El último baile

Maria Victoria Paéz | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

No eran Aurora ni el Príncipe Felipe; no tenían que llegar a las doce de la noche; no habría zapato de cristal, ni recogida en alfombra roja….pero era el ÚLTIMO BAILE. Almudena lloraba emocionada, entre alegría y añoranzas, mientras revolvía aquel baúl con los disfraces de años anteriores: las fichas de parchís, el traje de monjita antigua y la toca almidonada, la gafas y la corbata de profe Antonio, el esquema de los pasos de la “ Danza Kuduro”, la falda de vuelo y la chaqueta de cuero de Grease, un montón de retales, pañuelos pintados ¿ cómo no se había dando cuenta que habían pasado trece años?…… disfraces, trimestres, exámenes, boletines de notas, campañas de Navidad, fiestas fin de curso, ausencias que hieren….y hoy… hoy: “ EL ULTIMO BAILE”

 

  • “ Va a ser un remix de todos estos años. Pero no te olvides que, como somos los mayores, presentamos la gala”.

Esa hija suya, siempre había sido una sabiondilla, desde pequeña. Su hermano, simplemente había sido eso, el trae y lleva de ella en actos públicos y privados; el lo sabía, pero se adoraban y la dejaba hacer, en compensación a tantas veces en las que se había transformado de “ chica de colegio bien” a “malagueña fulera, si tocas a mi hermano te rajo con el mismo lápiz y eso que no tiene punta”.

Almudena recordó la primera actuación en la Capilla del cole…la Primera Navidad, tenía en sus manos los trajes de pastores: eran tan pequeños. Al terminar la función él se quedó frente al público para que le dieran un aplauso general: todavía no sabía lo que le quedaba por llorar ni que, al año siguiente, no consentiría vestirse de burrito del Portal de Belén.

Pero todo pasa, y, después de trece años, él también estaría en el último baile y presentaría la función.

Almudena no sabía por qué seguía llorando, tenía la cabeza hecha un lio de recuerdos; se le mezclaban las Navidades con las fiestas fin de curso, los días del deporte, las tómbolas con bizcochos de Dark Breider….. revolvía fotos : había cabalgado en el tiempo sin notarlo, trece años vividos a la velocidad de la luz.

  • ¿ Por qué llora mi madre bella, la de los mil abrazos? – como siempre entró en su tono conquistador

  • Porque habéis crecido demasiado rápido, vida mía, no me lo creo.

  • Pero seguimos siendo tus niños y tu, nuestra única madre- sonrió con esos dientes de película americana

  • Pues claro, amor de mi vida.

  • Bien, pues ponte bella, que si nosotros somos los príncipes de este cuento, tu eres la reina. Y las reinas de todos los reinos se acicalan para los grandes bailes, y hoy, hoy te toca bailar conmigo.

Almudena se recompuso, cerró el baúl con trece años de su vida, y miró a los príncipes de su pequeño reino. Se puso los zapatos de tacón y se pintó los labios, no quedaban restos de las lágrimas.

Terminaba un ciclo, la vida seguía. En breve todo tendría otro color. Pero hoy, sólo hoy, sería “ El Ultimo Baile”

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