Puedo Prometer y Prometo

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Existen grandes personas con ideales y otras con misiones determinadas en la tierra. Existen o existieron talantes que pasaron por nuestras vidas como tal fue aquel hombrecito de traje y corbata que delante de la pequeña pantalla formulo ante una España aún en transición aquella famosa frase de: “Puedo prometer y prometo”. Llevando a la política hispano europeísta a otro nivel. Y es que en aquellos años ya se hablaba de Europa, aunque nadie sabía de lo que se estaba hablando estaba claro había que estar montado arriba de la situación. Desde que el tiempo es tiempo, la historia nos ha mostrado bajo un reloj de arena que inclusive personajes tan odiosos como Hitler marco por siempre nuestro pasado.Lejos de la España Adolfo Suárez y de aquellos cuentos de las mil y una noches en una pequeña isla del caribe llamada Cuba. Allá existió un malo malísimo llamado Fulgencio Batista quien derrocó al gobierno autoritario de Gerardo Machado. Desde entonces, durante las siguientes dos décadas, Batista dominaría casi al completo la vida política del país. Sin embargo en las viejas calles de la Habana cuentan que Fulgencio Batista pacto con una prenda de Brujo llamada Siete Rayos. Se dice que en la antigua provincia de Las Villas, los negros esclavos que se escapaban de las plantaciones de caña, se convertían en cimarrones y eran víctimas de los rancheadores, especie de cazadores que eran pagados por capturar los fugitivos que se agrupaban en los llamados “palenques”. Algunos de estos palenques fueron famosos ya que nunca se logró descubrir su emplazamiento; este fue el caso de un palenque en pleno corazón del Escambray en plena Sierra. Al final de la Guerra con la Independencia, los palenques fueron disueltos y el Siete Rayos en cuestión fue a parar a las manos de un palero famoso de la ciudad de Trinidad. Dicen que Batista tenía un hermano que era Babalawo al cual tras apoderase de aquella prenda, la cual estaba ya muy debilitada mando a su hermano viajar al Congo para restaurarla por completo. Aquel famoso Siete Rayos tenía por nombre Kuquine, dicen que era majestuosa y único, cuentan que cuando se produjo el asalto al Palacio Presidencial Batista huyo olvidando aquel poder trancado detrás de una puerta cayendo en manos del comandante Rene Vallejo quien tiempo más tarde se lo entregaría a la entonces amantes del comandante Fidel Castro Ruz Celia Sánchez Manduley .