Más pero menos de Vicio en Miami
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Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Originalmente la mítica serie de los ochenta “Miami Vice” estaba interpretada por Don Johnson y Philip Michael Thomas, quienes interpretaban a Sonny Crockett y Ricardo Tubbs. A diferencia de las series basadas en los procedimientos policiales habituales, Miami Vice se inspiró, en gran medida, en la cultura y música new wave de los años 1980. Se sabe que muchos de los episodios de “Miami Vice” fueron rodados en South Beach una zona de Miami Beach, conocida por su pobreza y criminalidad. Ciertamente uno de los logros de Miami Vice fue que revivió la arquitectura Art Deco y fomentó su conservación a mediados de los años 1980 y comienzos de 1990 convirtiendo South Beach en una de las zonas más populares del sur de Florida para turistas y celebridades. Sin embargo, el nuevo cine norteamericano tiene tendencia a echar a perder las míticas series de televisión que hicieron historia en su particular egolatrismo de adaptaciones en la gran pantalla. Tal vez esto forma parte de un nuevo concepto de promoción, pero más bien parece una caza de bruja comandados por los llamados nuevos intelectuales de un cine anarquista. En aquel entonces el actor de origen chicano Edward James Olmos sería el encargado de dar vida al teniente Castillo un oficial cubano reconocido por ser un témpano de hielo que carga con un oscuro pasado en la DEA y quien esta al frente del departamento de anti vicio.Según declaraciones de James Olmos: “Creo que fue gracias a «Miami Vice» que South Beach, se convirtió en lo que es hoy, un lugar que mucha gente visita gracias a la serie, que romantizó y dio glamour a la ciudad”. Treinta años después Michael Mann quien fue entonces productor ejecutivo de la serie se aventura a llevar al cine su particular adaptación sin darse cuenta que este nuevo proyecto significaría su pasaje gratuito al infierno.

Producido originalmente por la NBC “Miami Vice” marco un antes y un después en la historia de la televisión. En septiembre de 2006 Mann estrena su particular visión de la serie encabezada por un pésimo Collin Farrel y un mediocre cantante metido a actor llamado Jamie Foxx. El argumento del largometraje que nada tiene que ver con la serie que verdaderamente parió a Miami, pues los creativos narran la historia de un caso que involucra un narcotraficante y un homicidio en el sur de Florida en el cual Sonny Crockett y Ricardo Tubbs se ven involucrados.

Con una reputación poco ortodoxa los guionistas involucran a Crockett en una relación amorosa con la esposa chino-cubana del propio jefe del cartel de Miami. El largometraje soñado del antiguo directivo de la serie es literalmente un estercolero de más de 136 millones de dólares que nada tiene que ver con aquella novela policiaca a no ser por los nombres de los intérpretes. Nada tiene que ver con lo que fue el Miami Vice de Don Johnson y Philip Michael Thomas.  Debe ser algo normal en Hollywood esto de hacer bazofia con las adaptaciones cinematográfica de la gran y pequeña pantalla. Seria como permitir que Diego Luna interpretase el personaje de Tony Montana en Scarface. Por lo visto en Hollywood todo vale si los billetes verdes inundan las cuentas de quienes gobiernan el mundo.