El recuerdo de José María Riba, héroe oculto

Jon Apaolaza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Si hay un bosque donde el periodista cuya vocación es la de comunicar y no ser más estrella que la propia actualidad puede pasar más y mejor desapercibido, ese es la de una agencia de noticias, y ahí, en France Press o AFP, desarrolló la mayor parte de su carrera el periodista y cinéfico vasco José María Riba, de cuya desaparición, a los 68 años, tuvimos noticia este fin de semana. Las guerras se ganan con soldados anónimos más que con héroes, y Txema Riba prefirió siempre el segundo plano, la gestión por encima de los focos, la iniciativa mejor que la gloria personal.

Donostiarra afrancesado, vivió en París, donde desde el servicio en el español de AFP por el que pasaron antes que él Vargas Llosa o nuestro querido Sergio Berrocal puso su grano de arena en la difusión y promoción del cine en español. Riba fue uno de los escasos especialistas no sólo en el cine de su país natal, sino del iberoamericano en general, como programador, curador y ocasional jurado. Ello le valió el reconocimiento en forma de largas trayectorias no sólo del Festival de su ciudad natal, San Sebastián, sino también del de Cannes, en el que fue quintacolumnista de unas películas generalmente menospreciadas a pesar de los muchos galardones recibidos.

Pero, de nuevo, tanto en el certamen de su ciudad natal, donde sirvió fielmente con diferentes directores y a lo largo de muchos años, como en el de la Costa Azul, Riba siempre cedió la foto a otros, mientras hacía su trabajo tan cabal como callado. Hace solo unas semanas, su creación Cine en Construcción echó el cierre en San Sebastián, donde será sustituída por otra iniciativa similar pero exclusiva, para seguir celebrándose sólo en Toulouse. A lo largo de 37 ediciones (bianuales) esta iniciativa pionera permitió la finalización y difusión de numerosas nuevas películas latinoamericanas.

Otras de sus gestaciones fueron la de Espagnolas en París y Different!, eventos que difundieron el cine español en Francia. Conocido también por sus participaciones televisivas en canales de pago, la desaparición de Riba, quien no hace mucho se jubiló del periodismo activo en su agencia de siempre, deja un espacio difícil de mejorar, siquiera de cubrir. «Te vamos a echar de menos, decirlo es ya una obviedad. Te has ido y dejas por aquí una enorme tristeza», escribió su compañero y amigo Julio Feo, otro informador ibérico refugiado en Francia. Nos sumamos al dolor de los muchos amantes del cine hispano que le conocieron.