La boda de Lula

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

El ex presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, de 73 años de edad confió a un íntimo que espera salir de la cárcel para casarse con Rosangela Janja da Silva, de 40 años, de profesión socióloga. Así lo reveló a la prensa un amigo suyo, antiguo ministro, Luis Bresser-Pereira. Ay, Alejandro Dumas sal ya de esa tumba que un día visité cerca de París donde te enterraron sin tus manuscritos, de los que me maravillé en una casa en la que tú quizá viviste. Ay, Dumas, necesito que me escribas de nuevo El Conde de Montecristo. Y te cuento por qué. Un día conocí a un hombre bueno en Brasil, entre dos copas de un vino chileno que quitaba el sentido. Se llamaba Luiz Inácio Lula da Silva, y sigue llamándose a sí. Antiguo obrero tuvo el coraje y el talento de llegar a ser Presidente de la República dos veces. Pero los malos, los mismos que ahora mandan en Brasil, salvo que peores, no le dejaron intentar una tercera reelección. Y llegó un nuevo presidente, de extraño nombre, algo así como Jaír Bolsonaro, y le metió en la cárcel por haber robado, dijo el instructor de la causa, hoy ministro. Hay que saber pagar los favores.Pero me dicen que aunque está en una celda tiene ganas de volver a la vida real, salir y casarse. No sé si lo podrá hacer pero tienes que ayudarme, Alejandro Dumas. En su cárcel, allá en el fin del mundo, seguro que hay un viejo prisionero que le ayude. Acuérdate que en tu historia, “El conde de Montecristo”, un joven marinero, Edmundo Dantes regresa a tierra de Marsella para casarse con su novia de siempre, Merceditas, pero la envidia es grande y un bandido le acusa de ser un afín de Napoleón Bonaparte, entonces exiliado. Y El espantoso representante del Rey, el siniestro Villefort, manda detenerle y antes de que se de cuenta está metido en una celda hundida en las profundidades del castillo de If, en la bahía de Marsella, de donde nadie se había fugado jamás.

Alejandro Dumas. Tienes que hacer que el pobre Lula se ponga en contacto con el abate Faria hasta que este le revele los secretos de sus tesoros que escondió antes de que le apresaran cincuenta años antes. Harás que Lula se escape, metido, como en tu novela, en la mortaja de un preso que lanzarán al mar. Lula llegará a la isla, encontrará el tesoro ayudado por un derviche que ha encontrado en el camino. Un tesoro que ni todas las mimas de Brasil podrían reunir. Oro, plata, joyas preciosas, de todo lo que se vende y se compra. Lula está enamorado de una mujer bonita de buena posición pero para ponerse a su altura tiene que convertirse en un personaje, ese será tu segundo Conde de Montecristo, señor estrafalario, mecenas, multimillonario que podrá comprarlo todo con su inacabable tesoro. Volverá a ver a la mujer que ama, en tu otra novela se llamaba Mercedes, y poco a poco se hará con su amor. Inventa, Oh Dumas, todas las peripecias que quieras, pero debe ser el triunfo de la justicia y del amor. El maldito Villefort, el que le denunció será ahora un poderosísimo ministro llamado Jair Bolsopato, a quien Lula tendrá que vencer porque es el marido legal de la mujer por la que bebe los vientos. Una vez más se comprobará que el dinero que no cuenta ni en miles ni en cientos de miles lo puede todo. Con el nombre novelesco de Conde de Montecristo, señor de Brasilia, Lula se irá haciendo con las riendas del poder hasta que destituyan al malo y él vuelva a ser nombrado Presidente de la República, por tercera vez, pero en esta oportunidad llevando a su brazo a la mujer que tanto amaba y que conoció desde la cárcel. En su inmensa gratitud por la vida, fletará una flotilla de barcos para que todos los malos de Brasil embarquen y sean deportados a la isla de Haiti, los blancos como esclavos y los negros como jefes para ayudar a la pobre gente que allí vive sin esperanza. A disposición de los más capaces pondrá millones para que Haiti, el país más pobre del mundo, se convierta en una nación donde no haya ni la menor sombra de un pobre.

Te dejo los detalles sobre el enlace matrimonial de Lula con la mujer que tanto buscó y de la que se enamoró repentinamente.Será una ceremonia para la que resucitaremos a Walt Disney, que nos prestará el talento de sus dibujos animados. Y todos bailaremos al ritmo de Pérez Prado, de Bola de Nieve y de todos los músicos que contaron en la vida de los novios. Será la más bella fiesta del mundo y Río y Brasilia serán tomados durante meses por gente del circo, del baile y de la acrobacia para que el mundo sea la fiesta del preso que tú habrás salvado.