¿Lesbianismo contra machismo?

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Desde hace tres años, cuando en Hollywood un poderoso grupo de mujeres decidió decapitar a hombres poderosos en la industria del cine. Kevin Spacey por ejemplo, acusados de haber abusado de actrices (sexo contra trabajo), la guerra entre hombres y mujeres se ha extendido al mundo entero, y en Europa el hecho de piropear a una mujer puede conducir al “machista” delante de los tribunales y a la cárcel. Los crímenes cometidos por hombres contra mujeres son castigados severamente pero siguen siendo cosa de descabellados que no tienen nada que ver con el resto de los hombres. La situación es grave. Suficiente como para que un personaje como Carlos Saura, de 87 años, uno de los más célebres directores de cine de España y del mundo, se haya pronunciado en una entrevista al diario español El Mundo. Y ha dicho algo terrible. La situación imperante en esta batalla entre sexos puede conducir a romper la tradicional pareja formada de toda la vida por un hombre y una mujer. Y a hacer que las mujeres se agrupen en parejas. “Ya no se trata de gente famosa. Las violaciones y todo atentado contra la mujer son reprimidos duramente por las autoridades, es el caso de Europa… Lo me preocupa ahora del feminismo y, te lo digo en serio porque lo veo, es que empieza a nacer una especie de odio al hombre. Eso me parece tan preocupante como lo contrario. Aparecen cada vez más chicas lésbicas porque entienden que es mucho más fácil tener placer sexual con mujeres que no con hombres que van a ser un problema. Esto es una cosa de la que no se habla demasiado, pero yo creo que es un problema. Es verdad que hay muchas bestias, asesinos e hijos de Satanás, por supuesto, pero también hay otros que no lo son. Del hombre normal que tiene un respeto por la mujer no se habla… Si yo fuera mujer también lo pensaría muy despacio. Pudiendo tener una realización sexual con otra mujer que me gusta, ¿para qué me voy a complicar la vida?…”

Que este intelectual francés haya reflexionado tan duramente sobre las futuras relaciones entre los dos sexos da que pensar. Los hombres que no han pensado nunca en que una mujer es un puching-ball, a la que se puede maltratar e incluso matar también se lo piensan y temen quedarse solos, Con lo cual se formarían tres grupos presentes: lesbianas por una parte, homosexuales por otra y “neutrales” al otro extremo.

¿Qué va a pasar en un continente como Europa donde las feministas más extremistas están dispuestas a mandar por todos los medios, empleando la política sobre todo, con el pretexto de que no se les trata de forma igualitaria en el trabajo y en otros menesteres, que ganan menos que los hombres, pese a ejercer las mismas responsabilidades, y que en la casa el hombre manda siempre.

Ya el hombre europeo es el macho, sea quien sea y piense como piense. No hay piedad. Hasta tal extremo de que el Papa tuvo que salir al paso de esta tendencia hace algún tiempo para advertir solemnemente que las feministas exacerbadas pueden llegar a convertirse en auténticos machistas: “Todo feminismo terminará siendo un machismo con faldas”, dijo sin que se le cayese un hilillo de saliva.

El auge del lesbianismo no está probado por ninguna estadística, pero al cineasta le sobra razón para pensar que podría llegarse a ese extremo. “Yo no puedo decir que soy machista –razona—porque nunca lo he sido. Al contrario, creo que es una maravilla estar acompañado por una mujer y que se establezca una relación amorosa. El problema es que esa relación amorosa, desgraciadamente, no suele durar demasiado tiempo. Porque esos matrimonios que duran toda la vida son una excepción, ¿verdad? Es muy difícil que dos personas, sobre todo hombre y mujer, crezcan al mismo tiempo en todos los sentidos: mentalmente, sexualmente, corporalmente…”

Muchos años antes de que la guerra entre hombres y mujeres estallara en Europa, el poder de los gays había ido afianzándose. Hoy es una comunidad perfectamente integrada y aceptada donde muchas parejas terminan por casarse e incluso por adoptar hijos. Al contrario de lo que ocurre entre el hombre y la mujer, los homosexuales cierran filas y cada vez son más poderosos. Hay todavía, no obstate, algunos países árabes donde ser gay es un problema que puede costar la vida, pero en el resto del mundo es una situación perfectamente normal y legal. Algunos especialistas dicen que los hombres tienen razones fisiológicas para entenderse más fácilmente. Desde Adán y Eva, las relaciones entre mujeres y hombres han sido conflictivas.

Si estas predicciones del cineasta se realizaran, ¿qué pasaría? Por supuesto, se haría más poderoso el grupo gay, el feminismo tomaría alas y llegaría adonde quisiera. Pero, ¿y los otros hombres, los que queden fuera de este juego? ¿Formarían un grupo separado de los gays pero, con qué propósitos y en qué condiciones? Podrían quedar como proveedores de hijos para las parejas gays y lesbianas que quisieran tener hijos sin necesidad de complicarse mucho la cabeza ni tener que ir al fin del mundo.

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