Cuba , pandemia, debate y buenas nuevas

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Inevitable, como es incontenible el avance planetario del nuevo Coronavirus, crece el debate en las redes y en las calles sobre las medidas de protección adoptadas en Cuba, y en la polémica afloran desde las inquietudes sanas de los que temen, hasta el triunfalismo de quienes creen que aplaudir siempre es lo aconsejable para mantener la unidad interna, y también cuentan aquellos que no dejan escapar detalle alguno a fin de condenar el rumbo adoptado por mayoría en la isla. Para estos últimos, fue pecado mortal que Cuba auxiliara a mil extranjeros que vagaban por el Caribe en el crucero británico MS Braemar sin que nadie los admitiera debido a que cargaban con cinco contagiados; pero de no haberlo hecho habrían puesto igual su bilis política sobre la mesa. El momento es de alarma, sí, pero ello no implica actuar de espaldas al mundo; de esta nueva crisis global solo saldremos aunando fuerzas y conocimientos, multiplicando la solidaridad y dejando a un lado tanto el chovinismo nacional como el atrincheramiento político, algo más difícil que contener el virus. Es cierto, Cuba no ha cerrado sus fronteras ni ha puesto a su gente en cuarentena, las autoridades no lo consideran una “medida sensata” cuando los contagiados son 11, cinco extranjeros y seis cubanos que entraron del exterior o se vincularon aquí a los contagiadas fuera del país. Se actuará así “cuando haya transmisión autóctona”, hasta ahora el virus ha sido importado, dijo el jueves 19 de marzo uno de los especialistas cubanos que dan la cara a la prensa. Soy de los que piensa que cerrar las fronteras implicaría cerrar o al menos restringir la fuente de transmisión a fin de evitar que el virus se propague de manera “autóctona”. De la crisis económica que ha disparado la pandemia no se salvará nadie. La OIT augura 20 millones de desempleados y me parece que son cálculos optimistas. Y en ese contexto, un país económicamente deteriorado y bloqueado como Cuba solo puede esperar la peor de las variantes. Evitar por tanto la transmisión interna del virus es una de las cartas que el gobierno tiene a la mano, cerrar fronteras y decretar cuarentena general cuando el virus ande suelto podría ser más complicado.

Vivimos en un mundo que va siendo distinto al conocido y es imposible  adelantarse a definir lo que se viene encima. El momento llegará cuando la pandemia comience a recular y cuando eso ocurra, al menos en esta isla diminuta, habrá que actuar desde una sociedad lo más sana posible, sin nuevas cicatrices, y con celeridad en los cambios económicos previstos porque de lo contrario será imposible evitar el ahogo de un sistema político-económico tan sui géneris como el cubano. El país está ante una encrucijada por salud y economía, y mientras transcurre la segunda semana de lucha nacional contra el virus ambas esferas han de ir bien de la mano, y solo la ciencia podrá asumir la vanguardia. Por suerte y sobre todo por visión política de largo alcance desde hace mucho tiempo esta islita pobre se ha ido transformando “en un país de hombres de ciencia”. El Interferón Alfa 2B de invención local, utilizado primero a favor de los enfermos cubanos de VIH, se transformó en China en uno de los medicamentos claves para hacer frente al virus y desde entonces ha sido enviado a 11 países, al tiempo que a partir del terreno recorrido desde los años 90 del siglo pasado esta mañana trascendió aquí esta buena nueva que comparto. “El director de investigaciones biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB), Gerardo Guillén, anunció que esa institución cuenta con un diseño de vacuna que pudiera utilizarse contra el nuevo coronavirus Sars-CoV-2 causante del Covid-19. Actualmente se trabaja en la parte metodológica y el diseño del medicamento; la ventaja de esta vacuna radica en que se utiliza la plataforma que desarrolla el CIGB, donde trabajamos con partículas semejantes al virus con gran capacidad de estimular el sistema inmune”. Ellos, los hombres de ciencia, no los políticos, están llamados a ser la vanguardia en esta lucha global que solo acaba de comenzar.

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