Piel

Maria V. Rodriguez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Virginia, todavía adormilada, se miró al espejo y dio un respingo: ¿ qué era aquello oscuro que tenía en la nariz?. Volvió a asomarse, esta vez con miedo: ¡ los labios!¡ Se le estaba cayendo la piel de los labios!¡ Ni en el peor de los resfriados había cambiado ella la piel!Espantada se alejó de aquel reflejo: ¿qué le ocurría?…. su cerebro terminó de despertar: ¡ La Mascarilla!El sueño profundo,después de 72 horas de trabajo , la había desorientado por unos minutos, y había olvidado aquella pesadilla de virus, muerte y aplausos.Ahora notaba el dolor en la nariz :el arco de la mascarilla le hacía daño ( había estado erre que erre los tres días en una batalla particular “sube arco…baja arco”). Ahora podía percibir el escozor en los labios sin piel y al que, durante todo el tiempo que intentó protegerse ,no le había prestado atención. Ahora… ahora que el tiempo había pasado, y había dormido como un lirón. Ahora, que podía asomarse a la ventana y respirar aire puro en una ciudad contaminada. Ahora que tenia un visitante en casa: el miedo.

Se rió para sus adentros: ¡ Quince días de aislamiento!¡ Y todo lo qué había vivido antes sin saber!

Recordó a Juan Garrido, que aterrizó por allí la guardia de Nochebuena, en medio de la cena que habían autopreparado entre todos, como cada año. Juan llegó , literalmente, descompuesto; su cara lo decía todo, y allí se quedaron la cena y Juan: tres semanitas amarrado a un respirador, sin saber cómo ni por qué, y, tal cual ,mejoró y se marchó, con un diagnóstico tan impreciso como la poesía de Rubén Darío……Darío, tan rebuscado e inesperado como este bicho, nunca lo soportó, con lo que a ella le gustaba leer, acababa de comprender por qué.

¡ Su pensamiento había volado de nuevo! Últimamente le ocurría con frecuencia, notaba que no podía pensar como de costumbre; tal vez el cansancio, tal vez el pánico general; tal vez su propio espanto….aunque, ¿ de qué se aterrorizaba?, ella no tenía nada que perder, sólo GLORIA que ganar; los que estaban a su alrededor eran autosuficientes y si ella faltaba serían la familia de una HEROÍNA….nooooo…..no habría bandera para ellos, ni siquiera funeral, pero, al terminar la pesadilla, habría un funeral mayúsculo televisado, y su nombre estaría a la altura del de Torrijos y su gente.

¡ Se le había ido la cabeza una vez más!

Cómo decía Escarlata O´Hara: “ Ya pensaré en eso mañana”

Se volvió hacia la crema hidratante y se embadurnó de cacao labial, mandó al miedo a ver películas de Neflix hasta que ella volviera: Su turno comenzaba a las diez.

  • A todos y cada uno de mis compañeros, que sonríen al subirse la cremallera del EPI. Gracias por estar ahí, no sólo hoy: gracias por cada inyección puesta, por cada suero para gastroenteritis, por cada verano costero con púas de erizo, por todo y cada uno de vuestros días dedicados a los demás. Ahora somos HEROES, porque los demás se han escondido. ¡ Qué, por fin, lo comprenda el mundo entero! Decidimos ser HEROES el día que entregamos nuestra primera matrícula para ser médico o enfermero.

¡ PALANTE SIEMPRE!