanos, han decidido crear nasobucos y cómo acceder a esos artículos de protección (totalmente en serio) porque esto es para largo y lo que se ve en la calle es un horror”, posteó.

Las autoridades sanitarias afirmaron hoy que el país “sigue moviéndose de manera favorable en el manejo a la epidemia”. Hospitalizados con el virus 223 pacientes, el 97% con evolución estable. En las últimas 24 horas se reportaron 30 personas curadas y ocho nuevas contagiadas. Las altas clínicas llegaron a mil 603 y suman 80 los fallecidos para una letalidad de 4,19 %, en América ese porcentaje llegó a 5,9%. No obstante, ha asegurado el doctor Francisco Duran, especialista en epidemiología, que “muchas de las cosas que hemos hecho hasta ahora se mantendrán y entre ellas estarán los nasobucos –tomen notas los futuros viajeros-, el uso de espejuelos, la higienización personal constante y el distanciamiento social”. Y cuando este médico incansable que da la cara todos los días a la prensa apunta en tal dirección hay que ir pensando en mascarillas que combinen con atuendos de verano y hastainvierno. Mi hija Ivón aseguró, “te tengo preparada una colección para mandarte cuando se abran las fronteras”; lo dijo muy en serio y envió en foto los modelos industriales, sobrios unos, festivos otros e INSOPORTALES TODOS. Le ronca pero es así, este bicho diminuto e inmundo no solo ha quebrado imperios –93 mil 806 muertos en Estados Unidos – sino que amenaza hasta con cambiar nuestra forma de vestir.