Matar

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La violencia es como esas hojas bellísimas de espinas anchas que te hacen polvo los dedos. Las adoramos de una forma tan perversa que no nos importa pincharnos.Es esa misma violencia a la que pedimos que se persiga y se combata. Pero es igual a la que celebramos todos los días, varias veces por hora si llega el caso, adentrándonos en las fábricas de violencia consentidas y justificadas que los productores norteamericanos meten en nuestras casas a través de la televisión. Los canales clásicos las incluyen en grande en sus programaciones y las llamadas plataformas, inyección de telefilmes en las pantallas pequeñas a través de empresas que no buscan en ningún momento la belleza o la bondad.Empezaron dándonos héroes simpáticos que hacían el mal para ganar el bien. Superman derrotaba a los malos para que no fueran perversos, paraba un tren a alta velocidad antes de que se estrellara, aunque destruyera parte de un barrio.Poquito a poco fueron enseñándonos que la violencia es necesaria. Desde la II Guerra Mundial (1939-1945) los estudios cinematográficos norteamericanos se pusieron a las órdenes de los militares para hacer comprender al público que la violencia era un mal más que necesario para combatir a los malos. Porque en el maniqueísmo militar, los malos son lo que ellos combatían, los alemanes en la II Guerra, los soviéticos durante la guerra fría. Todavía hoy en Estados Unidos ser soldado, es un honor bien pagado. Los encargados de reclutarlos van por las escuelas en busca de futuros combatientes que más tarde podrán formar parte del ejército mejor formado y mejor pagado del mundo, porque es una profesión que se ejerce antes que otras y que puede servir para un posterior curriculum vitae, en lugar de un máster.Estados Unidos se ha arrogado desde siempre el derecho y el deber de “salvar al mundo” y siempre que ha habido un conflicto rentable (las guerras mundiales, Corea, Vietnam, etc.) ellos han estado allí. Salvo en la II Guerra en la que tardaron dos años en decidirse porque su Presidente tenía otra opinión. Pero desde que desapareció Franklin D. Roosevelt, la fabricación de armamento fue una de las grandes industrias, que solo justifican conflictos armados. EEUU tiene probablemente la policía más eficaz y en todo caso mejor armada del mundo porque la violencia ciudadana es superior a la de otros países.Pero en las televisiones, las fuerzas que combaten al crimen parecen armadas y no solamente armadas, sino igualmente provistas de un arsenal de laboratorios e investigación, para hacer frente a cualquier amenaza por extravagante que sea. El terrorismo clásico se queda en mantillas.

Y queda dicho que Estados Unidos únicamente combate para salvar al mundo. Es casual si algunas de sus más virulentas campañas se han desarrollado en países que son auténticos campos de petróleo y sus más eminentes aliados son las naciones del Golfo Pérsico. Porque EEUU necesita mucho petróleo, más que el que tiene y que el que puede tener en un plazo corto, según algunas fuentes bien informadas.Conquistar nuevos países, tanto más si sus entrañas esconden oro negro, es un objetivo en sí.Pero para eso hay que justificar todas las violencias.Actualmente en varios países se transmite la que es probablemente la mejor serie policíaca estadounidenses, Chicago DP. Y como ya nos han acostumbrado a aceptar y justificar la violencia como la única forma de vivir en paz en la jungla que se supone empieza una vez cerrada la puerta de su casa, apenas importa las bestialidades.

Chicago DP. Tiene todos los elementos, actores, realización, argumentos, para poder presumir de ser la mejor que existe actualmente. Pero resulta tan bestial por momentos que muchos telespectadores prefieren pasar a otra cosa.Pero ya ha enganchado a suficientes millones de televidentes como para ser una obra de referencia, que probablemente luego sea transmitida no solo en los canales que cualquier atiene en su caso sino en los de pago, esas llamadas plataformas que desde hace ya varios años tratan de infiltrarse en el cine con películas raramente de calidad y haciéndonos creer que lo son cuando ya no encuentran más argumentos de penetración.Nos volvemos poco a poco más insensibles. Las series nos han acostumbrado a ver las imágenes, a acostumbrarnos naturalmente a las situaciones más feroces.

Así que cuando arde Notre Dame de París, o hay una matanza, una más en Sri Lanka o en cualquier otra lugar, podemos hasta notar que somos menos sensibles. Porque la insensibilidad es consecuencia de la justificación de todas las monstruosidades.Un ejemplo. El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere que cada ciudadano brasileño pueda tener un arma a su disposición. En un país como Brasil donde todos los fines de semanas el número de muertos a tiros entre pandillas, especialmente en Sao Paulo, es pavoroso, donde las bandas mejor armadas mandan en las favelas de Río de Janeiro, es una barbaridad facilitar el acceso a las armas. Pero Bolsonaro es amigo del presidente de los Estados Unidos, hay quienes le llaman el Donald Trump tropical, y este señor con domicilio en Washinton DC. considera que armarse y usar armas es imprescindible.