El héroe que salvo la corona de espinas de Jesús

Maqueta Sergio Berrocal Jr.

“Lo principal era salvar la Santa corona de espinas, que le pusieron a Jesús antes de crucificarlo, y el santo sacramento”, dice el padre Jean-Marc Fournier, capellán de los bomberos que estaban interviniendo en el incendio de Notre Dame de París. Desde que recibió el aviso de alerta tardó unos minutos en ponerse el uniforme para intervenir junto a los demás bomberos, los de la célebre brigada de París. Pero lo suyo no era participar directamente en la lucha contra el fuego que a cada momento parecía a punto de tragárselo todo. Él se dijo, y luego lo contó al diario católico francés La Croix, que lo esencial consistía en encontrar la corona de espinas y del Santo Sacramento, una de las reliquias más preciadas encerradas en la iglesia monumental que ardía en la tarde del 15 de abril. Encontrarla y ponerla a salvo antes de que el fuego diese buena cuenta de ella.

“Cuando accedí a la capilla donde se encontraba, la capital capitular de la Orden del Santo Sepulcro, de la que soy miembro, los bomberos acababan de romper la protección de la corona de espinas para sacarla de allí lo más rápidamente posible… En las intervenciones en los lugares clasificados, existen protocolos muy precisos sobre los objetos clasificados que hay que salvar en prioridad”.

Según Wipipedia, “La corona es una circunferencia de espino trenzado de veintiún centímetros de diámetro que se encuentra conservada en un tubo de cristal. Carece de espinas, pues las mismas fueron repartiéndose a lo largo de los siglos. Dichas espinas se encuentran dispersas por todo el mundo y una suma de todas ellas daría lugar a unas setecientas, de las cuales ciento sesenta se encuentran en Italia. En Roma son cerca de veinte las que reciben veneración pública, incluyendo dos en la Basílica de San Pedro y una en San Juan de Letrán. ​Por encontrarse fragmentada, cada espina se considera como una reliquia de tercera clase (las de primera son trozos del cuerpo de santos o reliquias de Jesús enteras y las de segunda instrumentos propios de los santos).Entre las distintas plantas que se cree pudieron formar parte de dicha corona están: el Ziziphus lotus, el Sarcopoterium spinosum y el Rhamnus lycioides”

Sigue contado el bombero de Jesús que el Santo Sacramento no figura en esa lista pero “yo no podía dejar que Jesús se consumiera entre las llamas. Traté de acceder al tabernáculo central pero era imposible. Así, me dirigí a la capilla Saint-Georges y recuperé a Jesús. Con el copón en la mano di la bendición del Santo Sacramento”- “Una vez que puse a salvo a Jesús, seguí trabajando con mis colegas para recuperar otros objetos de valor…”

El padre Jean Marc Fournier tiene cara de mosquetero con el bigote y la barbilla de aquellos héroes que lucharon por la Reina en la realidad y en la imaginación de Alejandro DumasEs un personaje conocido. Antes de que le nombraran capellán de Notre Dame de París había prestado servicios en el mismo puesto con el ejército francés durante siete años.

Es un tipo al que no le tiemblan las manos. El 13 de noviembre de 2015, cuando una horda de yihadistas asaltó sin piedad la sala de espectáculos de París Bataclan, él fue uno de los primeros en entrar para tratar de socorrer a las víctimas de la matanza, que desgraciadamente terminó con 89 muertos.

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