Mi gran campeón

Mª Victoria Páez | Maqueta Sergio Berrocal Jr

 Y andaba ella sentada al lado de Almodovar, ¿cómo?…..¡ qué no la vieron ¡: pues estaba allí mismo, en primera fila, con un modelón de Versace, estilo transgresor ,y las rastas recogidas por el mismo Llongueras; porque otra cosa no hace, pero para desafiar es única; y a eso fue a los Goya, a pavonearse de que ella, la de las entregas especiales, iba a lucirse durante toda la noche demostrando una vez más que la inclusión, la diversidad y la visibilidad las trae colgadas del pico y las deja donde la da la gana. ¿ Qué no la vieron en el escenario con todo el reparto de “Campeones”? Pues era la que sobrevolaba sujetando el premio y no decía: ¡ MIO,MIO!, porque como buena cigüeña es muda. Alardeó en todas las entrevistas de la noche, como buena diva ; eso sí, regaló glamour nombrando, con un intérprete de lenguaje cigúeñil, a muchos de sus “triunfitos”: Miguel Ángel, Guillermo, Julen, José Ángel, Carlos, Susana, Sara, Gregorio y toda una lista de dos mil páginas, que todos escucharon atentos, ovacionando cada uno de los nombres, porque los del escenario representaban a todos aquellos que se levantan cada mañana sabiendo que su lucha es un poco más dura que la de los que no conocen a la hipolonga.

Dan por sabido que en el colegio, el instituto o trabajo, tendrán que estar un poco más atentos para intentar comprender lo que los demás captan al vuelo; deberán sonreír ante bromas, que posiblemente no entiendan, pero imitarán a los otros para no desentonar; guardarán las manos en sus bolsillos, por si los dedos les juegan una mala pasada y comienzan a moverse solos; recordarán las conversaciones que han ido manteniendo durante el día, para no volver a repetir y hacerse pesados. Incluso, los más atrevidos, llevarán chistes apuntados para poder contarlos en el tiempo de esparcimiento, mientras esconden sus fobias, y se hacen los valientes.

Nada más levantarse, sacan de sus mejores estuches los piropos, la ternura, las risas sin trampas ni cartón, la humildad, la sabiduría de la persona sencilla, el alago para el deprimido y el apoyo para cualquier amigo.

Rebuscan en sus bolsillos purpurina de colores, para envolverse en ella, y silabear: “ MAMA COME FRESAS”, en medio de una fiesta de brillos; aprenden a que en la vida se felicita al que gana y al que pierde con el mismo frasco dorado (no están a favor de que haya ganadores de segunda) ; que compartir no se una opción, sino una obligación con su compañero más cercano; que con la educación se va a todas partes y la grosería y la falta de respeto no cabe en el mundo en el que se triunfa por los valores que llevas dentro.

Cada mañana se levantan dispuestos a dar el abrazo del día a quien más lo necesite, a besar al que se ponga a tiro, a prestar su paraguas al que se moje. Hasta hoy no pude contactar con la hipilonga y darle la enhorabuena, y saben lo que me contestó, a través de su traductor: “ ¿Suerte yo? ¡No reina!¡ Suerte la tuya que tienes un campeón en casa!…si…eses que te busca a las 7:30 de la mañana y te besa dormida, antes de bajar al instituto; el que con 1,80 de estatura entra a besarte a la hora de comer mientras huele lo que hay en la cocina; el que te arropa cuando echas la siesta; el que te guapea cuando te maquillas o te pones el color en el pelo. ¿ lo entiendes ahora reina? El CAMPEON se llama MIGUEL, yo te lo dejé en la cuna, y tu eres la que te pierdes en el hueco de sus brazos, mientras él planea un futuro como “Diseñador Gráfico”. Te ha dado las lecciones de vida más grande que se pueden recibir, por eso tu tienes una marca al fuego, que simboliza tu fortuna: comprenderás, ayudarás, colaborarás, y tu nombre resonará en muchos sitios; pero, ¡ no lo olvides nunca! ¡ Eres reina consorte!¡ La reina de tu hijo príncipe, Miguel!

Mientras vosotros disfrutáis de vuestro triunfo, yo voy a seguir atendiendo a los medios, que me han dado dos días libres, y después vuelvo a las tareas de reparto”.

Y con las mismas me colgó, toda soberbia….busqué los ojos de Miguel, se encogió de hombros y me dijo:

-Parece mentira que no conozcas a la hipilonga. Ven que te abrace amor de mi vida, que esta noche yo preparo las pizzas de la cena.

Grande eres: ¡ CAMPEON!