Borrachera de medias verdades

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr

El mundo entero arde parsimoniosamente mientras en Madrid se celebra una conferencia más sobre el medio ambiente, que de la opinión general, no servirá para gran cosa, como tampoco sirvieron las otras. La china le ha tocado a España porque los otros países huían de tamaño compromiso.No quiero decir que no se hable de política, del mundo. Los periódicos no pierden oportunidad de hablar de todo pero para no decir nada porque se sabe que todo es una desatinada comedia para que el público, que es ese señor y esa señora convencidos de que hablando se curan los males del mundo, crea que no escapa nada a la vigilancia de la gran prensa. Mentira, mentira de lo más burgo. Se trata de hacer el paripé y nada más.El ejemplo más claro de este juego está la Amazonia, que, según las fuentes más serias, estaba ardiendo irremediablemente por los cuatro costados hace nada, e iba a constituir la mayor pérdida para la humanidad. Nos quedaríamos sin agua potable, sin oxígeno respirante, perderíamos una fauna grandiosa… El fin del paraíso. El fin del mundo. Y el universo se ponía en pie de guerra…De pronto, el tema está casi enterrado. A todo el mundo le importa un bledo. Ya nadie sabe si hay fuego en la selva, si los indios han organizado un torneo de flechas envenenadas o si el presidente de Brasil Jair Bolsonaro sigue yendo a rezar a su capilla de Ro de Janeiro todos los domingos, donde los evangélicos siempre operan milagros, del borracho que desemborrachan al llorón que quiere un coche y que le hace callar pero no le dan nada.Para más inri, para que ya terminase de caer el interés, Bolsonaro ha tenido la genial idea de poner en la calle a su enemigo y dos veces presidente de la Republica, Lula da Silva, con lo cual las voces se han acallado. Voces eminentes se habían levantado para que lo sacaran de la terrible prisión donde lo habían temido los nuevos mandamases. Aunque en honor a la verdad hay que decir que cada vez que posaba con un ilustre visitante, el líder de la izquierda parecía de muy buen ver, como si estuviese en otro lado del espejo.

Desde que le soltaron se ve mucho a Lula en manifestaciones, lanzando soflamas a todas horas pero ya no está preso, ya no es una injusticia que esté preso, ya está liberado y el problema, por el momento ha terminado. Lo malo es que da la impresión de que la libertad le cansa. Después de todo, en la cárcel tenía la publicidad asegurada. Y en Brasil, no se olvide, siguen mandando señores de extremísima derecha a los que les da salpullidos los izquierdistas como Lula y sus muchachos.

Nada de nada. Una inmensa mentira cubre las radios, los periódicos de papel y lo digitales. Da igual. Lo único que se leen son mentiras piadosas, los hechos más gordos que no se pueden ocultar, como un atentado, pero lo principal de algunas publicaciones marginales es la publicidad de ayuntamientos, gobiernos, hombres políticos, primos políticos y otros bastardos.La prensa nunca ha contado más mentiras, ni siquiera Donald Trump, que ha perdido su prestigio de hombre embustero y barullero.La publicación norteamericana FaceBook contribuye a estos mentideros dejando que los cubanos de uno y otro bando digan sus verdades y sus mentiras, que luego son fustigadas hasta en Granma.En España, que es el país que yo más cerca tengo, algunos de los más grandes periódicos nacionales abandonan una parte de sus ejemplares en autobuses y donde pueden para que la tirada no decaiga. Pero nadie lee nada. Entre otras cosas porque las televisiones les quitan todas las novedades y un periódico de Google en Facebook y en los teléfonos digitales que da informaciones bastante aproximadas, a veces acierta, pero sobre todo publicidad extraordinariamente malísima, cuentos contados por los jefes de prensa de los ayuntamientos y de los agentes de actores segundones se queda con todo el público que no se hace demasiado preguntas pero sí faltas de ortografía.

Pero, eso sí, todos los especialistas serios de las finanzas prevén un nuevo bajón económico mundial, una vez más, y más particularmente en Europa. Pero como se acercan las Navidades nadie le hace caso y así nos va. Y se trata de ocultar lo que podría ser otra espantoso temblor de tierra financiero como el anterior.Y como estamos condenados a mirar el teléfonos portátil constantemente, leemos y leemos aunque sea sin querer del todo todas las imbecilidades de Google.Mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira… Estos nombres constituyen el elenco principal, los apellidos de los principales escritores e ilustradores de esas majaderías.Ya llegamos al absurdo de que vemos más noticias auténticas sobre lo que sucede en Cuba, lo que antes era inimaginable. Y allí lo que ocurre es que que hay escasez de todo y que los turistas retenidos por Trump no llegan, con lo cual se resienten las arcas publicas.

Ah, sí, olvidaba, se reseñan matanzas en dos o tres puntos álgidos de la misma América Latina y pare usted de contar. Porque después de todo no es para tanto. Ya ha ocurrido otras veces.Ni España produce en esos medios noticias que merezcan la pena y eso que lleva tres años sin gobierno, que acaban de votar para buscarse uno y que los principales partidos y el presidente provisional se pelean en alianzas que nadie cree.Eso sí, de lo que más se habla, aunque también con muchas mentiras, es de fútbol, ya saben, ese juego de multimillonarios. Los fichajes, las triquiñuelas y otras pavadas ocupan la mayoría de los informativos, sobre todo en España, que sigue siendo el centro del balón.

Es el mejor periodismo que tenemos a mano porque en el fondo concierne solo a una comunidad de multimillonarios y afines y no nos resbala al común de los mortales. Los especialistas pasan el día hablando de gente que se ha hecho multimillonaria dando patada a un balón, pero con el rigor y la seriedad con que se debería de hablar del cambio climático. Algo es algo. No exageremos con la verdad, que nos estalla en las manos.

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