Sala de Personal

Mª Victoria Páez Rodriguez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

En todas partes se cuece de todo, y en los días de guardia más.Entre las decenas de pacientes, siempre hay unos minutos para chuches, cafés, pastas, vacaciones imaginarias y charlas “ sin un por qué” Sería la tele de fondo o la celebración del día de” te maté sin por qué eras mía”… pero se exaltó al comentario: Turístico, lo de los Campos de Concentración Nazis es algo turístico. A los judíos siempre les gustó manejar dinero, y aquello es otro “ saca perras más”.Como pueden tener el valor de llamar genocidio a esa táctica de guerra…. Para genocidio el de Rusia o el de Sierra Leona. Lo peor es que siguen fomentando el turisteo. Elvira cerró los ojos, y se transportó una vez más a las puertas del Campo de Dachau: Ella había estado años negándose a aquella ruta de vacaciones, pero entre palacio y palacio de Baviera, no le quedó más remedio que replegarse al gusto de todos. “ EL TRABAJO OS HARÁ LIBRES”… ahí fue donde le llegó el primer fogonazo de negatividad que le erizó todos los pelos de su cuerpo; no era una persona especialmente sensible, ni practicaba las técnicas de meditación tan de moda, ni sabía de reiki, pero aquel dolor la traspasó, apenas podía respirar y mucho menos atravesar aquella inmensa puerta metálica con aquella lectura grabada…. “¿ libres de qué?”- se dijo a si misma.

Del brazo de uno de sus amigos consiguió llegar al centro de aquel descampado inmenso. Sólo algunos barracones en pie, como muestras de las “viviendas” de los presos, restos las habitaciones de la tropa, la casa del comandante y “la enfermería”. Según avanzaba, el aire dejaba de tener oxígeno.El guía los esperaba en el centro de la explanada: “ ¿ quién habría contratado a ese señor?”. Estaba segura de que lo mejor no había llegado aún. En lo cierto, estaba en lo cierto: Camas de madera amontonadas donde se intuían cientos de colchones mugrientos, letrinas, vestuarios de horror…y dolor, dolor y maldad a raudales. Se asfixiaba en aquel sitio, pero se forzaba a continuar, aunque realmente su cerebro pidiera salir corriendo. Aquello era peor que cualquiera de las películas vistas y eso que estaba “adecentado” para turistas. Si malos fueron los dormitorios, terrible fue la “enfermería”, transformada en museo del terror. Decenas de paneles de experimentos que revolvían el estómago: ¡pero si ella vivía de la ciencia!. Cómo se podía caer tan bajo; la suya era una profesión de héroes no de villanos….se mareaba… ¿en qué punto se coloca el cerebro de un médico para dejar de hacer el bien y torturar el prójimo?…. se sentó en uno de los bancos que había en aquel enorme patio, necesitaba salir de allí, no visitaría la casa del comandante ni los archivos ni los crematorios ni nada de nada de lo que quedaba por curiosear.

Alzó los ojos y se la encontró de frente, dio un brinco de espanto: ¡ Había estado allí todo el tiempo¡…la escultura del memorial: brazos, piernas, cabezas sin sentido….le vino a la cabeza el Guernica con la coletilla “ Dios mío, menos mal que Picasso fue malagueño”.

“ Nos vemos en el Theagarden de la esquina, mando ubicación”, fue lo primero y último que escribió en el móvil, antes de beberse de un trago la jarra de cerveza alemana en la que desearía haber buceado. Volvió a la sala de personal; aquel idiota seguía con su verborrea sin pies ni cabeza, cuando sonó su móvil…. “PACK:VISITA GUIADA POR LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS+ VUELO DIRECTO MUNICH”

  • Elvira ¿te has vuelto loca?¿cómo me vas a regalar un viaje?
  • No compañero, no te voy a regalar un viaje…. Te voy a regalar “el viaje a la tortura, al dolor, al espanto, al escarnio, a la vergüenza de los que la tenemos”, te voy a regalar “ el viaje al infierno”… iras de campo en campo, dormirás en barracones, harás el trabajo de los presos, pero tu tendrás suerte, como “ turista” comerás 3 veces al día y dormirás 8 horitas. No lo desaproveches, es un pack exclusivo para amantes del exterminio como tu. ¡ Ah! No se puede cambiar… te vas y punto.
  • Peroooo….
  • El Gobierno alemán agradecerá tu colaboración altruista a la conservación de su “MEMORIA HISTORICA”, te esperan pasado mañana. Cuando termines te darán una carta de agradecimiento. Paco cerró los ojos, era un bocazas y su compañera una mujer de silencios. Hizo su maleta y se dirigió al aeropuerto: ¡Quién le mandaría a él!