Seis minutos

Maria Victoria  Paéz Rodriguez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Cuando Valentín se despertó de su largo sueño, lo cegó la luz que brillaba encima de sus ojos. Había sido un viaje muy largo, estaba infinitamente cansado, le dolían todas las articulaciones. Pensó que una ducha caliente le relajaría los músculos. Notó que le ardía la garganta: habría cogido frío en el trayecto, podía notar el aire acondicionado que le ponía la piel de gallina: ¡ Tanto tiempo fuera de casa! Sonrió en su interior; todo( el viaje, el dolor de garganta, el cansancio ) mereció la pena. Tal vez pasó el mejor día de su vida. Aquella reunión sorpresa resultó maravillosa. ¡ Bendita familia la suya! .Y de los amigos, ¡ni hablemos! ¿ Cómo lo organizaron sin que él notara nada durante estos meses?, porque aquel fiestón tenía meses de trabajo, ¡estaba seguro!; nada más el lugar, tan misterioso como impresionante…. lo rememoró una vez más, aquel arco de flores, con el acompañamiento del trinar de los pájaros hasta que escuchó ladridos al lejos:

  • ¡ Jano!¡ Peto!¿ Cómo habéis llegado hasta aquí, mis perros? ¡ Estáis relucientes!¡ Os dejasteis bañar! ¿ Fue mamá con la manguera? ¡ Qué va! ¡ Os brilla el pelo!
  • Fui yo hijo – escuchó la voz dulce de su madre, a sus espaldas – Bienvenido cariño mío. ¡ Felicidades!¡ Ya llegaste!

Escuchó un aplauso ensordecedor, se giró sobre si mismo: ¡ No lo podía creer!   ¿ Todos estaban allí por él?. Su madre, su padre, tía Amelia y tío Jorge, Eduardo y Pedro ( sus mejores amigos de la infancia), y qué guapos. ¿La fiesta era para él?

¿ Por qué? No recordaba ninguna celebración cercana, ni nada especial que festejar…. Ya se enteraría, tantas sorpresas juntas lo tenían sobrepasado. Alguien lo cogió de la mano, para acercarlo hasta una mesa maravillosamente puesta, olvidó los pensamientos que le aturdían y se dejó llevar por los suyos.

            ¡ Qué alegría mas grande! ¡ Qué suerte!¡ Todos juntos al fin!¡ Se habría quedado allí por siempre! , pero, ahora que estaba más despierto, no tenía muy claro cómo terminó la fiesta ni cómo había cogido el transporte de vuelta a casa. ¡ Demasiado alcohol!, ¡Seguro ¡.

            Pero aquella luz seguía cegándolo. Intentó alzarse para apagarla… no podía moverse. Un momento ¿ dónde estaba? ¿mamá? ¿ papá?¿ Jano?….Peroooo: Mamá y papá hacía mas de diez años que no estaban; Jano cruzó el arco iris cuándo el tenía doce años y Peto, fue a buscarlo en abril, tenía una linfoma que combatieron con toda la quimioterapia veterinaria durante dos años. Eduardo y Pedro…. Iban en aquel DC-10 de Spantax en 1982 rumbo a Nueva York, si, el que no llegó a alzar el vuelo. ¡ Quería apagar la luz!¡ Le dolía la cabeza de tanto fogonazo!¡No llegaba al pulsador que la apagaba!

            Escuchó una voz a su lado:

  • ¡ Bienvenido Valentín!¡ Me alegra volver a verlo!¿ Qué pasó?

Intentó contestar a aquella voz tintineante que venía de una señora, tal vez señorita, que vestía de azul; no pudo, así que, se encogió de hombros mientras intentaba explicarle que la luz lo cegaba:

  • Tranquilo Valentín. ¡ Eres un valiente!¡Ahora estás seguro! Tenemos que hacer un pequeño viaje, así que te voy a poner una cosita para que duermas.

El sopor lo volvió a invadir por un segundo, cuando despertó ya no lo cegaba la luz; allí estaban Sara y Teresa, sus chicas, y Carmen, la mujer de su vida. Seguía doliéndole la garganta: ¿por qué lloraban?¿por qué se reían?. Giró la cabeza, allí estaba Pepe Luis, su yerno favorito, era el más listo… ¡ Ingeniero!, ni más ni menos:

  • Pepe ¿ qué ha pasa? ¡ No me entero de nada!

A Pepe le temblaba la voz, pero respondió:

  • Seis minutos Valentín. Has estado seis minutos muerto.

INFARTO INFERIOR

 

El infarto inferior constituye la lesión más mortal dentro de los Síndromes Coronarios Agudos, es decir, de  la falta de riego sanguíneo  brusca, en el corazón.

Por su localización, es capaz de afectar el “ Haz de Hiss”, núcleo de los estímulos nerviosos y encargado de la transmisión de impulsos eléctricos cardiacos, y, por tanto, del mecanismo de “bombeo” de nuestro corazón, con lo cual, se provoca una parada cardiorespiratoria inmediata.

El  infarto inferior es silente. Por su localización física, los profesionales, podemos “no verlo”, de forma inmediata, en los electrocardiogramas, al no provocar alteraciones en el trazado en papel ,típico del mismo.

Es pues, una lesión precoz y maligna, de predominio en menores de 60 años.

No podemos, pues, hacer otro tratamiento precoz, que el de la medicina preventiva:

  • Control de niveles de colesterol en sangre.
  • Control de presión arterial
  • Control de masa corporal

El ciudadano de a pie debe tener conocimientos básicos de cómo actuar ante una parada cardiorespiratoria, y la forma de iniciarla, antes de la llegada de los soportes de resucitación avanzados. En dichas circunstancias, el mejor tratamiento, es que el paciente recibe “ a pie de calle”: TODOS SOMOS RESPONSABLES DE SALVAR UNA VIDA.

Nuestro Valentín, después de estar seis minutos fallecido, y gracias a la actuación precoz de la ciudadanía y del equipo médico que lo asistió, ha recibido el alta médica, tan sólo una semana después de estar “SEIS MINUTOS MUERTO”; el recuerda “su viaje” feliz, vio a los suyos y sabe que, cuando toque de verdad, estarán ahí. Ahora se marcha a casa, dispuesto a recuperarse del susto.

Los que le ayudaron, a día de hoy, siguen felices

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