El día Mundial del la música

Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

 

Este viernes 21 de junio se celebró el Día Mundial de la Música, incitativa que procede de Francia y fue apoyada por un concierto en la Plaza Vieja del Centro Histórico de la ciudad. En la emisora Radio Cadena Habana me dijeron que el evento tiene que ver con el inicio del solsticio de verano. Yo tenía conocimiento del Día Internacional de la Música el 1 de octubre, iniciativa nacida de los países socialistas y apoyada por el Consejo Internacional de la Música (Cim) de la Unesco. Por Día Mundial de la Música debemos entender las músicas de todo el planeta y Cuba, como parte de ello cuenta con una rica variedad de músicas, incluyéndose Patrimonio Inmaterial del Mundo, como la rumba, la Tumba Francesa y el Punto Campesino. Pero, si hablamos de músicas mundiales, recordemos que existen miles de músicas, tanto como países existen. Vamos a ver: El Cim de la Unesco menciona en las civilizaciones actuales cuatro grandes epicentros musicales que corresponden a concepciones del arte musical comunes a vastas regiones del globo y que se diferencian claramente en la manera de utilizar los sonidos para convertirlos en objeto de arte y medios de comunicación.

La primera es la música modal, en la que en la que una melodía se desarrolla sobre la base de un sonido fijo y continuo al que llamamos tónica. A esta forma pertenecen la música india, la persa, la árabe, la turca y, en su mejor parte la música antigua de los países del mediterráneo. La segunda cultura musical, sumamente antigua, es la del Sudeste asiático, es decir el desaparecido reino de Champa, Camboya, Tailandia e Indonesia, cultura enteramente autónoma que utiliza de modo fundamental la percusión en las relaciones polifónicas, es decir aquellas en que se superponen varias formas sonoras. El tercer grupo, el del Lejano Oriente, comprende China, Corea, Mongolia, Japón y Vietnam. Se trata de músicas sobremanera refinadas que se basan en un sistema pentafónico. El cuarto grupo tiene su centro en África y se caracteriza por el predominio del elemento rítmico. Músicas de gran refinamiento, sumamente evolucionada, algo ignorada por el sistema colonial.

La musicóloga mexicana Carmen Sordo Sodi planteaba acerca de estas músicas llamadas “exóticas” por el hombre de del hemisferio occidental. “Todo ello condujo a la inadecuada terminología que desorienta. Términos como “música buena”, “música mala”, “música seria”, “música romántica”, “música ligera”, “música culta, erudita, académica, seria”, etc., constituyen para los musicólogos la diaria batalla en la sala de clase para convencer al alumnado, entre otras cosas, de que el calificativo de “música culta”, no es exclusivo de la música académica occidental, sino que tan válida es la música surgida en la cultura de los mahoríes, como la de los bantú, ibo, pápagos o bosquímanos. ¿Con qué criterio, con qué bases culturales y musicales los monopolios capitalistas de la industria del sonido han determinado que tal o cual música es buena o mala, es primitiva o seria?

La música cubana que tiene los troncos fundamentales de África (elemento rítmico) y de España, también influida por los árabes. De toda la síntesis internacional de la música, Cuba emerge como una de las potencias modernas de la música. Si decidimos emprender un Día Mundial de la Música, hay que mostrar el abanico amplio de los ritmos musicales cubanos: habaneras, danzones, sones, guarachas, rumbas, congas, mambos, chachachá. Los formatos del danzón (charangas), los del son (septetos y conjuntos). De manera que, en un Día Mundial de la Música debían estar presentes en la capital: las apreciadas habaneras que impusieron los primeros hits de la música cubana internacional. El son del Septeto Habanero (el primero en Cuba), una música catalogada por María Teresa Linares como el primer Boom de la música cubana. La rumba y la conga, las más potentes músicas de origen africano. No olvidemos que la rumba es Patrimonio Inmaterial de la Cultura. Los guateques campesinos no pueden faltar en la fiesta y los bailes populares que nos dieron la unidad, la identidad (de la que habló esta pasada semana el presidente Miguel Díaz-Canel) y la alegría. Cualquier motivo es apropiado para mostrar nuestras músicas que no se hicieron para guardarlas en “cajas de caudales”, sino para sacarlas a la calle, como también aconsejó Díaz-Canel, en el encuentro con miembros de la Uneac. Para concluir recuerdo que, desde hace muchos años, se ha estado sugiriendo al Instituto Cubano de la Música que sea declarado Día de la Música Cubana al 24 de agosto fecha en que nació Benny Moré, el “símbolo de la música cubana”, que ahora celebra su centenario. Por casualidad también cumple años Moisés Simons el compositor del son-pregón: El manisero, primer Boom de la Música Latina, en 1930. Otro nacido en esa fecha es el compositor de boleros Luis Marquetti.

Hay motivos de sobra para que el Ministerio de Cultura confiera como Día de la Música Cubana, el 24 de agosto, ahora en el gran centenario de Benny Moré, buen pretexto para organizar un Festival Mundial de la Música Benny Moré. Los invito a reflexionar, como decía un periodista del NTV.

Notas:

1-Alain Danielou, Música de siglos (Conferencia).

2-Carmen Sordo Sodi, “La dinámica de la tecnología y su influencia en la música y en la sociedad contemporánea”, en Musicología en Latinoamérica, Arte Literatura, 1984, La Habana, p. 298-299.