Locura de amor
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Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Creo que si Jesucristo hubiese sido gay no lo habrían condenado a la cruz, vamos que no lo habrían crucificado de esa forma tan bárbara. Pilato y su faldita corta lo crucificaron de forma espantosa porque era un hombre normal (¡ay Magdalena de mis amores!), con apetitos sexuales normales y alguien a quien no se callaba, que luchaba contra la injusticia y no permitía que los malparidos mandasen.Dos mil y pico de años después, ser homosexual en el mundo occidental, parecerlo o presumir de serlo es un seguro contra el feminismo diabólico y salido de madre que, con el pretexto de que hay enfermos mentales, locos, bestias que matan a mujeres, pretenden que todos los hombres son basura. Hemos llegado al Everest del absurdo en que para que un hombre tenga relaciones carnales y naturales, sin necesidad de comerse ninguna manzana con una mujer, sería prudente pedirle primero a la señora un documento notarial diciendo que consiente a tenerlas. Porque si veinte años después o treinta ella tiene la idea de decir que aquello fue en realidad una violación, el incauto es perseguido y borrado de los papeles de la humanidad.Y cuando más arbitrariedades se cometen, menos se acuerda nadie de que hubo por lo menos un Presidente de Estados Unidos, el guapito Bill Clinton, que tuvo relaciones con una muchacha en su despacho oficial, perfectamente probadas por restos de su virilidad que dejó encima de ella. Clinton nunca fue a la cárcel. Y se fue de la presidencia cuando le dio la gana. Era en 1998. La muchacha se llamaba Monica Lewinski y nunca dijo que la había violado. Habían tenido un intercambio de fluidos (Dios solo sabe cuántas veces). Pero sus pares lo juzgaron… y lo absorbieron. Y eso que decían que aquellas relaciones duraron tiempo. Vamos, que no fue un roce casual.

Bill Clinton es hoy un hombre libre, que gana fortunas con sus conferencias y otros entretenimientos. Con lo cual es casi seguro que le sobran las jovencitas ávidas de saber. 04Recientemente, el tenor español Plácido Domingo, probablemente el más importante del mundo, ha tenido que renunciar a una serie de conciertos en España porque le acusaron de haber tenido relaciones no consentidas con mujeres… hace veinte años. Y no es que hiciera el amor con hombres ni con animales. Ahora, al cabo de los tiempos, le acusan, inspiradas en el feminismo nacido en Hollywood y salido de la cabecita de una actriz sin talento, que por cierto nunca acusó a nadie de haberla violado. Añaden que las forzó pero, ¿han probado ustedes a conseguir que una mujer no haga estrictamente lo que le de la gana al menos que la apaleen?

Roman Polanski lleva una eternidad sin poder poner los pies en Estados Unidos porque hace otra eternidad tuvo al parecer relaciones sexuales con una jovencita, a la que manipularon para que le denunciara al cabo de veinte o más años.¿Y qué decir de Woody Allen? Le boicotean sus últimas películas, él que representa la inteligencia más preclara de todo el cine norteamericano y es un ídolo intelectual popular a nivel mundial.

Roman Polanski ha tenido por lo menos la satisfacción de ser premiado días pasados y por todo lo alto en París, la capital del mundo de la cultura, donde no se crían los asnos por las calles como en Washington, capital de un país donde sus habitantes son igual de inteligentes que el presidente que eligieron, el honorable, Donald Trump, al que por cierto han acusado varias mujeres de violaciones y otras cositas sin que le haya sucedido nada. La vida. Plolanski ha hecho una gran película titulada “J’accuse” que trae a las memorias la bestialidad que se cometió con un capitán judío que estuvo encerrado como traidor a la patria en el terrible presidio de Guyana en el siglo XIX. Hasta que el gran escritor Emile Zola denunció la monstruosidad en una carta cuyo título ha quedado en los anales, J’accuse. Y Polasnski ha hecho un gran film, premiado más de una vez por los franceses, que saben de qué va el cine.

Y ahora, camaradas feministasssss, las otras que luchan por la igualdad con los hombres tienen razón, Pero, ¿qué tiene que ver el talento con el pecado de la carne? Todos los hombres que he mencionado y que han sido acusados de violaciones y otros tocamientos, dieron pruebas de un talento excepcional en sus actividades profesionales? Leonardo da Vinci dicen que era gay y no lo colgaron en una época en que no se gastaban bromas con el sexo. El Vaticano protege a sus pederastas y la ONU no riñe con los cascos azules que dejaron traza de esperma por algunos lugares donde estaban en misión de paz. En estos “desvíos” sexuales, olvidan ustedes señoras, que ha habido muchas mujeres involucradas en casos muy sonados. Se han hecho películas, muy taquilleras por cierto. La francesa Annie Girardot protagonizó una de ellas que dio mucho que hablar en el mundo entero porque estaba basada en un caso real., ocurrido en Marsella, Francia.

La película, que contaba el incontenible amor de una profesora por su alumno menor, tuvo un éxito mundial –todavía no había surgido el odio total y absoluto contra los hombres de manos largas—y fue aplaudida como un ejemplo de lo que sucede muy a menudo entre una mujer más mayor y un muchacho enamoradizo o que admira a aquella que le está enseñando a vivir.

Y esos casos siguen produciéndose, aunque ya no se llevan a los tribunales Yo les hablaría de otra dama maravillosa y muy bien situada en la sociedad europea que tiene unos veinte años menos que su esposo, al que conoció siendo un muchacho cuando ella le daba clase en un liceo. Los pelotones de ejecución son para los hombres. Yo recomiendo a todos mis amigos que por lo menos se hagan pasar por maricones, algo que encanta a las feministas, que los protegen, sin saber que algunos, muchos de ellos, la historia está llena, tocan el piano con las dos manos.

Déjenme contarle una historia de los dioses del Olimpo. Hubo en tiempos el gran Zeus que se enamoró de una muchacha maravillosa llamada Leda. Pero ella, virgen y santa, no estaba mucho por la labor. Entonces, Zeus, que para eso era el dios de los dioses, se transformó en el más bello cisne que jamás ojos vieron y fue a buscarla. Ella, probablemente enamorada del cisne, no tuvo reparo en cogerlo en sus brazos y apretarlo con sus piernas desnudas. Y cuando quiso darse cuenta, o quizá andaba buscándolo, porque el placer es recíproco, la desvirgó y la embarazó hasta las cejas. Y era un dios.Señoras que tanto odian a los hombres, no todos somos malos. Déjennos amarlas que lo haremos con el más infinito respeto. Y ustedes, cuando tengan el hijo del encuentro, como Leda, serán más felices sin tanto odio inútil. Y sin tener que acudir a los especialistas en embarazos artificiales que a lo peor le sacan un niño que no les gusta porque canta flamenco en lugar de berrear por las noches.