Cuba, béisbol y “Vivir del cuento”

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

Terminados esos bellos días de felicitar y ser felicitados, de echar a un lado lo malo y soñar con lo mejor, 2020 arranca en Cuba entre advertencias de los babalawos a evitar la promiscuidad en un país donde la mixtura está en los genes; fiestas en cualquier parte; y críticas que más allá pueden sonar banales y que sin embargo aquí cuentan. Comenzamos a desentrañar otros 12 meses llenos de incógnitas, después de que “nos tiraron a matar” desde Washington en 2019, como admitió en público el presidente cubano, y aunque cada año hay que arrancar firme y despacio para llegar al final, aquí los hacemos como más gusta, entre debates y debates, entre barullo y barullo, aunque la sangre no llegue al mar, o a la mejor sí, quién sabe. Uno de esos debates, que retumban hasta en la prensa oficial, es la imposibilidad del equipo más ganador del béisbol nacional, INDUSTRIALES, de contar con el supersónico lanzador zurdo Liván Moinelo en la recta final del campeonato. La Comisión Nacional de ese deporte culpa de echarse pa´trás al atleta, jugador contratado en las Grandes Ligas de Japón y de vacaciones aquí, y el zurdo alega que siempre dijo a las autoridades que no estaba en condiciones de lanzar. Resultado: alboroto nacional, porque el béisbol es pasión en el país y porque los aficionados están hasta donde el cepillo no toca por los dislates de quienes mandan en esos lares. Por criticar con pelos y señales, un colega, Yasel Porto, fue eliminado de uno de los programas televisivos de mayor audiencia, antes de que comenzara el debate en curso.

Pero resulta que los líos, en un país en el que sobran los embrollos, porque está en la misma mira del Emperador del Norte, no se reducen al deporte nacional. “Vivir del cuento”, el programa humorístico más crítico del acontecer local y el más popular de la televisión estatal cubana, devino noticia también por la expulsión, sin explicación oficial, de uno de sus protagonistas claves, trayendo al centro de la atención nacional prácticas tan controvertidas como el secretismo y la censura, la esencia misma a mi entender del enojo generalizado con el que comenzó el 2020 en este país sui géneris. La noticia sobre la expulsión de Facundo, personaje que recrea a la poderosa burocracia isleña, comenzó a correr en las redes sociales durante los festejos por el advenimiento de 2020 y el 61 aniversario del triunfo de la revolución cubana, hasta alcanzar su máxima dimensión el jueves 2 de enero, primer día laborable en el país caribeño. “Vivir del cuento” alcanzó repercusión internacional desde 2016, cuando por primera vez en medio siglo trajo a la tv cubana a un presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien visitaba la isla y fue a saludar personalmente a Pánfilo (Luis Silva), quien encarna a un jubilado cubano que en medio de carencias de todo tipo se mantiene fiel al rumbo de la nación.

“¿Por qué el ICRT (institución que dirige la tv estatal) no informa qué ha pasado con el personaje de Facundo, (Andy Vázquez) del programa Vivir del Cuento? No informar da pie a tergiversaciones, calumnias, comentarios mal intencionados y hasta contrarrevolucionarios. ¿Quién tiene la razón? Vivir del Cuento es el programa más visto de nuestra TV porque es el que más le gusta al pueblo. Se debe a sus criticas de lo que sucede en la sociedad cubana y al gran talento de la mayoría de sus artistas”, escribió en su cuenta en Facebook, un querido colega, Julio Pérez Muñoz. La silenciosa sustitución de Facundo, contrafigura de Pánfilo para recrear la compleja realidad cubana, trascendió en el primer programa del año recién iniciado. Con poco más de media hora de duración, “Vivir del cuento” captó la atención nacional cada semana desde su surgimiento en 2008.

Son muchos los retos a enfrentar este año, riesgos que deciden la vida de cualquier nación aquí o más allá., el bloqueo a muerte de EU y las calamidades de la economía nacional, entre lo fundamental, pero parecería que a algunos gurús de la burocracia con poder no les son suficientes y crean otros. Así arrancamos este año.

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