los Conselleri , That’s the Way Love Goes” y un boricua

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

En los años noventa el plano piloto de Brasilia solía acoger muchos estudiantes latinoamericanos que cursaban su carrera en el seno de la universidad de aquella ciudad.Fueron años de renovación marcados por un hito en tecnología, cultura y música, pero también por momentos históricos como aquella historia bélica del Golfo sin pie ni cabeza, la subida de Fujimori como presidente de Perú, el comienzo de la era Clinton, la llegada del creador de Apple Steve Jobs a los medios de comunicación o la desaparición de La princesa Diana de Gales entre otros muchos temas. En aquellos años –uno tenía apenas 17— yo, además de estudiante, era corresponsal extranjero en aquella tierra santa. La ciudad era por entonces un hervidero de artistas latinos.Por aquellos años el productor musical Luis Fernando Ochoa lanzaba al mundo una chiquita de pelo negro y largo con estilo sesentero bajo el nombre de Pies Descalzos Sueños Blancos. Aquella muchachita colombiana de origen barranquillera no tardó en ganarse la fama y escalonar peldaños hasta llegar a los más altos.Poco tiempo después, consciente de los problemas socio culturales de Colombia, crea la fundación Pies Descalzos con el principal objetivo de promover la EDUCACIÓN PÚBLICA DE CALIDAD para los niños en situación de vulnerabilidad en dicho país. Allí me concedió una entrevista, hace ya veinte y dos años, en el Hotel Naoum de Brasilia, en el Setor Hoteleiro Sul de dicha ciudad.Isabel Mebarak Ripoll (Shakira) quien se alojaba por aquel entonces en una suite presidencial junto a sus padres William, Nadia Mebarak y su hermano Toño relató que la instauración de dicha fundación era un deber humanitario para otorgar una oportunidad a los niños de las calles de Colombia.No sin puntualizar que siempre habrá quienes arrojen piedras a aquellos árboles que dan sus frutos, horas después la barranquillera, de entonces veinte años, vestida con camisa azul y pantalones negros, tomaba rumbo al escenario en compañía de su guitarra acústica para dejar su marca personal en un Brasil aún desconocido para ella.

Meses después, me encontraba con unos amigos en el ala norte de la universidad dando vuelta a algunas ideas para la organización de una fiesta latina en una sala de la academia de tenis de Brasilia que habíamos alquilado para el fin de semana.No encontrando ideas y teniendo la mente en blanco decidimos salir fuera del campus tomar algo para refrescar las ideas cuando vimos llegar un coche deportivo de alta gama de color negro conducido por uno de los nuestros. En aquel espectacular coche conducido por un diplomático de origen boricua que terminó por establecerse en aquella a ciudad se encontraba junto a éste un primo hermano suyo que comenzaba a hacer sus pinitos en el mundo de la música, pero por lo grande, porque ya había obtenido un premio Grammy.   Aquel puertorriqueño había aterrizado directamente de Nueva York para huir del mundanal ruido de la ciudad y respirar un poco de aire fresco y estar entre su círculo más cercano. Fue en aquel preciso instante en que nos ganamos el apodo de “los Conselleri”.Y fue en un restaurante de la Calle 412 sul de la ciudad donde se terminó hilando el famoso acuerdo   entre el primo Ian y aquellos que estábamos en aquella mesa.Pero pese a ello la ciudad no dormía tranquila, pues unos días antes, las agencias de noticias afincadas en el Centro Empresarial Brasilia ubicado en el Setor de Rádio e Televisão Sul titulaban:

Brasilia 21 – La muerte de dos indígenas a los que cinco estudiantes de clase media rociaron con gasolina en la rodoviaria y luego prendieron fuego conmovió hoy a Brasil.

 

Inconsciente o no mi labor de periodista me llevó aprovechar la ocupación de la Fundación del indio(FUNAI)para entrevistarme con el jefe de la tribu amerindia de Mato Grosso conocidos como Xavantes bien a pesar de que mis superiores me advirtieron del peligroso encuentro.En sí mismo aquel Cacique había ocupado con su tribu el ministerio del indio no solamente a modo de protesta por la muerte gratuita de dos de los suyos sino también para exigir al hombre blanco respeto y ratificar las tierras que le fueron robadas a su pueblo. Fue con un serio semblante que aquel viejo guerrero me miro y dijo:

“Has venido a mi terreno sin conocer el miedo, sería fácil para mi mandar decapitarte, pero sabes porque no conoces el miedo del hombre blanco, es muy simples de entender, por tu sangre fluye orígenes nativos de esta tierra y de otra cuya opresión nació con el comienzo de la nuestra, tu estirpe es la de un rebelde inconformista ligado a grandes dioses del pasado cuyo origen confluyen con nuestras tierras. Retorna por donde viniste y ve en paz.”

Algunas noches más tarde mientras Aldo Villouta tecleaba versos de amor con toques venezolanos en la Academia de tenis de Brasilia aquel boricua cantaba unos de los primeros sencillos que le catapulto a la fama titulado “I Need to Know”Años más tarde y secretamente enamorado de una de las danzarinas de Janet Jackson que había participado del video clip titulado “That’s the Way Love Goes” decide ponerse ante la cámara para dar vida a una historia de amor imposible entre aquella bailarina hoy diosa del papel cuché y aquel chiquito del cual tengo buenos recuerdos, no por ser quien es hoy sino por la clase de ser humano que siempre fue. El recuerdo de aquellos que formábamos “el clan de los Conselleri” es un simple destello de luz, un pasado que jamás se extinguirá. Lo demás forma parte de la historia.

 

 

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