Caminar La habana
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Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana sigue acercándose a su V Centenario y cada día descubrimos nuevos secretos de sus calles, plazas, sus castillos coloniales y sus gentes. La cosmopolita urbe restaura su viejo rostro señorial y se crean nuevos centros para la cultura y la recreación. Esta populosa villa es la más poblada de Cuba y de todo el Caribe insular, con una población superior a los dos millones de habitantes, constituyéndose en el principal centro de la vida política, económico y sociocultural de la nación. En ella residen las sedes de las principales autoridades gubernamentales y políticas de la Isla, así como de las más sobresalientes instituciones culturales y científicas del país. En 1982, su Centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). De acuerdo con una ley aprobada en agosto del 2010 por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) de Cuba, dicha provincia retoma el nombre de La Habana, eliminándose oficialmente el apelativo de «Ciudad», innecesario después de la desaparición de la provincia homónima, aprobada por esa misma ley. La ciudad se divide administrativamente en 15 municipios.

Fundada en la primavera de 1514, más al sur, con el nombre de San Cristóbal de La Habana, la tradición reconoce como fecha de su fundación el 16 de noviembre de 1519, cuando el conquistador español Diego Velázquez en nombre de los reyes de España estableció su tercer y definitivo asentamiento, el actual. Desarrollada a partir de un núcleo poblacional originario, la ciudad es la fusión de disímiles localidades. Según los datos aportados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la provincia cuenta con 49 barrios, 329 repartos y 36 asentamientos poblacionales, para un total de 414 unidades espaciales o localidades oficialmente reconocidas. Constituye hecho relevante que La Habana colonial se organizara en torno a tres plazas principales, que se encuentran en la actualidad totalmente restauradas: la Plaza de Armas o del Gobierno, la de San Francisco de Asís y la del Mercado, llamada esta última la Plaza Vieja, una de las más concurridas.

Además, gozan del favor de los citadinos y de los visitantes nacionales y extranjeros por su belleza arquitectónica la Catedral de La Habana, con su plaza, localizada en el corazón del centro colonial de la urbe, que bajo la advocación de la Virgen María de la Inmaculada Concepción es la sede de la Arquidiócesis de La Habana. Testigo de la historia, la Catedral, cuya construcción se ejecutó entre 1748 y 1832, es de estilo barroco y considerada de la corriente toscana, por sus dos torres campanarios laterales. Su templo católico forma un rectángulo, que posee tres naves y ocho capillas laterales, divididos por gruesos pilares. El piso es de mármol blanco y negro. Las esculturas y los trabajos de orfebrería del altar, así como del altar mayor estuvieron a cargo del italiano Bianchini. Las mismas fueron ejecutadas en Roma en 1820 bajo la dirección del afamado escultor español Antonio Solá. Tras este altar se observan tres frescos originales del pintor italiano Perovani. Las pinturas interiores fueron realizadas por el pintor francés Jean-Baptiste Vermay. Para alegría de los habaneros se restauró igualmente el parque de la Plaza del Cristo, siempre bulliciosa, y el Paseo del Prado, con su imponente Capitolio, que recobra paulatinamente su majestuosidad y nueva dignidad. En los predios de esa transitada arteria citadina se localizan varios hoteles: entre ellos el Sevilla, el Parque Central, el Saratoga, el Telégrafo y el Inglaterra, que abrió sus puertas en 1875 y desde entonces ha sido uno de los más notorios de cuantas instalaciones de este tipo radican aquí.

Imponente, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, se yergue en la esquina suroeste del boulevard peatonal San Rafael, en el lado oeste del Parque Central. Es la más antigua institución teatral en activo de Latinoamérica, inaugurada el 18 de febrero de 1838, entonces bajo el nombre de Gran Teatro de Tacón. Esa edificación, obra del arquitecto Antonio Mayo, quien lo concibió con un estilo ecléctico predominante, es hoy la sede del Ballet Nacional de Cuba, y constituye una de las principales instituciones culturales de la capital cubana y arquitectónicamente uno de los íconos de la ciudad. Ese teatro llegó a ser en su momento el más grande y lujoso del continente americano; y por sus cualidades técnicas el tercero del orbe, después de la Scala de Milán y el de la Ópera de Viena. Muy cerca se encuentran el otrora Centro Asturiano de La Habana, actual sede de las colecciones de arte universal del Museo Nacional de Bellas Artes, y el Cine Payret.

Y es que La Habana es una ciudad para caminar, para asombrarse constantemente, pero para ello lo primero es tener curiosidad, al decir del destacado intelectual cubano Alejo Carpentier, para maravillarse de su gente, lo mejor de todo, para deslumbrarse con la arquitectura de la llamada ciudad de las columnas, de la casa criolla tradicional (algo de andaluza, árabe), de los viejos palacios habaneros, o de sus mansiones babilónicas, como expresara el escritor colombiano Gabriel García Márquez, premio nobel de Literatura.

¿Puede haber algo más fascinante que el malecón habanero, que hace un arco, como para que toda la ciudad se pueda disfrutar de una sola mirada? ¿Y, ver la entrada de la asombrosa bahía de bolsa, que penetra en el puerto, la cual pareciera estar cincelada a mano? ¿Disfrutar de las fortalezas coloniales El Morro y La Cabaña, en aquel promontorio de piedra, con que cierra la rada (llave de oro, protectora, por su posición estratégica), conformando una poligonal quebrada y un sistema de terrazas degradantes hacia el mar con el fin de crear sucesivas cortinas de fuego defensivo, desde donde se divisa toda la urbe con otra perspectiva?

No es casual que el puerto fuera celebrado desde los lejanos tiempos de la colonia por viajeros de todas las naciones y hasta por Alejandro Humboldt (Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Humboldt, Alemania, 1769-1859), un geógrafo, naturalista y explorador alemán, considerado el «Padre de la Geografía Moderna Universal» y el «segundo descubridor» de la Isla después de Cristóbal Colón.

Y es que resulta fabuloso caminar La Habana para disfrutar de su arquitectura, sus techos mudéjares, barrotes torneados en barandajes y rejas y puertas de estilo español.A veces, de caminar tanto nuestra capital, no nos percatamos de sus bellezas ocultas. Algunos amigos dicen: ¿Para qué caminar otra vez por los mismos lugares?Grave error. Hay que rastrear sus calles y barrios llenos de leyendas, la villa nunca es la misma. Lo más bello es su gente pintoresca y alegre, amable y hospitalaria, donde ningún visitante se siente extranjero.Los visitantes décadas atrás apreciaban mucho sus comidas y fiambres: frijoles negros con un toque maravilloso, arroz con pollo adobado con cerveza, fricasé de pollo, tamales en cazuela, frituras de carita, de maíz y de malanga, plátanos chatinos (a puñetazos), ajiaco típico, helados de frutas, dulces cubanos, los pregoneros de frutas y de otros productos. Somos herederos de una de las mejores cocinas del mundo: la española.

También el barrio chino ha sido, a través de los tiempos, uno de los atractivos de este privilegiado rincón de la Isla: contaba con el embrujo de sus comidas, que tienen fama mundial, y tenía uno de los teatros chinos más extraordinarios de América Latina.

La Habana cuenta, además, con el privilegio de acoger en su seno más que otros festivales de todas las artes, desde el cine hasta el ballet clásico, desde la plástica hasta la música. No olvidar que organiza cada año la tradicional Feria Internacional de La Habana, la mayor bolsa comercial de la subregión.Por otro lado y no menos importante es que La Habana fue una de las ganadoras del Concurso internacional New 7 Wonders Cities, cuyo resultado fue anunciado el 7 de diciembre del 2014, en el cual millones de personas del orbe eligieron las siete ciudades más maravillosas a nivel mundial. La capital cubana, junto a Beirut (Líbano), Doha (Catar), Durban (Sudáfrica), Kuala Lumpur (Malasia), La Paz (Bolivia) y Vigan (Filipinas), resultaron ganadoras de la singular competencia.

Y es que la urbe habanera no tiene igual y atrae por como un imán a propios y extraños.