Cuba saca cuentas cada semana

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

El presidente Miguel Díaz-Canel acaba de confirmar lo que algunos cubanos sospechaban: la economía nacional vive pendiente de las cuentas que “cada semana” el gobierno esta obligado a sacar de los ingresos del turismo “para pagar créditos, materias primas e invertir” y llegar al otro mes. Ese es el negocio que “más ingresa dinero líquido al país, es una de las actividades que más suena la (caja) contadora nacional”, agregó el mandatario ante la Asamblea Nacional (AN), en un estilo de pronunciamiento público que sigue dejando en la orilla los discursos sin sustancia. Urgidos igualmente por las cuentas diarias viven muchos cubanos, aunque el gobierno ha puesto en práctica un aumento de sueldos y pensiones ,  –en ocasiones hasta tres veces por encima de lo que se percibía hasta julio-, que beneficia a más de 2,5 millones de isleños dependientes del presupuesto estatal . También prometió que no habrá aumentos de precios. “Este es un año complicado” reiteró en la AN el titular de Economía, Alejandro Gil, al insistir en la necesidad de sustituir importaciones –unos dos mil millones de usd al año- con producción nacional. Aseguró además que la isla no esta abocada, como piensan algunos, a enfrentar otra crisis de similares proporciones a la de los años 90 del siglo pasado, cuando desapareció el entonces super aliado soviético y los apagones llegaron hasta las 16 horas diarias por falta de petróleo. Ese, digo yo, es el fantasma que ronda y que estremece cuando ya hay que recorrer unas cuantas gasolineras y hacer cola para adquirir combustible o con la llamada telefónica de un amigo para saber “sí por tu zona tienen luz”, porque por done él vive se la cortaron desde hace varias horas.

El huevo o la gallina

 “El cuento de qué es lo primero, si el huevo o la gallina”, sigue vigente aquí, considera el académico Juan Triana, porque hace falta dinero fresco para pagar a proveedores extranjeros –las deudas acumulados generan desabastecimientos- , pero esos ingresos cada día son más difíciles de conseguir, cuando las predominantes empresas estatales cubanas “no alcanzan la productividad” que se requiere en opinión de Marino Murillo, supervisor de la reforma económica iniciada hace una década, sin que sus resultados lleguen a los bolsillos.

Informes sin confirmación oficial , por ejemplo, dan cuenta de que a solicitud de La Habana “cadenas de tiendas mexicanas” especializadas en negocios al por mayor estarían interesadas en firmar acuerdos con los cubanos, pero esperan “por una solución a las cuentas pendientes por pagar” que acumula la isla.

No por casualidad, las más recientes sanciones de Estados Unidos están dirigidas contra el turismo. La aspiración de alcanzar este año 5,1 millones de visitantes se redujo a 4,3 millones -84,3 por ciento del plan-, informo el ministro Manuel Marrero.

Marrero dijo que entre enero y junio pasados los puertos cubanos recibieron a unos 400 mil turistas de cruceros, pero esas visitas desaparecieron a partir de ese mismo mes por las prohibiciones de EU. Cuba contaba con recibir este año a medio millón de estadounidenses, los turistas que más suelen gasta en cualquier parte.

El presidente Donald Trump ha prohibido, entre otros negocios, que compañías de cruceros estadunidenses toquen puertos cubanos y redujo las categorías de ciudadanos de ese país autorizados por el anterior mandatario Barack Obama a visitar la isla.

Washington aumenta la presión sobre Cuba porque dice que La Habana “es el principal sostén” del presidente Nicolás Maduro, cuando Venezuela clasifica como el aliado fundamental de la isla. De allá se recibe con facilidades de pago cerca de la mitad del petróleo que consume el país caribeño, y ahí aflora otras de las caras fea del fantasma de los 90, porque si caen el chavismo y los suministros de crudo, la soga apretará un poco más.

En lo que va de año la economía ha transcurrido en un “contexto de restricciones fundamentalmente de divisas y combustible”, afirmó el presidente Díaz-Canel en la misma Asamblea Nacional, a cuyas sesiones -ya es habitual- no fue invitada la prensa extranjera. En la época de Fidel Castro solía asistir a la apertura y a la clausura de sus deliberaciones.

“La crisis ya está aquí”, me comentó hace pocos días la economista Sonia Pérez, quien a sus 75 años recuerda que desde 1959 Cuba ha vivido “de crisis en crisis, aunque siempre-dijo- hemos salido de ellas”.

El gobierno afirma que esta vez se saldrá “multiplicando la producción nacional, porque todavía el país tiene muchas reservas por explotar” y manteniendo “la unidad” en torno al proyecto social cubanos. Y pudiera ser así, pero por ahora solo mandan el dinero que no alcanza, los alimentos que se pierden de los mercados, la gasolina esquiva y los cortes de electricidad que sorprenden, molestan y estimulan al fantasma.

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