Leo Brouwer y el concierto de Aranjuez

(45 años del famoso concierto en el teatro Amadeo Roldan)

Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Conversaba con Leo Brouwer, en su cumpleaños 80, de aquel concierto memorable que ofreció en el teatro Amadeo Roldan, donde lo conocí, el 24 de noviembre de 1974, ahora que han pasado 45 años, casi medio siglo.Leo recordaba aquel acontecimiento, en el que llovía torrencialmente con truenos y centellas, como saludando aquel gran momento de la guitarrística en Cuba.“Te cuento: aquel Concierto de Aranjuez significaba mucho para mi trayectoria musical. Esa fue una de mis etapas más productivas, trabajaba en muchas produccionespara elIcaic: El extraño caso de Rachel, K (Oscar Valdés), El hombre de Maisinicú(Manolito Pérez),El cielo fue roma do por asalto (Santiago Álvarez, Ustedes tienen la palabra (Manuel O. Gómez), Asamblea de producción y servicio (Héctor Veitía).También hice la grabación de los efectos para el documental (Simparelé).de Humberto SolásEl otro Francisco (Sergio Giral), XV Aniversario (José Massip), Arrecifes (Miguel Fleitas), La quinta frontera (Pastor Vega), Homenaje a la guitarra (Bernabé Hernández guion de Marisol Trujillo). Escribí la música para el ballet Panorama de la música cubana, estrenada por el Conjunto de Danza Moderna. Fue un año muy intenso para mí y eso explica un poco el porqué de mi escasa productividad para la música de concierto”.

Pero, hay algo que muchas personas no saben y es que el maestro de Leo Brouwer, Isaac Nicola, fue el único latinoamericano en el estreno de la obra El concierto de Aranjuez, en 1940, en España. “Nicola –explica Leo- estaba en París cuando Joaquín Rodrigo residía en el sector latino de París. Escuchó a piano el concierto que escribió Rodrigo para la guitarra ¿Te imaginas? Nicola captó allí, en los toques finales que tendría un éxito estruendoso. Nicola se dio cuenta que el segundo movimiento era el de la verdad, el misterio está en ese movimiento”.

Nicola me contó en su apartamentico de El Vedado- que, “en realidad el concierto no estaba escrito en París, ya que él es ciego. La mujer le hacia las anotaciones, pero ciertamente no sé cómo se las arreglaba. Joaquín Rodrigo la escribió en su etapa en el sector latino de París, allí estaba destinada al fracaso total. Después de la guerra civil, en 1939 Rodrigo regresa a España al pequeño pueblo de Aranjuez, al sur de Madrid. Ahí da los toques finales al primer concierto para guitarra y orquesta que se escribía en la época contemporánea. El 9 de noviembre de 1940, la estrena en Madrid a pocas millas de Aranjuez. Y ahí estaba yo, junto al maestro Emilio Pujol, ante un público que abarrotó el teatro. El éxito fue apoteósico, rotundo, la aplaudieron calurosamente. El compositor logro un balance, un equilibrio sonoro entre la poca sonoridad tonal de la guitarra y la fuerza de la orquesta”.

 Por su parte Leo Brouwer me dice: “Aranjuez tiene un lenguaje diáfano, el segundo movimiento posee u n resultado sonoro cercano a la forma popular andaluza. Todos los melismas andan del flamenco en la barroca. nacida en estado de gracia, dotada de un espíritu jovial, luminoso e inefable tiene el embrujo, el duende del que hablaba Lorca y difundió, en 1974, Ángel Vázquez Millares”.

Esta es la crónica dedicada a Leo Brouwer en sus 80 y al Concierto de Aranjuez con el que Leo se puso entre los grandes intérpretes de la guitarra en todo el mundo. Algo para recordar a Leo Brouwer en 80 años.