Cuba y el idilio ruso

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

No hay nadie que se parezca menos a los cubanos que los rusos. Sin embargo, el idilio entre la isla y el gigante euro-asiático ya dura 60 años, y ha tomado nueva fuerza en La Habana, donde este jueves 3 de octubre el primer ministro Dmitri Medvédev afirmó que Moscú reforzará su apoyo a Cuba ante la intención de Estados Unidos de “crear una atmósfera tóxica” en torno al país caribeño para impedir su desarrollo. Y a fin de que se entendiera bien el alcance de la afirmación, agregó ante la mirada complacida del presidente cubano Miguel Díaz-Canel: “La política estadounidense de fuerza contra Cuba no tiene ningún futuro y en Rusia los cubanos tienen amigos leales y socios fiables, como demuestran los acuerdos que acabamos de suscribir”.

Ambos dirigentes habían presidido antes de esa declaración la firma de millonarios acuerdos comerciales y de cooperación, dirigidos según el primer ministro ruso a “reforzar la alianza estratégica” a largo plazo entre los dos países, “más allá de las coyunturas internacionales”.

Díaz-Canel declaró en tanto que además de los acuerdos suscritos en áreas estratégicas como biotecnológica, energética y transporte, entre otras, los dos gobiernos identificaron nuevos espacios de colaboración en materias de finanzas y energía, y quienes pasamos de los 70 años recordamos de inmediato aquellos días iniciales de la revolución cubana, cuando en plena Guerra Fría Washington cortó el agua y hasta la luz al suspender las compras de azúcar –el principal recurso de exportación entonces- y el envío de petróleo, y Moscú se hizo cargo del dulce y el crudo.

Extraña relación esta entre dos países tan distantes y distintos que ha sido capaz de sobrepasar desde 1959 el desplome en 1991 de la entonces Unión Soviética, y el coqueteo de Boris Yeltsin (1931-2007) –¿alguien lo recuerda? – con la extrema derecha cubano-americana de Miami para adquirir allá el azúcar que antes los rusos compraban aquí por grandes cantidades.

De nuevo el oso Misha llega al Caribe, mientras al norte Trump bufa en todas direcciones, contra los demócratas, la prensa estadounidense, los inmigrantes de cualquier país que sea pobre, los negros, las mujeres cojas, los hombres mancos, los homosexuales, la Venezuela chavista, la maldita “Cuba comunista” y hasta jura y perjura que acabará lo que comenzó aquí en 1959 y no han podido liquidar sus antecesores.

Pero bueno, mientras el grande apuesta al ahogo –una vez más-, en La Habana Medvédev siguió diciendo que el reforzamiento de las relaciones bilaterales incluye al sector energético e informó, también para no quedar solo en declaraciones agradables a los oídos de los cubanos, que el viernes 4 de octubre asistirá al inicio de la explotación petrolera por empresas rusas y cubanas. El proyecto en la costa noroccidental de la isla corre a cargo del consorcio ZARUBEZHNEFT –qué nombre ese, carajo- y la empresa estatal cubana CUPET.

Venezuela y Rusia son los suministradores principales –y más confiables-  de petróleo de los cubanos, que producen menos de la mitad del crudo que necesitan. Desde hace tres semanas, además, la isla padece una crisis por falta de combustible debido, según La Habana, “a presiones de EU sobre navieras y empresas de seguro a fin de cortar su llegada” al país.

Las penurias de los cubanos no acabarán por el respaldo ruso, pero una vez más “los bolos”, como se les dice aquí, llegaron cuando más se necesita.

 

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