Cuba y la visita de “sus Altezas Reales”

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Tengo un amigo, excelente periodista de nombre que prefiero reservar, para quien los males de Cuba “comenzaron con la resistencia de Pepe Antonio” a la ocupación inglesa allá por el Siglo XVIII. Para los isleños Pepe –José Antonio Gómez de Bullones-, cuyo enfrentamiento a la “pérfida Albión” fue destacado por los criollos liberales (fuentes del independentismo posterior) al punto de llegar a nuestros días en algunos textos de historia, es todo un símbolo de resistencia y valentía. No obstante, mi amigo asegura que su enfrentamiento fue “un monumental error histórico que nos marcó para siempre”, porque de haberse consolidado la “seria” colonización inglesa y no la “jodedera” española, hoy no solo disfrutaríamos del té, en lugar del café, sino que seríamos menos gritones, más parsimoniosos y cultos, disciplinados en el trabajo, y hasta la economía tendría bases muy sólidas.

Hay otros criterios singulares sobre la historia nacional, pero este me saltó al leer hoy el programa que cumplirán en Cuba a partir del 24 de marzo el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall, en un inédito viaje que según se afirmó oficialmente en Londres,  se realizará “ a solicitud del gobierno británico, para resaltar la creciente relación bilateral con el Reino Unido y mostrar algunas de las conexiones culturales entre nuestros dos países”, algo que obviamente enfurecerá al primo mayor, Donald Trump, empeñado –“ahora sí”, asegura-  en disolver en ácido esa “abominable” experiencia socialista que a estos isleños cabezones –pichones de gallegos-  se les ha ocurrido defender durante más de medio siglo a solo 45 minutos de vuelo de Estados Unidos, el paladín de la libre empresa. “Sus Altezas Reales” –confieso que sé poco de estos títulos- iniciarán una gira por el Caribe el 17 de marzo y en la isla mayor se detendrán un buen tiempo.

“Llegarán el domingo 24 y comenzarán su visita con una ofrenda floral en el Memorial al héroe nacional de Cuba, el ensayista y poeta, José Martí”, (ni hablar de Pepe Antonio), dice la nota inglesa.  Agrega que la estancia “destacará las conexiones culturales y académicas y los vínculos entre los ciudadanos del Reino Unido y Cuba, y explorará temas claves, como las artes, el espíritu empresarial juvenil, la restauración del patrimonio y la agricultura sostenible. El lunes 25 de marzo, emprenderán un variado programa en La Habana que incluirá una visita conjunta a una comunidad y un centro de arte. Esa noche, el Presidente de Cuba dará la bienvenida oficial a Sus Altezas Reales antes de ofrecer una cena oficial.

En su segundo día de compromisos en La Habana, tendrán la oportunidad de conocer a un grupo de propietarios de automóviles clásicos británicos y de visitar un estudio de grabación de música cubana. También visitarán uno de los estudios de danza más importantes del país (inspirados quizá por aquello de que “hasta la Reina Isabel baila el danzón”, como dice una legendaria tonada cubana) y el Príncipe de Gales permanecerá en La Habana para aprender más sobre las energías renovables y la agricultura orgánica en Cuba.

La visita finalizará el miércoles 27 de marzo” y seguirán viaje a Islas Caimán, concluye el comunicado, insistiendo en que sus Altezas vienen “a trabajar”  y no a “gozar la papeleta” en las mejores playas del planeta con el dinero de sus súbitos, como afirmaría cualquier rabioso antimonárquico.

Ante la eminencia de un viaje tan distinguido, los cubanos entonces se aprestan a recibir a sus Excelencias y espero que Pepe Antonio, al final, llegue a entender lo que podría aportar la visita a una economía nacional sin dinero fresco, aunque dudo que el viajecito le caiga bien al señor Trump. Ah, y mi amigo, bueno él dice ahora que “no hay mal que por bien no venga”.