Cuba, Venezuela y la guerra, por ahora, de nervios

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Lo peor casi siempre llega de sorpresa y nos zarandea a su antojo, pero en tiempos en los que la información se expande a velocidad inusitada, cuando los vientos de guerra soplan nos estremecemos todos, aunque las bombas se anuncien en la otra cara del planeta. A Venezuela, sin embargo, la tenemos ahí, cerquita, con 22 mil cubanos haciendo lo suyo como médicos, maestros o enfermeros. Y entonces, cuando se multiplican los anuncios malignos, los simples mortales se sienten tan vulnerables como si fueran uvas en el mismísimo centro de unas tenazas con mil toneladas de fuerza, que aprietan de cada lado. A preguntas de la prensa en Miami sobre si Estados Unidos invadirá a Venezuela para acabar “con la dictadura de Maduro”, el senador Marco  Rubio –uno de los alquimistas de Trump-  respondió hace pocas horas: “Si EU actúa militarmente en cualquier parte del mundo, se enterarán de ello, lo notarán rápidamente”. El senador republicano, conocido exponente del lobby anticastrista en el Congreso de aquel país, acababa de regresar de Cúcuta, pueblito colombiano fronterizo con Venezuela, donde Washington acumula “ayuda humanitaria” para “salvar” a los venezolanos, “ayuda” que los chavistas se niegan a permitir que entre porque la consideran “un cinismo más” de quienes han pretendido durante una década ahogar económicamente al país y ahora quieren “salvarlo”.

Eso ocurrió en Miami, Florida, estado casi siempre importante en las elecciones presidenciales de EU, cuando Trump ya se encuentra en campaña con vista a un segundo mandato, y ocurrió poco después de que el gobernante advirtiera en la misma ciudad a los militares venezolanos que podían elegir entre “la generosa oferta de amnistía de Gauidó (el autoproclamado presidente de aquel país) o pueden elegir el segundo camino: seguir apoyando a Maduro. Si eligen este camino no encontrarán un refugio, no habrá una salida fácil. Lo perderán todo”.

En tanto en Cuba, a cuyo gobierno Trump y Rubio volvieron a acusar también en Miami de ser “el sostén de Maduro”, la prensa tradicional, digital, la radio y la televisión, así como con cuanto funcionario de nivel uno habla del asunto, consideran que una intervención militar estadounidense “es cuestión de días, si Washington no logra antes que las fuerzas armadas venezolanas se viren”. Incluso el mismo día del discurso de Trump y de las palabras de Rubio en Miami –lunes 18 de febrero- el ministro cubano Bruno Rodríguez convocaba y se reunía en la cancillería en La Habana con representantes de 108 gobiernos acreditados en la isla, a fin de instarlos a “un esfuerzo conjunto” para impedir la invasión estadounidense. “Nadie tiene derecho a decidir sobre la vida o la muerte, ya que ni la violencia ni el derramamiento de sangre son vías legítimas en la negociación de conflictos políticos”, consideró Rodríguez.

Las tenazas siguen apretando, la guerra parecería cantada y el momento escogido para la fatídica arrancada sería el próximo fin se semana, cuando la “ayuda humanitaria” –transportada en buena parte por la aviación de combate de EU- se dispondrá a traspasar la frontera venezolana, bloqueada por los chavistas, aunque se habla de otros dos eventuales accesos, uno de ellos desde el Brasil, ahora en manos de Bolsonaro.

Imposible predecir qué va a ocurrir, pero a mi modo de ver, el gasto político en que ha incurrido Trump en Venezuela es de tal dimensión que solo le deja margen a otra catástrofe. Casi todos los presidentes de EU han tenido su guerra para “llevarle paz” al mundo, ojalá el vecino país suramericano no sea el próximo escenario.

 

 

 

×

Hello!

Click one of our representatives below to chat on WhatsApp or send us an email to tonitoboxmail@gmail.com

× ¿Cómo puedo ayudarte?