¡Hoy!

Maria Victoria Paéz | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Hoy se me come el dolor a bocados, no, a mordiscos no, bocados como los que da un caimán y te parte en dos para siempre jamás, en medio de un pantano. Pueden mirarme y preguntarme por qué, si tengo todo lo que se puede desear: familia, casa, coche, buen trabajo…. ¿ de qué me quejo?… ¡ ME QUEJO DE NO TENERLO!.Son cinco años con un agujero negro por alma, ¿ por qué?, porque la dejé en los pies de aquella cama en el momento en el que te marchaste. Desde aquel día, no soporto los festejos, ninguno: la Semana Santa porque era tu ritual favorito; la feria porque te encantaba pasear por calle Larios y tomar una Cola con nosotros; la Navidad, porque el hueco de tu silla me hiela las manos y peor que los días navideños, todos aquellos almuerzo en familia, en días señalados y que han desaparecido ( supongo que ellas lo odian tanto como yo), San José, Santa Teresa, La Virgen de la Victoria, tu cumpleaños, el de las chicas y tantas, tantas…porque cualquier día era motivo para abrir la mesa del salón, poner de comer antes a los peques y después sentarnos a parlotear, para terminar riéndonos de mis fotos de Primera Comunión, cosa que te ofendía terriblemente. ¿ Qué si tengo clavadas más cosas en el agujero negro?… ¡ PUES SI!: Odio el Tivoli con toda la fuerza de la que soy capaz, porque estuviste 22 años perdiéndote en la misma carretera para llevarme a ver a Raphael; odio el Real de la feria, porque nos traías de vuelta el último día cantando villancicos; odio el AVE que nos llevó a Madrid tantas veces, por trabajo y por placer; odio todas las librerías científicas que te vendían los libros de matemáticas y de física…. Y sobre todo odio la FISICA, “ porque ella es la vida, el mundo es física”, ¿o no me lo decías así?

¿ Qué más?: me odio a mi misma, por no haber salido como una escopeta aquella noche, a tu encuentro, y ser lo último que miraras al perder la conciencia. Me odio tanto que quisiera morirme ahora mismo. ¡ Qué si!¡ qué ya me han convencido todos los psicólogos y psiquiatras de qué no soy culpable!… lo siento por todos ellos: yo sigo emperrada en que la única responsable de esa tragedia soy yo, porque no estuve allí haciéndote la RCP que necesitabas, aunque la hiciera otro: ¡ tenía que haber sido yo!¡ ERAS MI PADRE!

Por eso, los días como hoy son terribles, lo sabes bien. Apenas me tengo en pie, llevo llorando y castigándome las últimas 12 horas, no se donde esconderme hasta que lleguen las 12 de la noche. Escribo, porque alguien me ha dicho que plasme unas palabras, que tal vez así amortigüe la pena….. va a ser que tampoco. A ratos creo que voy a perder la cordura, o tal vez se quedó con mi alma a los pies de la cama aquella, donde me acurruqué a tu lado, aunque ya te habías marchado para siempre. Bien, ya terminé tu carta, me toca lavarme la cara y recibir a tus nietos, ya seguiré llorando luego.

Entre tanto dolor: ¡ Feliz día de tu santo!¡ Feliz San José!¡ Feliz día del padre!, y, por favor, mira de una vez en tus bolsillos, a ver si, confundido, te llevaste mi alma.

TE QUIERO PAPA

 

 

 

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